LA RUTA DEL AGUA

junio 8, 2009
Los "flocs": pequeñas cápsulas con carga eléctrica que sirven para potabilizar el agua

Carmelo Urso

entiempopresente4@gmail.com

Dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno parecen poca cosa… ¡pero cuándo se juntan son la clave para gestar y preservar la Vida en el universo…!

El agua se presenta en tres estados: sólido, líquido, gaseoso; se convierte en sólido (hielo) a los cero grados centígrados y se vuelve gas a los 100 grados, en pequeña cantidad, y libre de sedimentos, no tiene color; sólo en grandes cantidades, y vista al distancia, puede tornar tonalidades azuladas, verdosas o grisáceas.

Tal como se le encuentra en ríos, lagos o acuíferos, el agua puede contener sustancias contaminantes, tanto de orden natural como producto de la actividad humana. Para que pueda ser consumida por los seres humanos, debe ser transformada en agua potable.

La empresa hidrológica

El agua es estado natural es uno de los más valiosos recursos; sin embargo, no siempre está lista para ser consumida por los humanos.

La empresa hidrológica es un grupo de personas que labora para producir agua potable. En ella, prestan sus servicios los más diversos profesionales: ingenieros, administradores, economistas, bioanalistas, abogados, periodistas, técnicos en informática, arquitectos, plomeros, electricistas, obreros, entre otros.

El agua potable es un producto costoso que requiere un largo proceso industrial. Se necesitan muchas personas, dinero, energía, moderna tecnología y grandes instalaciones para producirla y llevarla a los hogares.

Recorrido del agua

Las empresas hidrológicas son las encargadas de llevar a efecto el proceso de potabilización. En dicho proceso hace un largo recorrido que consta de diversas etapa. Antes que nada, se necesita una fuente segura de agua. Luego, el líquido vital es almacenado en grandes represas o embalses.

De allí se envía a la planta de potabilización, donde es sometido a diversos tratamientos y controles. Cuando el agua se vuelto potable, es distribuida a pueblos y ciudades. Finalmente, el agua que consumes en tu hogar es vertida a una red de cloacas tras ser usada y, de esta manera, el ciclo de potabilización comienza una y otra vez.

Fuentes de agua

Existen dos tipos de fuentes de agua:

Fuentes superficiales: ríos, quebradas y lagos; son las más frecuentemente utilizadas.

Fuentes subterráneas: suelen provenir de pozos profundos y manantiales, suelen estar menos contaminadas que las superficiales; no obstante, sacarlas a la superficie es a veces un proceso económicamente costoso.

Almacenar agua: un proceso vital para que existan las ciudades modernas

En tiempo de lluvia, el agua es abundante… y a veces los ríos se desbordan y provocan inundaciones; en cambio, en tiempo de sequía, el agua escasea y los seres vivos pueden padecer sed y grandes limitaciones.

Para evita tales situaciones, la empresa hidrológica construye embalses y represas en donde se acaudalan inmensas cantidades de líquido. Así, durante la temporada seca, la población puede usar el agua almacenada en la temporada de lluvia.

Una bacteria llamada “echerichia coli”

La echerichia coli

La echerichia coli

Los científicos que trabajan en la empresa hidrológica analizan cuidadosamente el agua de ríos y lagos para detectar cualquier cosa que pueda poner en riesgo la salud.

En el agua sin purificar de los embalses suele hallarse una bacteria llamada “echerichia coli”. Esta bacteria suele estar relacionada con los desperdicios humanos. Además, suele estar acompañada por otras bacterias que, en exceso, causan estragos en nuestra salud. Reducir la bacteria “echerichia coli” a niveles mínimos es fundamental para en el proceso de potabilizar el agua.

Invisibles algas de corta vida

El agua está llena de diminutas alas que sólo pueden ser observadas con el microscopio. Estas algas tienen una vida muy corta, y al morir, se descomponen, dando mal sabor al líquido. Es por eso que una de las principales funciones del proceso de potabilización es eliminar el exceso de estos diminutos seres vegetales.

Antes que nada, el cloro…

El agua almacenada en la represa o embalse es enviada a la planta de potabilización. La primera etapa de la potabilización es la cloración. Consiste en la aplicación de cloro, en forma de gas, al agua. El cloro elimina bacterias, algas y otras sustancias cuyo exceso pudieran afectar la salud.

El aire también es un agente limpiador

Tras la cloración, muchas bacterias y algas han muertos. Sus cuerpos microscópicos comienzan a descomponerse. Esto origina mal sabor y desagradable olor. Entonces, viene la segunda etapa del proceso de potabilización: la aireación.

El líquido pasa de una piscina a una piscina muy curiosa. En ella, el agua es elevada en chorritos como as que vemos en las fuentes de las plazas. Cuando el agua se mezcla con el aire, se elimina buena parte de los sabores y olores ofensivos, pues el aire oxida la materia orgánica descompuesta.

Pequeñas cápsulas eléctricas

El tercer paso en este proceso es la coagulación. Se agrega al agua una sustancia química llamada sulfato de aluminio, la cual tiene la propiedad de formar coágulos viscosos. Tales coágulos –pequeñas cápsulas con carga eléctrica- reciben el nombre de “floc” y son como unos pequeños imanes que atraen y atrapan a las sustancias indeseables presentes en el agua.

Viaje al fondo de una piscina

Posteriormente, el agua pasa al piscina de sedimentación. En tal estanque, el fluido elemento reposará durante algunas horas.

Cada impureza presente en el agua ha sido encapsulada por un “floc”. Gracias al peso de los “floc”, las impurezas, bacterias o algas se precipitan al fondo de la piscina. Allí forman una capa de lodo. El lodo es eliminado a través de tuberías especiales de descarga. De esta manera, ya casi tenemos agua potable. Pero todavía faltan algunos detalles.

Bienvenidos al filtro rápido de arena

Ya quedan muy pocas impurezas en el agua. Pero nunca está de más un toque de perfeccionismo. Por eso, después de la piscina de sedimentación, el agua pasa por el filtro rápido de arena.

Generalmente, el filtro rápido de arena está compuesto por una capa de arena gruesa y varias capas de grava: su función es retener las partículas que han sobrevivido a todo el tratamiento anterior.

El control final

El paso final del proceso de potabilización es controla el nivel de cloro presente en el líquido. Si el agua contiene exceso de cloro, se agrega bióxido de azufre para reducirlo. Si el nivel de cloro es insuficiente, se agrega un poco más. En algunos lugares del mundo se añade un paso más: el agua es ozonizada con grades filtros colocados al principio de las tuberías de distribución.

