Gerardo Díaz Díaz Infante
No más banderas para vivir
ni palabras para existir,
quiero tus manos unidas
para que besen al cielo y
expresen el amor que siento.
En silencio hablan mis ojos,
agradecidos siempre,
porque te encuentras en mí.
Jaime Galvis
http://solo50.wordpress.com/category/jaime-galvis/
El viento que roza mi cara,
La luz del sol que me da vida,
El agua fresca que limpia mi cuerpo,
La tierra que me da frutas y verduras,
La vida y todos sus colores brillantes.
Esas son distintas formas de sentir a Dios.
Fernando Navarro
Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de Ti. Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Pongo ante Tu divina presencia a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno; que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren, en mi vida un poquito de Ti.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad,
Amén
Carmelo Urso
http://carmelourso.wordpress.com/
Amado Uno:
Llueve sobre la noble Colombia
Llueve sobre la alegre tierra donde aún cunde la guerra
Lluvia que es el llanto represado de generaciones
Que hoy se desata como incontenible desahogo de la Naturaleza
Padre Infinito
Dale Paz a mis hermanas y hermanos colombianos
Y que ese sosiego interior
Se extienda y proyecte en perfecta armonía
Sobre cada palmo de la extensa patria neogranadina
Que en perfecta armonía
Fluyan el cauce del Cauca, el Meta,
El Magdalena, el Arauca
Y cada río, riachuelo y torrente colombiano
Que en perfecta armonía
–y sin excepción-
Clareen los cielos de cada urbe de Colombia
Desde Leticia hasta Riohacha
Desde Cali y Bogotá hasta Cúcuta y Bucaramanga
Que haya tregua en los firmamentos de los pueblos y ciudades
Tregua que será reflejo perfecto de la armonía interior de cada uno de sus habitantes
Que en perfecta armonía
Las montañas, nevados y volcanes de Colombia
Se abstengan de desatar deslaves, aludes y magmas
Que en perfecta armonía
Se propague el milagro de la Paz en cada centímetro de Colombia
Armonía perfecta
Entre el ser humano y su entorno
Entre padres y madres, hijos e hijas
Entre serranos y costeños
Entre gobernados y gobernantes
Entre civiles, militares y alzados en armas
Entre quienes labran los campos y quienes laboran en las ciudades
Armonía perfecta
Para colombiano y colombiana
Es mi único deseo
Hoy, mañana y siempre
Amén
Carmelo Urso
http://carmelourso.wordpress.com/
Amado Uno:
Sabes mejor que yo
Que tal como es arriba es abajo
Pues no hay nada que esté por encima o por debajo de Ti
Ni hay nada por encima o por debajo de mí
Por eso, estas lluvias que hoy inundan a mi patria
No son otra cosa que el llanto interior de mi pueblo
Un pueblo dividido contra sí mismo
No son otra cosa que mi propio llanto interior
Del cual decido hacerme plenamente responsable
Por eso
Pido perdón hoy a cada venezolano y venezolana
Pido perdón por haber dividido a mi patria con mis viejos prejuicios
Pido perdón por creerme superior o inferior a mi prójimo
Pido perdón por no ser tolerante con las ideas de mis hermanos y hermanas
Pido perdón por hablar con palabras de guerra y no de Paz
Pido perdón por contemplar constantemente la paja en el ojo ajeno
Pido perdón a mi cuerpo por mis pensamientos de enfermedad
Pido perdón por haber llamado “escuálido” o “comunista” a mi hermano, por haber llamado “oligarca” o “descamisado” a mi hermano
Pido perdón a mis vecinos y vecinas porque hace rato que dejé de ser un buen vecino
Pido perdón a mi padre y a mi padre, a mi esposo y a mi esposa, a mis hijos y mis hijas por no haberlos amado incondicionalmente cada minuto, cada segundo de mi Vida
Hoy –en Paz- decido borrar de mi Alma y de mi mente esas turbias memorias
