Juan Rodrigo Urso
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Existen muchas sales en el mundo. La sal de mesa tiene por nombre cloruro de sodio.
La sal es la única roca mineral comestible. Se extrae de mares y montañas.
Tiene dos usos básicos: condimentar la comida y conservarla para que no se pudra.
En el antiguo Imperio Romano se usaba como moneda. De allí proviene la palabra salario.
Nuestro cuerpo necesita tres gramos de sal por día. La sal contiene yodo, la cual proviene el bocio -también llamado coto. La falta de yodo puede producir en el feto malformaciones, retardo mental, enanismo, sordomudez e hipotiroidismo. Por eso, es importante que la mamá embarazada coma suficiente sal.
Consumir sal en exceso produce enfermedades del corazón y tensión alta.


“la sal”.
Entre luces salpicadas me encuentro
y te veo como un gran salvador,
el Salómonico Templo que salvaguardan
los sabios y que salvan a todos con
la sal del humor.
Con cariño y gratitud. Gerardo.
La sal de la vida !!.
Buen posteo, gracias.
“la llave”.
El sol está cerca,
dentro de tí se encuentra,
el mundo entero es la esfera y
si sabes ver, la puerta está ahí,
la llave está en tu mano y nadie
puede abrir la puerta por tí.
Con cariño y gratitud. Gerardo.
“el mar”.
Agua que bañas la vida
en eternas olas de amor,
de la espuma nacen
mil cantos que gritan
cuando rempen en mi corazón,
fuente de luz y energía que
besan al cielo, a la luna y al sol.
Con cariño y gratitud. Gerardo.
“eterno”.
Todo empieza pero al empezar ya termina,
la vida misma lo expresa y la muerte lo indica,
vivir acaso es morir y morir es apenas verte,
en ese espacio efímero que ya se desvanece,
no quiero dejarlo sin tocar tu alma y amarte,
para que el viento la contenga y al sentirlo.
…….así quede.
Con cariño y gratitud. Gerardo.
” Los versos de hoy “.
Del sur de América eres,
notable y gran señor,
solo del corazón salen
palabras bellas y tiernas,
que armonizan el día en amor,
¡Sigue, no te detengas!,
y que tu pluma escriba los
versos de cada día,
todos los versos de hoy.
Para Carmelo Urso,
con cariño y gratitud. Gerardo.
“Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal:
esta en nuestras lágrimas
y en el mar”.
Khalil Gibrán