Potabilizarla lleva días; contaminarla, pocos minutos, segundos…

Acaba de ver cuánto tiempo y energía se invierten para llevar agua a tu casa. Lo curioso es que en unos pocos minutos o segundos, el agua deja de ser potable. Piensa que en diez minutos de ducha, puedes gastar 100 litros de agua. ¿Y dónde va a parar ese líquido? A la red de cloacas que comunica a las viviendas de tu pueblo o ciudad.

Por eso, usa el agua con racionalidad y percibe –al disfrutar de sus beneficios- la importante tarea de quienes, día a día, la llevan hasta tu hogar para que tú y los tuyos eleven su calidad de vida.

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LAS HERIDAS DEL AGUA

junio 8, 2009
Esta gran glotona puede engullir hasta 25 litros por bajada

Esta gran glotona puede engullir hasta 25 litros por bajada

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

La poceta y la regadera: grandes consumidores de agua

La poceta fue inventada hace 500 años en Inglaterra. Pese a su probada utilidad, nadie le da la importancia que realmente tiene. ¿Te imaginas cómo sería la vida sin ese curioso aparato?

El inodoro –como también se le conoce en otros países- tiene un defecto: es un gran consumidor de agua. Es por eso que no debes bajar su palanca por simple capricho.

Mucha gente todavía tiene en su casa anticuados modelos que derrochan hasta 25 litros en una sola bajada. Otras vetustas versiones gastan entre 10 y 15 litros. Actualmente, se han diseñado equipos que consumen entre 3 y 5 litros por usada.

La regadera es otra gran glotona. ¡Hay algunas que son capaces de engullir 33 litros de agua potable en un minuto! Con una de esas regaderas, una familia de 4 personas podría gastar 1.000 litros vitales con un ligero baño en la mañana.

Afortunadamente, ya existen regaderas que reducen el gasto de agua a 6 litros por minuto. El 40 % del agua potable que usamos en la casa se va por la poceta y la regadera.

En ocasiones, estos artefactos, así como las llaves y tuberías, se estropean y presentan copiosas fugas.

A través de una fuga en una tubería, llave o poceta, pueden malgastarse hasta unos 20.000 litros agua en un mes. ¡Toda una herida en el sistema hidrológico de la ciudad! En las zonas más pobres de África, 10 niños podrían cubrir sus necesidades de agua durante un año con esa cantidad de líquido.

Recuerda además que el agua potable, después de usada en el hogar, se convierte en agua contaminada, la cual necesita ser tratada antes de ser descargada a los ríos. Y el agua contaminada es uno de los problemas más graves que tiene el mundo de hoy.

Sólo el Amor puede más que la contaminación

Cada día, 10 mil niños en todo el mundo pierden la vida por enfermedades relacionadas con el agua contaminada.

El agua se contamina de muchas maneras. La primera y más fácil es cuando la usamos en el hogar.

La mayor parte de las industrias descargan desechos muy contaminantes en los ríos y mares.

Incluso el calor es un contaminante del agua. Algunas industrias para enfriar sus máquinas. Después de usada, el agua caliente se descarga en lagos y ríos. El cambio de temperatura puede matar a peces y otras especies animales y vegetales.

Hace un siglo, una persona producía en promedio un kilo de basura al día. Actualmente, en una ciudad grande como Nueva York, Caracas, París, Buenos Aires o Roma, cada persona puede producir hasta unos 40 kilos de basura al día, los cuales contaminan el aire, la tierra y el agua.

Los derrames de petróleo en el mar o los ríos ocasionan verdaderas catástrofes ambientales.

En la región donde vives, seguramente había ríos y quebradas que en la época de tus abuelos eran limpios y caudalosos, mientras que hoy se han contaminado o secado.

En mi natal Caracas, el Guaire era un río de cauce límpido: hasta mediados del siglo XX, la gente se bañaba en él y hacía picnic en sus veras. Hoy día es una cloaca.

Todas estas situaciones se pueden evitar. La única salida es la gestión amorosa de nuestros recursos ambientales. Extendamos el amor que sentimos por nuestra familia, nuestra ciudad o país –ese amor que mana como torrente de nosotros mismos- y restañemos las heridas del más vital de los elementos: el agua.

El agua es un privilegio que debemos cuidar

En Venezuela somos privilegiados con el agua. Tenemos bellísimos ríos, lagos, quebradas que nos dan abundante líquido.

Al contrario de otras naciones, donde la gente hace sacrificios increíbles para obtener un poquito de agua, en casi todos los hogares de Venezuela sólo tenemos que abrir el grifo para calmar nuestra sed.

Sin embargo, hoy en día, cada venezolano, niño o adulto, malgasta más de 200 litros de agua potable al día. En otros países, donde tener agua potable es relativamente fácil, sucede lo mismo. Despilfarrar el agua es hacerle daño al ambiente, al planeta y a todos los seres vivos que necesitan de este líquido ara sobrevivir.

El grifo que gotea lentamente en tu baño y que parece inofensivo… ¡deja escapar 50 litros agua al día!

Cinco minutos son más que suficientes para bañarse. Si tardas más tiempo bajo la ducha, estás gastando el agua que podrían usar dos, tres y hasta cuatro personas.

Cuando dejas la llave de agua abierta mientras te cepillas los dientes ¡puedes hasta malgastar 10 litros de agua!

Dile a papá que use un tobo para lavar el carro. Si usa manguera, en unos pocos minutos, podría malbaratar hasta 100 litros de agua.

Dile a mamá que riegue las plantas en las últimas horas de la tarde. Si lo hace por la mañana o al mediodía, gran parte del agua que necesitan las plantas será evaporada por el Sol.

Antes de lavar platos y ollas, primero se remojan; luego se cierra el grifo y se enjabonan. Al final, abrimos la llave del agua para enjuagarlos.

Con cada caga de ropa que higienizamos en la lavadora automática gastamos unos 60 litros de agua. Es por eso que sólo debemos usar la lavadora cuando hay suficiente cantidad de ropa.

Piensa en el gran privilegio que significa tener a tu disposición, agua potable en tu casa. La mitad de la población del mundo no disfruta de esa comodidad. Ojalá, algún día, todos los niños del planeta puedan tener agua potable en abundancia. Pero mientras llega ese día, nos toca a ti y a mí usar con cuidado y amor esa agua que nos hace tan fácil la vida.