Hacerme 100% responsable de ellas
Y no repetirlas más
Amado Uno
Sabes mucho mejor que yo
Que tal como es adentro es afuera
Pues no hay nada afuera o más allá de Ti
Ni hay nada afuera o más allá de mí
Por eso, estas tribulaciones que atormentan a mi patria
No son otra cosa que las tribulaciones que atormentan al corazón de mi pueblo
Un pueblo dividido contra sí mismo
No son otra cosa que mis propias tribulaciones
De las cuales me hago 100% responsable
Por eso hoy, a cada venezolano o venezolana,
Le digo, simplemente, lo siento…
Lo siento… por la violencia que hay dentro de mi mente –violencia que cada día vuelco sobre mi prójimo
Lo siento… por la falta de Paz que hay en mi corazón –zozobra que a diario proyecto en mi hermano
Lo siento… por no ser tan generoso con los demás como lo soy conmigo mismo
Lo siento… por no ser tan generoso conmigo mismo como lo soy con los demás
Lo siento… por pensar que mi patria es mejor o peor que otras patrias
Lo siento… por pensar que mi raza es superior o inferior que otras razas
Lo siento… por culpar al prójimo cuando no cumplo mis propias responsabilidades
Lo siento… por pensar que mi visión del mundo excluye a la visión del mundo de mi hermano
Lo siento… por pensar que mi ideología excluye a la de mi hermano
Lo siento… por pensar que mi religión excluye a la de mi prójimo
Hoy –en Paz- decido borrar de mi Alma y de mi mente esas turbias memorias
Hacerme plenamente responsable de ellas
Y no repetirlas más
Amado Uno
Sabes mejor que yo
Que Tú y yo somos Uno
Que Yo Soy Uno en Ti
Y que Tú eres Uno en mí
Por eso, la alegría que siempre ha habido en mi patria
No es otra cosa que Tu propia alegría sembrada en el corazón de mi pueblo
Un pueblo que siempre ha sido alegre y generoso con los demás pueblos del mundo
Un pueblo que siempre ha aceptado en su seno a hermanos y hermanas de todos los rincones del planeta
Hoy reconozco esa alegría y generosidad en mí mismo
Y con infinita gratitud
Las proyecto en cada venezolano y venezolana
En cada hijo e hija de Gaia
Por eso, doy gracias a cada uno de mis paisanos y paisanas
Gracias por conservar siempre la sonrisa en medio de los problemas
Gracias por la tolerancia que hay en cada una, en cada uno de nosotros
Gracias por ser la sal de los pueblos de la Tierra
Gracias por cruzar fronteras y libertar a naciones hermanas sin pedir nada a cambio
Gracias por el trabajo honesto de cada hombre y mujer de la patria venezolana
Gracias por el talento y tesón de nuestros artistas y científicos, obreros y empresarios, profesionales y técnicos, empleados y gerentes, campesinos y ganaderos, trabajadores y trabajadoras
Gracias por los rascacielos y barrios de Caracas, por las playas y pueblos pesqueros de Oriente, por las altas cumbres andinas, por los tepuyes de la Guayana, por las fértiles tierras de Occidente, por las infinitas llanuras del Centro y el Sur, por el petróleo que provee energía segura a millones de hogares en los cinco continentes
Gracias ayer, hoy, mañana y siempre
Gracias por los siglos de los siglos a la hermosa tierra venezolana
Amado Uno
Sabes mejor que yo
Que Tú y yo somos un mismo Amor incondicional
Por eso, el Amor que siempre ha abundado en mi patria
No es otra cosa que Tu propio Amor sembrado en el corazón de mi pueblo
Un pueblo que siempre ha sido amoroso con los demás pueblos del mundo
Hoy reconozco ese infinito Amor en mí mismo
Y con infinita gratitud
Lo proyecto en cada venezolano y venezolana
En cada hijo e hija de Gaia
Por eso, le digo Te amo a cada uno de mis hermanos y hermanas
Los amo por ser diferentes a mí en la cotidianidad contingente
Los amo por ser idénticos a mí en la Realidad trascendente
¡Los amo incondicionalmente!
Los amo cuando son amorosos y cuando no lo son
Los amo cuando ganamos y cuando no ganamos –lleguemos primeros o últimos
Los amo en la cima del Cielo y en el abismo de nuestros más íntimos infiernos
Los amo en la intransigencia y la templanza, en la razón y la sinrazón
Los amo aunque mutuamente nos apuntemos con las bocas de mil revólveres y fusiles
Los amo aunque no sepa cómo amarlos, cómo amarnos, aunque no sepa cómo demostrarles mi Amor
Los amo –aunque inventemos mil barreras ficticias para separarnos, para separar el Todo que es Uno
Te amo, Venezuela, hoy, mañana y siempre
Los amo, venezolanos y venezolanas,
Que el infinito Amor del Uno nos bendiga a todos y todas
Que el infinito Amor del Uno bendiga, por los siglos de los siglos, a la hermosa patria venezolana
Carmelo Urso
María de Lourdes Soria
Ana Cristina Barión
Raúl Madrigal
Cecilia Ramírez
Stella Maris Álvarez
Ana María Jerez
Patricia Rampinini
”Todo diálogo es una indagación de la verdad”.
Jorge Luis Borges
Once de la noche; afuera, diluvia a cántaros; que yo recuerde, es el octubre más lluvioso que he pasado en mi Caracas natal; aquí, en Venezuela, existe una tradición con respecto a los aguaceros del décimo mes del año: se dice que en los días cercanos al onomástico de San Francisco se desata siempre una tormenta; tal precipitación es denominada el “Cordonazo de San Francisco”: cuando acaece, se considera que la temporada de lluvias está por cesar.
Bueno, este año las cosas han sido distintas: cada día se desencadena un “Cordonazo”… ¡y ya no sabemos con exactitud cuál es el de “San Francisco”! En realidad, no se percibe el más leve indicio de que el invierno vaya a terminar (en el Trópico llamamos “invierno” a la temporada lluviosa).
Repiquetean las gotas del chaparrón en el toldo que da a la ventana de la sala; se anegan las calles de la urbe capitalina; mientras tanto, dialogo con amigos y amigas notables. No, no están en mi casa. Tampoco hablo con ellos por teléfono. La mayoría ni siquiera está en el país. Es más, salvo uno o dos (Mario Liani, mi compadre David Aponte), ni siquiera conozco sus rostros (ni ellos el mío).
No obstante, prospera entre nosotros una afinidad que trasciende el mero hecho de reconocer caras, voces, fisonomías: existe el reconocimiento de almas que anhelan, por sobre todas las cosas, extender la realidad del Amor en las ciudades más disímiles del orbe –Trelew, Lima, Guayaquil, Maracaibo, Cozumel, Murcia, Agrigento, Oakland.
Ajeno a los medios de comunicación masiva, este nutrido contingente de trabajadores de la luz hace fluir marejadas de correos electrónicos, blogs personales, listas de correo y podcasts; promueve meditaciones masivas y sanadoras cadenas de oración; distribuye artículos que elevan conciencias –sean escritos litúrgicos, ensayos, relatos existenciales o canalizaciones; muchos de estos hombres y mujeres llevan vidas cotidianas: regentan pequeños comercios, ejercen profesiones liberales, laboran para la Administración Pública, se dedican profesionalmente a las terapias alternativas o trabajan como cocineras en una cantina escolar. Personas comunes y corrientes, ni más ni menos…
No obstante, en sus ratos libres, se convierten en esos héroes de la web que nos cautivan con sus mails y sus mensajes de esperanza; esos líderes emergentes que –a la sombra de los “mass media”- tejen vastas redes sociales y espirituales; esos obreros y obreras de la luz cuyas palabras afables nos consuelan cuando atravesamos hondos abismos vitales.