LECTURA, MEDITACIÓN, ORACIÓN: MILAGROSAS ELECCIONES QUE ILUMINAN NUESTRA COTIDIANIDAD

junio 1, 2009

Lectura, meditación y oración: tres milagros que iluminan nuestra cotidianidad (collage de Juan Rodrigo Urso y Carmelo Urso)

Lectura, meditación y oración: tres milagros que iluminan nuestra cotidianidad (collage de Juan Rodrigo Urso y Carmelo Urso)

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Hace poco, publiqué en mi blog http://carmelourso.wordpress.com/ una encuesta intitulada “Cuál es tu hábito espiritual más frecuente”. Escrutados 330 votos, las categorías preferidas del público fueron la lectura, la meditación y la oración. El resultado integral de la encuesta es el siguiente:

Lectura: 72 votos (22%)
Meditación: 62 votos (19%)
Oración: 56 votos (17%)
Conversación espiritual: 45 votos (14%)
Practicar o recibir terapias psico-espirituales: 28 votos (8%)
Canalización (hablar con tus guías internos): 25 votos (8%)
Practicar yoga, tai-chi u otras disciplinas físico-espirituales: 19 votos (6%)
Consulta de oráculos: 16 votos (5%)
Asistir semanalmente al culto de una iglesia: 4 votos (1%)
Ayuno: 3 votos (1%)

Que la lectura encabece el sondeo no sorprende; cada gran tradición espiritual se precia de tener –al menos- un gran libro, cuyo estudio reiterado se considera el más virtuoso de los hábitos.

Desde una perspectiva ortodoxa y excluyente, ciertas corporaciones religiosas han sostenido, a través de los siglos, que su libro de culto es el único que puede ser considerado sagrado entre los millardos que han sido escritos a lo largo de la historia humana; la razón: sólo ese texto habría sido verdaderamente inspirado por la Deidad. El resto de la producción editorial, intelectual y espiritual del planeta carecería, de acuerdo a esta muy peculiar premisa, del supremo hálito de lo Divino.

Que la infinita magnificencia del Uno pueda ser expresada en un exclusivo y solitario volumen me parece un punto de vista empobrecedor, casi delirante; el ingenio humano genera infinidad de libros cada año; ¿pretenderemos reducir toda la sabiduría de Dios –Su omnisciente poder para comunicar y crear- y la de Sus Hijos e Hijas a un único texto, a un tenue y escuálido destello de inspiración?; sería injusto atribuirle al Uno semejante crisis de creatividad, tamaña aridez imaginativa; se dice que Bárbara Cartland, la famosa autora inglesa de novelas románticas, dejó escritos más de 4 mil legajos; en lo personal, a Dios lo creo capaz de hacer más, mucho más…

En este aspecto, el siglo XX fue liberador: a partir de su séptima década, la llamada literatura de autoayuda inundó por igual las vistosas vidrieras de las cadenas libreras, los concurridos quioscos de diarios y revistas, los estantes de las quincallas de esquina y los manteles de buhoneros y vendedores ambulantes.

Hoy día, millones de libros no adscritos a ortodoxias religiosas proclaman a viva voz y sin rubor la condición sagrada de sus contenidos, sin que nadie pueda censurarlos, incinerarlos o alejarlos de las manos de los lectores. En tiempos pasados esto era impensable: la sacralidad de un texto era determinada por rancias cofradías clericales y turbias élites de poder que manejaban a las masas a través de limitantes sistemas de mitos y creencias; se castigaba la libre intuición del buscador de la Verdad con la tortura, la hoguera o la nada amorosa amenaza de un infierno infinito.

Como nunca antes, la búsqueda de Dios –gracias al hábito de la lectura- se ha democratizado a través de la labor de canalizadores, maestros independientes, psicólogos, cabalistas, cultores de las artes arcanas, devotos de la Diosa, expertos en meditación, comunicadores sociales y los más diversos estudiosos del alma humana.
A esto se suma la ingente cantidad de textos que a diario son colgados en la Internet, el más vasto de nuestros libros actuales; pretender, en los tiempos que corren, que la fuente absoluta del conocimiento inspirado se limite a un solo tomo es impensable para las nuevas generaciones, que crecen más y más en consciencia, Amor incondicional al prójimo y tolerancia.

La meditación: ¿una técnica o un estado del Ser?

La meditación no es una práctica adscrita a un exclusivo credo religioso: desde los hinduistas y los budistas hasta los cabalistas hebreos y los monjes trapenses corroboran sus beneficios. La meditación –según la perspectiva con que se le vea- admite múltiples variantes, estilos y definiciones.

Algunos sostienen que su práctica incluye una buena dosis de plasticidad física –a través de disciplinadas posturas- la recitación de mantras y hasta la rigurosa inclusión del hábito del ayuno; a otros, en cambio, les place visualizar, escuchar melodías sedantes, hablar con sus guías internos, o simplemente, respirar en Paz.

El maestro español de yoga y excelente novelista Ramiro Calle la define como “una técnica” pero también “como un pasaporte a la libertad interior, porque limpia y desempaña la consciencia, erradica de ella sus contenidos negativos; se aprende a pensar y a dejar de pensar; se enfrenta uno con sus propios impulsos y autoengaños; se desarrolla un enriquecedor factor de observación menos egocéntrico y, por lo tanto, más independiente”.

Añade Calle: “Meditar es adiestrarse psíquica y mentalmente para hallar un estado superior de la mente, un talante más armónico, una mejor manera de relacionarse con los demás. La meditación es una práctica y una experiencia mediante las cuales se logra un estado más equilibrado y firme de la mente; se desarrolla la ecuanimidad, se estimula la inteligencia primordial y se eliminan los venenos enraizados en la mente”.

Para el maestro hindú Osho “estar en armonía con la existencia es ser feliz, es estar vivo, es –en suma- estar en estado de meditación”. La meditación, de acuerdo a este afamado gurú, nos hace descubrir nuestro maestro interior, el cual simplemente necesita recordarnos nuestra innata y divina sabiduría interior.

Según Osho, ese maestro interior “te ayuda a realizar tu propia experiencia. No te ofrece los Vedas, ni el Corán ni la Biblia. Te enfrenta contigo mismo. Te hace tomar consciencia de tus recursos interiores, de tu propia sustancia, tu propia divinidad. Te libera de las Escrituras, de las interpretaciones ajenas. Te libera de toda creencia, de toda especulación, de toda conjetura. Te libera de la filosofía, de la religión, de la teología. En resumen, te libera del mundo de las palabras, porque la palabra es el problema. Te obsesionas tanto con la palabra “amor” que olvidas que el amor es una experiencia, no una palabra. Te obsesionas tanto con la palabra “Dios” que olvidas que Dios es una experiencia, no una palabra. El maestro (interior) te libera de las palabras. Te conduce a un estado de silencio (…)” que es el núcleo del estado meditativo y al que la filosofía y la religión formal no pueden acceder, ya que “el fracaso de la religión y la filosofía es que pretenden convertirse en sustitutos de la experiencia real”.