Durante el presente año, he tenido la suerte de dialogar con muchos de ellos. Con su permiso, reproduzco a continuación trozos de esas tertulias que han tenido lugar en la superautopista de la información, en la etérea realidad de la INTERNET. Ora concisas, ora extensas; ora emocionales, ora meditativas, sus frases han iluminado mis noches, mis tardes, mis días.
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Diálogo de dos Florestas
Me escribe María de Lourdes Soria desde el apacible barrio de Floresta en Buenos Aires. ¿Coincidencia?: mi lugar de trabajo en Caracas está ubicado en una hermosa urbanización llamada La Floresta. Ella es uruguaya, pero lleva años en Argentina. Con su autorización, transcribo el siguiente dialogo:
¡Hola, Carmelo!
PARECE MENTIRA: hoy estaba pensando que hacía tiempo que no te escribía; cuando llegué a mi casa fui directo a la computadora y me encontré con tu artículo “SOMOS DIOSES”. LA VERDAD ES QUE NO TENGO PALABRAS para decirte lo que siento con respecto a ser dioses; por una parte, miro las situaciones de mi vida con mucho amor: eso da mucha paz a mi corazón (o alma, dirán otros). Pero a la vez, me da miedo usar mi don para ayudar a las personas. Todos dicen que debo desarrollar ese poder que tengo, pero algo me impide hacerlo. Y ahora tengo más miedo, porque a medida que pasa el tiempo es más fuerte lo que voy sintiendo. Yo siento cuando otros tienen problemas de salud; a veces, tengo intuiciones sobre cosas que le sucedieron a alguien o que le están pasando en este momento; a veces, percibo energías negativas en determinada situación e invoco a mis guías para que intercedan; no obstante, aunque sé que podría ayudar, tengo miedo de hacer uso de mi don porque siento que me interno en territorio desconocido.
Con amor,
María de Lourdes Soria

Vista del estadio del Club Atlético All Boys (conocido como El Albo), orgullo del Barrio de Floresta en Buenos Aires
Estimada María de Lourdes:
Yo también tenía mucho miedo de ayudar a otros… ¡porque me sentía indigno para dicha tarea! Percibía mis defectos y no mis virtudes; mi pasado y no mi presente; mis errores y no mis aciertos; mis flaquezas y no mis fortalezas. Pero por sobre todas las cosas, sentía mucha culpa. Qué paradoja: sentir miedo y culpa por el afán de hacer el bien a tus semejantes, cuando es la tarea más necesaria, más urgente en este mundo nuestro, en este santo instante en que vivimos…
Durante mucho tiempo, en cambio, utilicé mi facultad de escribir para cualquier tarea: redactar avisos para publicitar productos superfluos; escribir artículos de opinión que firmaban encumbrados empresarios y políticos; promover acciones gubernamentales que no eran necesariamente útiles; y un largo etcétera que aquí no describiré. Hoy -quizás por primera vez en mi vida- siento que estoy poniendo mi don a plena orden del Uno.
Así que no temas usar tus dones, tus infinitos tesoros internos. Pondera tu situación personal, la de tus semejantes, la de tu país y la del planeta. ¡Lo único urgente y prioritario en la agenda de un Trabajador de la Luz es la extensión del Amor! Y al prodigar tus acciones en esa dirección, ten por seguro que todos los medios –físicos y espirituales- te serán concedidos.
Detrás de ese miedo que sientes hay una gran llamada al Amor. Y en este período en que estás reconociéndote en tu plenitud, en todo tu poder personal, como hija dilecta del Uno, es lógico que tengas miedo a lo desconocido. A medida de que te entregues al amplio desarrollo de tus dones, las ilusorias barreras que erigiste para separarte del Amor irán cayendo una a una, inevitablemente.
Estás, por otro lado, en un momento perfecto para llevar a efecto tu misión. Hay en ti madurez y juventud, experiencia e inocencia… ¡y sobre todo, ganas de vivir!