La oración: un hábito que facilita la comunicación con la Deidad

En su excelente libro “Oración por la Paz”, el autor norteamericano James Twyman define la oración como un camino espiritual que nos permite “volvernos conscientes de la consciencia de Dios”. La “consciencia de Dios” es sinónimo de “Paz”. Para Twyman, el camino hacia la Paz consta de siete etapas:

1) Siempre estás orando; el pensamiento en sí es oración.
2) Aquello en que concentras la mente, crece.
3) Para cambiar al mundo, cambia lo que piensas sobre el mundo.
4) Si quieres experimentar Paz, conviértete en Paz.
5) La Paz siempre está presente, aunque a veces parezca oculta.
6) El Amor es la única fuerza del universo que nos conduce hacia la Paz
7) El mundo ya ha sanado cuando nos hacemos conscientes de todas estas cosas.

La Paz que es sinónimo del Uno infinito se contrapone a la precaria paz del ego –esa demente parte de nuestro ser que se cree separada de Dios; la paz del ego se limita a la supuesta ausencia de conflictos externos, tensa calma que siempre oculta crecientes contradicciones internas. De acuerdo a “Un Curso de Milagros”, la Paz que es Amor incondicional es un estado de certidumbre en el que se han superado cuatro obstáculos básicos: nuestra compulsión neurótica de atacar al prójimo (psicopatía que genera constantemente culpa); nuestra enfermiza atracción por experimentar dolor; nuestro miedo a la muerte (percepción errónea que cesa cuando regresamos al hogar del Uno); y, por supuesto, el más grande de todos los terrores: nuestro miedo a Dios.

A tal efecto, se disciernen dos estados básicos del Ser: Conocimiento y percepción; el primero pertenece al ámbito de Dios y genera Paz; el segundo es el estado habitual del ego y constituye la experiencia opuesta a la Paz.

El Conocimiento es atemporal, trascendente e inmutable; implica la plena Unidad con el Padre/Madre del Todo; en dicho estado, la oración deja de ser necesaria, pues en él la consciencia de que Somos Paz y Amor ilimitado es absoluta; de tal suerte, nos tornamos incapaces de percibir cualquier signo de escasez o carencia en nuestras vidas; se nos vuelve literalmente imposible padecer estados neuróticos como el miedo, la separación con el resto de los seres, el rencor, la envidia, el odio o la incertidumbre.

En cambio, la percepción, por más espiritualizada que parezca, es siempre temporal, contingente e inestable; en ella, la oración –entendida como vía para retomar nuestra comunicación con la Deidad- es imprescindible para trascender las neurosis que parecen multiplicarse en nuestro ego; digo “parecen” porque tales trastornos no son más que eso: insalubres espejismos que elegimos contemplar a fin de sustituir lo insustituible… ¡el sagrado Conocimiento que es Dios!

Leemos en “Un Curso de Milagros”: “La oración es una forma de pedir algo. Es el vehículo de los milagros (que implican una drástica corrección de nuestras percepciones). Mas la única oración que tiene sentido es la del perdón porque los que han sido perdonados saben que lo tienen todo (el perdón a nosotros mismos, por haber elegido percibir en lugar de conocer). Una vez que se ha aceptado el perdón (una vez que aceptamos perdonamos a nosotros mismos) la oración, en su sentido usual, deja de tener sentido. La oración del perdón no es más que una petición para que puedas reconocer lo que ya posees (la Paz). Cuando elegiste la percepción en vez del Conocimiento, te colocaste en una posición en la que sólo percibiendo milagrosamente podías parecerte a tu Padre. Has perdido el conocimiento de que tú mismo eres un milagro de Dios”.

En tal sentido, las tres opciones mayoritariamente escogidas por ustedes, afables lectores y lectoras, son tres herramientas fundamentales para tornar al Reino de los Cielos –nuestra única y verdadera morada; para recobrar ese sacro Conocimiento que –en Realidad- nunca perdimos y que tan sólo debe ser recordado, recobrado; lectura, meditación y oración constituyen un trío de milagrosas elecciones que pueden iluminar nuestra cotidianidad con la diáfana Luz del Infinito. Espero que –bendecidos por esta radiante certeza- nos reencontremos en cualquier momento, en un nuevo texto, en una emotiva plegaria, en otra interesante encuesta.


DIOS, FUENTE DE AGUA VIVA

junio 1, 2009
Dios es Fuente de Agua Viva

Dios es Fuente de Agua Viva

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Un acuerdo bíblico y científico: la Vida surgió en el agua

En varias partes de la Escritura, el agua es usada como símbolo de nacimiento. Ya en la primera frase del Génesis, leemos que mientras creaba el mundo “el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas”. Tal descripción concuerda con las teorías científicas que aseveran que la primitiva Tierra fue un vasto mar primordial, una inmensa sopa oceánica, donde la Vida –tal como la conocemos hoy- se originó hace tres mil millones de años.

El agua: símbolo de creación y de destrucción

La visión del agua como elemento creador de la Vida nos remite a esa bolsa uterina en la que fuimos gestados durante nueve meses. No obstante, el vital líquido –con su eterno flujo y reflujo; con sus tempestades y crecidas- también ha sido simbólicamente asimilado a las emociones más destructivas.

Ejemplo de ello es el colérico Yahvé del Viejo Testamento; con el Diluvio intentó destruir –sin éxito- el Mal que cundía sobre la faz de la Tierra. El escritor inglés G. K. Chesterton escribió alguna vez que si fuésemos caballos, “habríamos imaginado a Dios como un caballo viejo y enorme”. Del tal suerte, nuestros egos suelen atribuirle al Uno corpórea forma humana y emociones disfuncionales; así, en diversos relatos míticos de la Creación, hay algún momento en que el Dios o los dioses dan rienda suelta a las más punitivas emociones (ira, celos, ardiente deseo de venganza) y optan por aniquilar a la raza humana (y al resto de los seres vivos) a través de la furia de las aguas.

Demás está decir que tal visión de la Deidad no es más que una caótica proyección de nuestro ego –esa parte de la mente que se cree dividida del Ser Supremo; el Uno no es irritable portador de diluvios: sabido es que el Padre-Madre de toda la Creación ha sido definido por los más grandes maestros espirituales como el Amor Absoluto, único “del Todo Amable” –incapaz de holocaustos, genocidios.

Ese Uno que es Amor perfecto fue el que decidió contemplar Noé. El Arca que construyó es el símbolo del Reino de los Cielos que mora en cada uno de nosotros –ese Reino que fluye armónicamente en la corriente del Ser, sin zozobrar jamás. Aquel que tome residencia en esa Arca inmutable, flotará sin riesgos sobre cualquier mar de dificultad; prevalecerá sobre las absurdas tormentas que proyecta el ego… ¡y navegará directo y sin engorrosas escalas hacia el apacible muelle del Yo Superior!

Moisés abrió brechas de libertad al dividir las aguas

Hora del ocaso: huían Moisés y los judíos de sus perseguidores egipcios. Siguiendo instrucciones de Yahvé, Moisés extendió su vara y su mano sobre el mar Rojo: durante el resto de la noche, un fuerte viento de Dios partió las aguas en dos mitades exactas, que se irguieron como inmensos muros para flanquear la ya seca cuenca marina –súbitamente convertida en senda de libertad.
Al alba, los judíos habían terminado de recorrer su camino; lejos, los egipcios avanzaban con dificultades a mitad del mar dividido. En ese instante, Yahvé ordenó a Moisés: “Extiende tu mano y tu vara sobre el mar y vuelca sus aguas sobre los carros de guerra del Faraón y sus soldados de caballería”. Así lo hizo Moisés: sin excepción, perecieron los egipcios.

Pese a sus dudas iniciales, Moisés obtuvo la profunda compresión de que Dios es el principio divino de toda existencia, y que el ser humano es Su idea, el Hijo de Sus más sagradas solicitudes; de tal suerte, no desoyó las órdenes del Padre y cada átomo del mar embravecido se sometió a su voluntad.

El mar Rojo representa aquí el neurótico mundo de nuestras percepciones, que fluyen erráticas como esas olas que se convierten en ruido y espuma al naufragar en la playa. Cuando asumimos la visión esclarecida del Uno, ningún abismo de aguas será lo suficientemente violento o profundo como para impedir que tracemos una amplia brecha de libertad justo en medio de él.

Símbolo de limpieza y de pureza espiritual

En la Escritura, el agua también hace las veces de símbolo de pureza. En el libro del Éxodo, leemos que cuando el sacerdocio fue instituido en Israel, los ministros de Dios debían asearse con agua antes de celebrar sus servicios: tal rito purificaba sus almas y quitaba de ellas hasta el más mínimo rastro de iniquidad.

El acto del bautismo, practicado por las más disímiles religiones a lo largo del planeta, implica depurar el alma de pretéritas faltas –sean nuestras, de nuestros padres o de los seres primigenios que dieron origen a la raza humana. De tal suerte, un chorrito de agua, transmutado en poderoso agente de limpieza espiritual, sería capaz de sanear milenios de pecado.
Esta íntima relación entre el agua y el Padre se hace patente en uno de los títulos que se le da en el Viejo Testamento: Fuente de Agua Viva. Tal metáfora refleja la importancia que tenía el fluido elemento para los judíos, quienes vivían en un ambiente árido, extremadamente seco.

Juan bautiza con agua… ¡Jesús lo hace con Espíritu!

Treinta años después de la Natividad de Belén, encontramos a Juan, el primo de Jesús, bautizando a la gente en el río Jordán.
Cuando los fariseos le preguntaban a Juan si él era el Mesías, el Bautista respondía: “Dios me ha enviado a bautizar en agua. El que viene detrás de mí bautizará en Espíritu Santo”.

Un día, Jesús hizo acto de presencia en el río sagrado. Al verlo, Juan reconoció en él al verdadero Mesías. Sin embargo, Jesús le pidió a su primo que lo bautizara, igual que al común de las personas. “Eres tú el que tiene que bautizarme a mí”, respondió sorprendido Juan. El bautismo era para los que se arrepentían de sus pecados y Jesús –de acuerdo al relato canónico- no acumulaba ninguno. El agua, como símbolo del Padre, lavaba las faltas del pecador. Jesús insistió: “Déjalo que sea así por esta vez”. El bautismo de Jesús, en tal contexto, significaba su presentación pública como Mesías. Cuando el Nazareno emergió de las aguas, el Bautista vio cómo el “Espíritu Santo venía como paloma” sobre el Cristo.

Las teologías se sumergen en innavegables mares de dogmas y rituales; en cambio, el bautismo del Espíritu Santo es mucho más práctico, mucho más expedito; está al alcance de todos y para nada precisa de adornos u oropeles teológicos. A Jesús no le importó seguirle la corriente a los rituales humanos (el bautismo en agua), así como en otras ocasiones no le importó romper las reglas de la religión de su época. ¿Por qué? Porque se sabía poseedor de esta certeza: “El Amor es mi Dios y Yo Soy el Amor”.

El bautismo del Espíritu Santo es la inmersión final de nuestra conciencia en el océano infinito del Amor. En tal estado, trascendemos las miserias y falsos tesoros que percibimos a través de los sentidos corporales… ¡y reflejamos al Cristo que se halla oculto en nuestros corazones, en nuestras almas! –invisible, desde siempre, a los tercos ojos físicos.

De tal modo, Jesús refrendó la intuición inicial de su pariente; despierto a imagen y semejanza del Padre, el carpintero de Nazareth recorrió campos y ciudades convertido en la encarnación de la más elevada idea divina: el Amor incondicional, bálsamo eterno para prójimos y enemigos, que despeja las tinieblas del materialismo y saca a la luz la inmortalidad espiritual que late en cada ser que habita el infinito Universo.

Jesús: Fuente de Agua Viva

Después de predicar un tiempo, Jesús llegó a la región de Samaria. Un día, se encontró con una mujer que estaba cerca de un pozo. “Dame de beber”, le pidió Jesús. Judíos y samaritanos estaban profundamente enemistados, por lo que la petición del Nazareno era extraña, inusual.

“¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mí, que soy samaritana?”, inquirió la mujer.

Respondió Jesús:

“Si supieras quién es el que te ha dicho Dame de beber, sabrías que yo te puedo dar agua viva”.

Atónita, la mujer replicó:

“No tienes cubo y el pozo es profundo; ¿cómo es que me vas a dar agua viva?”.

Jesús insistió:

“El que beba del agua del pozo volverá a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré jamás tendrá sed y dentro de él se hará una fuente de agua que le impartirá Vida Eterna”.

“Señor –respondió impresionada la samaritana- ¡dame de esa agua, por favor!”.

“El que quiera entrar en el Reino de los Cielos deberá nacer del agua y del Espíritu”, afirmó sabiamente el inolvidable ebanista de Nazareth.


ESCRITOR ARGENTINO JULIO BEVIONE DICTARÁ EN CARACAS EL SEMINARIO “¿ESTÁS EN CRISIS?”

junio 1, 2009
Julio Bevione -destacado escritor argentino- dictará en Caracas su taller ""Estás en Crisis" el próximo sábado 11 de julio

El próximo 11 de julio en Caracas
ESCRITOR ARGENTINO JULIO BEVIONE DICTARÁ SEMINARIO “¿ESTÁS EN CRISIS?”

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

El renombrado escritor y periodista argentino Julio Bevione –autor de grandes éxitos de librería en el campo de la psicología espiritual-dictará el próximo sábado 11 de julio el taller “¿Estas en crisis?”, en el salón América del “Hotel Paseo Las Mercedes” de la ciudad de Caracas.