QUE DIOS TE BENDIGA,
Carmelo Urso
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Mails que sosiegan
¡Hola, Carmelo! Soy una desconocida para ti… hasta este renglón… al menos, así lo siento… te escribo porque me llegó re-enviada una respuesta que le diste a una persona que preguntaba sobre la oración… la acabo de leer… justo cuando por alguna razón no muy exacta me había puesto de mal humor, irritable, descentrada… ¡y no quiero estar así!
Cuando me dije a mí misma: “¡no quiero estar así!”, abrí mi correo; leí tu artículo y me hizo bien, mucho bien; lo entiendo con la razón y el corazón. Vivo en Córdoba, Argentina. Agradecida… ¡¡mi ser divino saluda al tuyo con paz y alegría!!
Ana Cristina Barión
Estimada Ana Cristina:
Con alegría, veo que la sincronicidad (sagrado atributo del Creador) propicia nuestro encuentro en el momento adecuado: este instante presente en el que te escribo y me escribes –único dotado de realidad.
Si mi texto te brindó sosiego en un momento de desazón, el tuyo es una hermosa epifanía que me insta a seguir persistiendo en la extensión del Amor.
Mucho tiempo moré en la irrealidad: hoy, mi única querencia es despertar a imagen y semejanza del Padre; mensajes como el tuyo me ayudan a salir de ese sueño de separación que inventé cuando creí sustraerme del Uno…
Un afectuoso aludo desde Caracas,
Carmelo Urso
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Una oración con frescura de arroyo
Estimado Carmelo:
Comienzo este mensaje con un saludo afectuoso y fraternal…
Debo decir que me ha maravillado y encantado las hermosas palabras dirigidas a Patricia M. en el artículo “La amorosa energía de la oración”. Las ideas conceptuales acerca de la plegaria me han hecho sentir mucha paz en lo más profundo de mí; he experimentado el deseo irrefrenable de orar, dejándome llevar por esa corriente de frescura de arroyo. También creo que el Divino Hacedor del Universo no precisa de tanta parafernalia a menos que sea poeta el orante. Muchas veces nos perdemos en las palabras de lo aprendido y por ello nos olvidamos de sumergirnos en el sentimiento que emana del corazón.
Te doy las gracias más cumplidas por este escrito y deseo que la Bendición de Dios esté siempre contigo.
Con el afecto de: Raúl Madrigal
Estimado Raúl:
Dices que el orante no precisa ser poeta, pero en tu escritura hallo el don de la belleza, el candor del afecto y esa “frescura de arroyo” a la que aludes en tus líneas; leer tu mensaje y asimilar su afable energía han alegrado mi noche dominguera; afuera, la lluvia se precipita como aluvión en una Caracas inusualmente tranquila; en mi interior, la corriente de oración expresada en tu correo ha bendecido a mi alma con un suave soplo de paz.
Saludos desde Caracas,
Carmelo Urso
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Cada momento del día es una hermosa oración
Hola Carmelo, me llamo Cecilia. Leí tu mail que trataba sobre la energía de la oración. Increíblemente, ayer me preguntaba si estaba bien la forma en que oraba. Hoy leo esto y me siento tan contenta con lo que escribiste, porque yo intuía que estaba bien la forma en que interpretaba la oración. Ahora sé positivamente que no es necesario pasar las horas y horas rezando un rosario, ya que cada momento del día es una hermosa oración; gracias por tomarte tu tiempo para escribir esas palabras tan lindas y por leer este mail; un abrazo grande, que DIOS te bendiga hoy y siempre.
Cecilia
Estimada Cecilia:
Muchas gracias por tus consideradas palabras.
Yo simplemente he puesto por escrito lo que mucha gente sabe, lo que es un secreto a voces: que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa; que cuando apartas el trigo de la cizaña en cada tradición espiritual, hallas una idéntica gema: la del Amor incondicional; que los tangibles beneficios de la oración deben ser democratizados, pues no pertenecen a ninguna corporación religiosa en particular; que esa sosegante sabiduría debe salir de los mohosos claustros en que ha permanecido encerrada… ¡para así desatar su inmenso y sanativo poder sobre la faz de la Tierra!