Julio Bevione es periodista y consejero de vida, dedicado a la investigación de nuevas técnicas para el desarrollo espiritual. Desde hace una década está radicado en Miami, donde dirige grupos de trabajo y participa regularmente en programas de radio y televisión. Su portal web http://www.vivirenlazona.com es muy frecuentado por usuarios de todo el mundo.

“Vivir en La Zona” (el nombre de su primer libro) es también un proyecto que incluye charlas y seminarios que realiza frecuentemente en importantes ciudades de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En sus talleres, personas de las más variadas vertientes religiosas, sociales y generacionales encuentran respuestas comprensibles a sus interrogantes más profundas, además de recibir un entrenamiento que les permite comenzar a crear una nueva realidad en sus vidas.

En su seminario de Caracas, Julio Bevione ofrecerá estrategias útiles de aplicar en fases de crisis. La crisis provoca la mejoría o el deterioro de una situación, pero depende de nuestras elecciones, decisiones y criterios el superarlas satisfactoriamente.

Además del éxito de ventas “Vivir en la Zona”, Bevione ha escrito “52 semanas para Vivir en La Zona”; también participó del libro “Dijiste que me querías” de María Antonieta Collins. Mensualmente, la revista Selecciones del Reader’s Digest publica su columna exclusiva para sus ediciones en español (U.S. Latino, España, México, Caribe, Centro y Sudamérica). Su nuevo libro se titula “¡Qué maravilla!, Mis primeros pasos en la espiritualidad” y está destinado al público infantil.

Para mayor información, los interesados e interesadas pueden contactar a Liana Castro al 0412.311.8369 o a través de email: lianacastroiglesias@gmail.com


AMAR

junio 1, 2009

Amar es la más importante de las lecciones

Amar es la más importante de las lecciones

Julio Bevione
info@vivirenlazona.com

La lección más importante, el verdadero despertar en el camino espiritual es reconocer el amor en nosotros mismos y en los demás. Toda disciplina espiritual, la que escojamos, debería tener esta meta como la única a perseguir. Pero no se aprende sino a través de la acción. Amando. Y especialmente a aquellos que creemos que no merecen nuestro amor.

Ser indiscriminados al compartir el amor es la prueba de fuego en este despertar interior. Amar en todas las direcciones, sin discernimiento. Esta es la actitud que derriba todas la barreras donde aun tenemos escondido el sufrimiento. No hay dolor más grande que el de no compartir amor. Es tan grande, que muchas veces lo disimulamos con personalidades fuertes, planes exitosos o depresiones. Y todo para seguir guardando bajo llave el amor que nos negamos a dar a alguien que aparenta no merecerlo. ¡Y ese es nuestro maestro! El que nos viene a enseñar a amar…

Si nuestra capacidad de dar amor es limitada, así también será nuestra capacidad de recibir amor.

Demos y recibamos. A todos, para todos. Tenemos una o varias vidas para lograrlo, pero empecemos hoy.


UN DIÁLOGO DE DOS AGUAS

junio 1, 2009

Un diálogo que tiene el cristalino fluir del agua

Un diálogo que tiene el cristalino fluir del agua

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

A raíz de la publicación de nuestro artículo “La Poderosa Música del Agua”, recibimos una hermosa misiva electrónica proveniente de Ciudad Bolívar, capital del estado Bolívar, Venezuela, de parte del señor Víctor Manuel Quintero Altuve.

Esa región del Sur venezolano ha sido particularmente bendecida por el vital líquido, ya que por sus tierras discurren ríos inmensos como el Orinoco y el Caroní: el cauce bravío de este último provee de electricidad al 70% de nuestra nación. Tan enigmático terruño -tachonado de tepuyes- esconde en su seno el salto de agua más encumbrado del mundo, el Churúm-Merú (también conocido como Salto Ángel), con casi un kilómetro de altitud (979 metros de caída libre).

Con la fluidez del agua, y gracias a la magia del correo electrónico, entre Víctor Quintero y mi persona se ha generado un ameno diálogo, que reproduzco a continuación.

◊◊◊◊◊◊

Buenas noches; permítame presentarme: Víctor Manuel Quintero Altuve, viejo-joven (65); mi trabajo: vender café por las calles y avenidas de Ciudad Bolívar. Debo decirle que le agradezco el articulo que escribió esta semana en el Diario Vea, sección “Dominguera en Gotas”, sobre “La Poderosa Música del Agua”.

Usted me llevó al pasado, donde mi afición era un río o el mar; allí me encantaba bañarme… pero, sobre todo, me gustaba escuchar esa mágica música del agua, principalmente en la noche, cuando todo era silencio, cuando se podía hablar de corazón a corazón con el murmullo del vital líquido.

También trajo a mis recuerdos cuando llovía y me metía debajo de un árbol que tuviese un pequeño pozo para escuchar las gotas cayendo en el manto del agua; ¡eso era música!

Cuando iba por la vía del páramo, en los Andes, me paraba a ver un arroyo y escuchar la caída del agua: era un canto al amanecer o una oración al atardecer; todo ese encanto lo perdí cuando el alcohol me hizo su presa.

Tengo un tiempo que lo dejé gracias a mi SER SUPERIOR, pero debo recobrar muchas cosas que perdí; su artículo me ha llenado de una gran satisfacción, porque sé que esto es muy importante: unir mi alma con mi corazón. La música es la unión de todos los seres humanos, y en especial, la música del agua nos eleva al ámbito de la inspiración divina. Gracias, muchas gracias y que DIOS me lo BENDIGA

◊◊◊◊◊◊

Estimado Víctor:

Me honran tus palabras de aliento y me instan a seguir en este tránsito de exploración espiritual.

Cuando pides auxilio al Ser Superior, se produce una feliz discontuinidad con el pasado: súbitamente, quedan abolidas pretéritas tristezas; se disipan neuróticos terrores al futuro; asilado en el tiempo presente, en la inexpugnable residencia de Tu Creador, disfrutas de una alegría que -literalmente- no es de este mundo.

Lo que dices es cierto: en el hecho musical hallamos una inspiración que nos eleva a la dimensión divina. En tal sentido, nuestro compatriota, el eximio director orquestal venezolano José Antonio Abreu, galardonado con el Premio “Príncipe de Asturias” por su labor como formador de juventudes, reflexiona:

“¿Es el ritmo un fenómeno musical? No, el ritmo es un fenómeno espiritual. El ritmo es el pulso interno del alma. La música sublima, canaliza el pulso interno del alma y lo expresa de una manera armoniosa, sutil, invisible –y sin palabras- a otros seres humanos. Es una revelación. A través de ella, Dios nos revela algo inefable, algo que no puede ser comprendido por la razón sino por la intuición”.

Por cierto Víctor que tu escritura parece estar impregnada de ese ritmo divino, ya que te expresas con un bello estilo; si sigues creciendo en el Espíritu, podrías verter -en el momento propicio- tus vivencias en el papel (o más modernamente, en el computador) para que otras personas se beneficien de tu creciente saber. No necesitas estar Iluminado para ello, pues leemos en “Un Curso de Milagros”: “Enseña lo que es la paz para que aprendas lo que es”.

Que el Uno, amado Arquitecto del Universo, también te bendiga.

Saludos desde Caracas,

Carmelo Urso.

◊◊◊◊◊◊

Buenas noches. Primero que nada debo decirle: gracias, muchísimas gracias por haber tomado parte de su tiempo para contestarme, ya que sé que los que escriben en los periódicos, revistas y otras publicaciones tienen el tiempo copado para hacer sus estudios, investigaciones, y así escribir artículos de sumo provecho para los seres que deseamos superarnos, tanto en lo intelectual como en lo espiritual… lo que lleva consigo a la superación del alma y a abrir el camino al corazón y la mente, a fin de asimilar el verdadero conocimiento de nuestro SER SUPERIOR, o DIOS, como cada persona lo conciba.

Yo, mentalmente, hago a diario lo siguiente (usted, si tengo el placer de recibir su grata contestación, me dirá si está bien o esta mal): en la mañana, cuando me levanto, coloco en una aguja una gota de agua; la divido en diez porciones y reparto nueve entre diversas personas, conocidas y desconocidas; siempre dejo una para mí; con ésa me siento satisfecho; como le dije, hago esto mentalmente; las gotas son las acciones que tengo que realizar, para dar calor, cariño y amor a las personas y la gota que dejo para mí es el agradecimiento a mi SER SUPERIOR por permitirme hacerlo. Perdone el abuso por quitarle su tiempo, y nuevamente le digo gracias y que DIOS me lo BENDIGA.

◊◊◊◊◊◊

Estimado Víctor:

Ciertamente, los periodistas a veces estamos muy ocupados. No obstante, aquí en Venezuela, cuando nos graduamos en la Universidad nos entregan un título que reza: “Comunicador Social”… ¡y nosotros –como profesionales y seres humanos- debemos honrar ambas palabras dedicando buena parte de nuestro tiempo al servicio de los otros!

En primer lugar, tenemos el término “Comunicador”: comunicar es un acto ético que salva los abismos que parecen separar a los seres humanos, más allá de sus orígenes sociales u orientaciones ideológicas. Comunicar –en el sentido primigenio de la palabra- es una acción que genera comunidad: un espacio donde las ideas y afectos humanos se fusionan para consolidar culturas.

Luego, tenemos el término “Social”: sin comunicación, no hay civilización posible; implica la comunión de los polos semejantes y contrarios; el mestizaje de las ideas, sean opuestas o afines; la evolución del ser singular en la plural riqueza del colectivo; la plena expresión de nuestros afectos y opiniones; la empatía de reconocernos en el Otro y que ese Otro se reconozca en nosotros.

La verdadera comunicación genera un sentido de unión que trasciende todo límite psicológico o geográfico, toda frontera étnica o personal, especialmente con las modernas tecnologías que facilitan, en apenas segundos, el intercambio de informaciones desde los más distantes hitos del globo terráqueo.

Desde un punto de vista espiritual, la comunicación es la expresión audible, mental o escrita de nuestra relación unificada con el Padre-Madre, la cual deviene en armonioso cauce donde el Amor fluye como esos impetuosos ríos que surcan el Sur de nuestra querida Venezuela. La verdadera comunicación –emanada del Yo Superior que habita en cada uno de nosotros- nunca separa, siempre une. El ego –esa parte de nuestra mente que se cree dividida de Dios- es por naturaleza incapaz de comunicar.

Si aplicamos este último principio a nuestras vidas, veremos que en el instante presente en que vivimos sólo tenemos dos opciones: o bien decidimos comunicar –y así ensanchamos la realidad del Amor, legado natural del Padre; o bien decidimos incomunicar –y así nos perderemos en las ilusiones de separación del ego.

Cuando percibimos los contenidos de los medios de comunicación constatamos que –paradójicamente- los así llamados comunicadores sociales pasamos buena parte de nuestras vidas incomunicando, separando, instando a conductas que tienden a alejar a los seres humanos los unos de los otros.

En este marco de ideas, la oración es instrumento ideal para comunicarnos con el Padre y sus Hijos. En tu caso, Víctor, la oración que describes es sumamente hermosa, poética, además de estar impregnada de la sagrada idea de compartir. Vamos a examinarla un poco.

Primero está la aguja. En la tradición esotérica occidental, los instrumentos de corte (espadas, cuchillos, entre otros) simbolizan la capacidad que tiene la mente de analizar, decidir y dar a cada cual lo que merece en virtud de sus méritos. En el mazo del tarot, las espadas cumplen la función de representar decisiones psíquicas o espirituales: cuando tales decisiones están basadas en el amor, son capaces de abatir a los agrandados monstruos y problemas que suele proyectar el ego; cuando están basadas en el temor, la espada se vuelve contra su dueño y hasta le atraviesa el corazón (como en el caso del 3 de espadas).

Luego está la gota de agua, que simboliza la Vida, la abundancia de la Creación; equivale también al plano de las emociones humanas.

De tal suerte, en tu oración visualizas en equilibrio la razón (la aguja) y la emoción (la gota); la aguja te ayuda a repartir bendiciones entre nueve personas, “conocidas o desconocidas”; esto me parece excelente, pues los dones que recibimos y proveemos a través de la oración son regalos de Dios; esos regalos equivalen a amor, vida y libertad, los cuales jamás pueden serle arrebatados a nuestro Yo Superior –aunque las pesadillas del ego parezcan evidenciar lo contrario.

Finalmente, siempre reservas una porción de la gota para ti; esto es fundamental; si tú mismo eres un pozo seco, ¿cómo podrías constituirte en manantial que sacie la sed de tus semejantes? ¿Cómo podrías ofrecer algo a tu hermano o hermana si tu alforja está vacía, si el cofre de tu tesoro nada acumula? Ensancha el Reino de los Cielos que hay en ti para que se haga Uno con el Reino de los Cielos que habita en tu prójimo –aunque él no lo sepa.

Siempre es grato recibir tus cartas –pese a que a veces tardo en contestarlas; siempre me son útiles tus preguntas, porque el acto de responderlas me ayuda a disipar dudas que en mí habitan; ambos somos persistentes peregrinos en este fascinante tránsito que –tarde o temprano- nos reconducirá al hogar del Creador.

Saludos desde Caracas, y que el amoroso Padre-Madre de Todo lo Creado te colme con Sus bendiciones,

Carmelo Urso.