Saludos desde Caracas y que el Uno de colme con sus infinitas bendiciones,
Carmelo Urso
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Una caricia del alma
Estimados Carmelo y Víctor Manuel:
Gracias por el artículo “Descubre en Ti los Eternos Dones de Dios”. Es cierto, cuando damos lo que somos, lo más profundo, lo sublime, eso que es eterno, y que nos FUE DADO, damos LO MEJOR. Y quien da con el café una sonrisa, una palmada de aliento, una CARICIA DEL ALMA, da lo más excelso, comparte su vida con quien recibe aunque lo vea una sola vez en su vida. Y eso que le da al otro, el café, el agua, se incorpora en quien lo recibe, en la más alta vibración y por eso el otro se siente elevado, reconocido en su esencia espiritual, honrado.
Nunca sabemos cómo llegamos a influir en los demás y hasta dónde llegan nuestras vibraciones amorosas, ni tampoco controlamos y calibramos de dónde viene la inspiración y la elevación que sentimos en un instante, de modo imprevisto.
En esta etapa de cambios, de REPOLARIZACION DE ENERGIAS, de gritos que emanan desde las mesas de los operadores financieros, los océanos de dinero están pidiendo PURIFICARSE, conectarse con una MISIÓN MÁS ELEVADA.
En los próximos años, nos daremos cuenta hasta qué punto estos vientos transformadores de hoy iniciaron una nueva etapa civilizatoria.
Un cariño, amigos, y de nuevo gracias por permitirnos compartir vuestro sentir.
Stella Maris Álvarez
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El camino directo a Dios
Estimado hermano Carmelo:
Me parece hermoso su texto “Los Infinitos Senderos de la Oración”. Está bien sustentado y sobre todo lleva a la reflexión sobre la manera de orar.
Actualmente, cultivo la síntesis y el camino directo a Dios; en tal sentido, expreso –de la siguiente manera- la oración recomendada por nuestra hermana Conny Méndez (he pasado por el estudio metafísico):
PADRE Y MADRE DIVINOS…
YO SOY VUESTRA SABIDURIA
YO SOY VUESTRA INTELIGENCIA
YO SOY VUESTRO AMOR…
COMO UNIDAD, SOIS EL ÚNICO HACEDOR…
ACTÚEN A TRAVÉS DE MÍ
CON PERFECCIÓN
EN TODO TIEMPO Y LUGAR,
PARA QUE MIS ACTOS SE CORRESPONDAN DE MANERA PERFECTA
CON LA INSPIRACION DEL ESPÍRITU SANTO
Y DENTRO DE VUESTRA OMNIPOTENCIA…
Le saludo cordialmente,
Ana María Jerez
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Tu oración es también la mía
Estimado Carmelo:
Tu oración –que es también la mía- genera gratitud, la más bella de las virtudes…
Saludos,
Patricia Nélida Rampinini
Estimada Patricia
Gracias por tus hermosas palabras. Tu gratitud surca insalvables distancias y me bendice con su amorosa energía.
Saludos desde Caracas,
Carmelo Urso
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Cinco minutos para la medianoche.
Hora de dormir.
Espero, afable lector o lectora, que estos mensajes te hayan bendecido tal como me bendijeron a mí.
Que su sagrada energía –que vibra más allá de la letra escrita y fluye en una incontenible corriente de ascensión espiritual- te colme con abundantes lauros de gozo, bienestar.
Que el hecho de leerlos promueva en ti un profundo estado de gracia –de plena comunicación con el Uno; de lúcida armonía con el Padre; de vívida y grata oración, si prefieres llamarla así…
Buenas noches…
…dulces sueños…
…¡y feliz instante presente!