EL PRIVILEGIO DEL AGUA

junio 1, 2009

El agua es un privilegio del que no goza la mitad de la humanidad

El agua es un privilegio del que no goza la mitad de la humanidad

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Una niña llamada Constanza

Constanza tiene 10 años y vive en una bonita urbanización de Caracas, capital de Venezuela, una de las ciudades más grandes del mundo. Constanza posee todas las comodidades que pueden hacer feliz a una muchacha inteligente.
Temprano en la mañana, se mete bajo la ducha. Éste es uno de los momentos del día que más le gusta. ¡Abre el grifo del agua caliente y deja que el líquido salga con abundancia! Después de un baño de 15 minutos, Constanza ha gastado unos 100 litros de agua.

Su madre se llama Paola. Con mucho cariño, y a lo largo del día, ella prepara para la familia el desayuno, el almuerzo y la cena. En ese lapso, gasta unos 80 litros de agua cociendo los alimentos y fregando los platos.

Como cualquiera de nosotros, Constanza siente de vez en cuando ganas de ir al baño… para lavarse las manos (antes y después de las comidas) y hacer sus necesidades. Cada día, la pequeña Constanza gasta al menos 100 litros de agua potable en sus visitas al baño.

Ella vive con su papá, que se llama Renato, y sus dos hermanos mayores, Enzo y Sergio. Cada uno de ellos ensucia una buena cantidad de ropa. Por suerte, tienen una eficiente lavadora que les ahorra mucho trabajo y esfuerzo. Semanalmente, cada miembro de la familia gasta 120 litros de agua para lavar sus camisas, pantalones, faldas, medias y demás prendas de vestir.

Al final de la jornada, Constanza y su familia han gastado un poco más de 2.500 litros de agua potable. En un mes, habrán gastado 75.000 litros. Y en un año, ¡un poco menos de un millón de litros!
Esa inmensa cantidad de agua potable, al ser usada, se convierte en agua contaminada, la cual cuesta mucho dinero y trabajo potabilizar.

Un niño llamado Oumarú

Oumarú es un niño de 10 años que vive en un país africano llamado Níger.

Níger es uno de los países más pobres del planeta. Aunque tiene un territorio más grande que el de Venezuela (más de 1 millón de kilómetros cuadrados), en Níger hay apenas un lago grande y un río mediano. Del resto, sólo existen unos pocos riachuelos y pozos.

El 70% del país está cubierto por el desierto del Sahara.

En la pequeña aldea donde vive Oumarú no hay ningún río. Tampoco hay árboles y el aire que se respira es siempre caliente, oloroso a tierra seca. En verano, la temperatura llega a veces a 48 grados centígrados.

Muy temprano, antes del amanecer, Oumarú y su mamá se levantan. Salen de la casa con unos recipientes que llevan sobre sus cabezas, sin sostenerlos con las manos.

Ambos comienzan una larga caminata de 7 kilómetros, que les conduce hasta un pequeño y poco caudaloso riachuelo. Entre ida y venida, les toma unas 4 horas hacer la caminata bajo el ardiente sol.

Cuando llegan al riachuelo se bañan y la madre –que se llama Nyagema- aprovecha para lavar la ropa. De regreso, traen consigo los recipientes llenos con unos 7 litros de agua no potable.

Con esa pequeña cantidad de líquido, cocinan los alimentos, sacian su sed, hacen las tareas domésticas y se lavan en la noche antes de acostarse.

Por suerte, este año el riachuelo no se ha secado. El año anterior dejó de tener agua durante el verano. Fue una situación muy difícil.

Oumarú y su mamá caminan unas 1.300 horas al año para buscar agua. En un año, consumen un poco menos de 2.500 litros de agua para saciar todas sus necesidades fisiológicas. Al otro lado del mundo, en una ciudad llamada Caracas, una niña de nombre Constanza y su familia gastan esa misma cantidad de agua en un solo día.

La mitad del mundo tiene muchísima sed

La situación de Oumarú y su mamá no es un caso extraño en el mundo.

Actualmente, casi la mitad de la población del planeta no tiene posibilidad de conseguir agua limpia en abundancia.

Con frecuencia, muchas personas en diferentes países sufren fuertes racionamientos del vital líquido, y en otros casos, no les queda más remedio que beber agua no potable o contaminada, lo cual es causa de graves enfermedades.

Según la Organización Mundial de la Salud, 250 litros de agua son suficientes para cubrir las necesidades diarias de un ser humano.

Sin embargo, mientras en Venezuela y otros países consumimos más de 470 litros diarios de agua potable por persona, hay partes del mundo, como en Níger, donde la gente apenas puede consumir entre 5 y 7 litros diarios.

En los países pobres no existen recursos para construir enormes represas, ni complejos sistemas de distribución de agua. Entonces, la gente tiene que hacer grandes trabajos para conseguir una poca cantidad de agua, generalmente no potabilizada.

Afortunadamente, la mayoría de las personas que vivimos en Venezuela sólo tenemos que abrir el grifo para obtener agua potable. Pero esa facilidad no nos da derecho a malgastarla.

Cuando abras la llave del agua, piensa en los niños y niñas, hombres y mujeres que, en otras partes del planeta, tienen que caminar varios kilómetros diarios bajo el sol caliente para conseguir apenas un poquito del más vital de los elementos, sin el cual la existencia humana es sencillamente imposible: el agua.


RESULTADOS DE LA ENCUESTA “¿CUÁL ES TU HÁBITO ESPIRITUAL MÁS FRECUENTE?”

junio 1, 2009

Lectura, meditación y oración: los hábitos espirituales más frecuentes de nuestros lectores y lectoras

Lectura, meditación y oración: los hábitos espirituales más frecuentes de nuestros lectores y lectoras

Amados lectores y lectoras:

Gracias por su masiva participación en nuestra encuesta “¿Cuál es tu hábito espiritual más frecuente?”. Escrutados 330 votos, las categorías preferidas por el público fueron la lectura, la meditación y la oración. El resultado integral de la encuesta es el siguiente:

Lectura: 72 votos (22%)
Meditación: 62 votos (19%)
Oración: 56 votos (17%)
Conversación espiritual: 45 votos (14%)
Practicar o recibir terapias psico-espirituales: 28 votos (8%)
Canalización (hablar con tus guías internos): 25 votos (8%)
Practicar yoga, tai-chi u otras disciplinas físico-espirituales: 19 votos (6%)
Consulta de oráculos: 16 votos (5%)
Asistir semanalmente al culto de una iglesia: 4 votos (1%)
Ayuno: 3 votos (1%)

El resultado de la votación es muy interesante y cada lector puede sacar sus propias conclusiones.
El próximo lunes, publicaré un artículo examinando estos datos. Además, iniciaremos una nueva encuesta con un muy atractivo tema: “¿Qué es para ti Dios?”.

¡Hasta entonces!


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