Carmelo Urso
http://carmelourso.wordpress.com/
Con textos propios y textos de autores que me han conmovido, he querido honrar durante los días precedentes a Gaia, la Diosa Madre, la Madre Tierra.
Espero que estas plegarias, oraciones, técnicas y expresiones meditativas les cautiven y les ayuden en la cotidianidad de sus días y en su senda espiritual.
Saludos,
Carmelo Urso
DE MI COSECHA:
PLEGARIA A GAIA EN CLAVE DE HO´OPONOPONO
PLEGARIA DEL REINO QUE ABARCA TODOS LOS CIELOS
PLEGARIA DEL POLVO QUE JAMÁS FUE POLVO
DE OTRAS AFECTUOSAS COSECHAS:
CONCIENCIA DE GRATITUD (GRATIFICAOS EN LA TIERRA) DE MARÍA DEL CARMEN VILA
TÉCNICA ESENIA DE LA GRATITUD (INCLUYE PLEGARIA A LA MADRE TIERRA)
MADRE TIERRA, MADRE ESTRELLA (plegaria wicca) DE STARHAWK
ORACIÓN TRADICIONAL A LA MADRE TIERRA DE LOS ABORÍGENES NORTEAMERICANOS
ORACIÓN DE LAS MUJERES GUARDIANAS DE LA MADRE TIERRA (ANÓNIMO)
Homenaje a Vivi Cervera y Xavier Moya
Carmelo Urso
http://carmelourso.wordpress.com
Amada Gaia
Errante hogar
De eterna órbita elíptica
Es curioso
Que el barullo de tus urbes
De tus guerras
De tus vastos océanos en movimiento
De tus tormentas y cataclismos
De tus hijas e hijos recién nacidos
De tus estresadas multitudes
De tus grandes bosques acunados por vientos de otoño y primavera
No perturbe –ni un tantito-
Al incontrastable silencio
Del Cosmos que a diario surcas
Amada Madre Tierra
Yo
Que vivo azorado por el barullo
De mis propios pensamientos neuróticos
Elijo hoy escuchar ese silencio de Paz universal
Que te envuelve
Y me envuelve
Y habrá de envolvernos
Por los siglos de lo siglos
Así, Amada Madre Cósmica,
En la quietud de este instante presente
Decido entregarte a ti
Y al Universo del cual surgiste
Todos mis miedos y dudas
(gracias; lo siento –perdón- te amo)
Todos mis complejos y delirios de grandeza
(gracias; lo siento –perdón- te amo)
Todos mis remordimientos y rencores
(gracias; lo siento –perdón- te amo)
Todas mis envidias y percepciones de escasez
(gracias; lo siento –perdón- te amo)
Todas mis enfermedades y pensamientos sin amor
(gracias; los siento –perdón- te amo)
Todas mis culpas e indecisiones
(gracias; lo siento –perdón- te amo)
Hoy decido hacerme
100% responsable
De cada mínimo o máximo traspié
Tropiezo
Desorden
Rabia
Angustia
Tristeza
Que me desarmonice a mí
O a esa extensión de mi mismo a la que llamo Universo
Que mis contiendas internas
No se proyecten en la miseria de conflictos globales
Que las borrascas de mi Espíritu
No espejeen a los monzones y huracanes que barren a los continentes
Y que mi Paz y amornía
Sean perfecto reflejo de Tu Paz y armonía
Amén
Extracto tomado de Los Esenios y Las Enseñanzas de Jesús el Esenio, de Olivier Manitara
La expresión “gracias” no es una mera frase educada y convencional. Es, por sobre todo, una frase mágica, un encantamiento sagrado, un poderoso mantram trasmitido a todas las personas por los grandes maestros espirituales y sus discípulos más iluminados. Sí, muchas costumbres de la vida que practicamos en forma inconsciente fueron originalmente instituidas por seres de luz que deseaban ayudar a la humanidad. La expresión “gracias” tiene el poder de abrir la conciencia y despertar a la verdadera riqueza. Aquellos que saben dar las gracias cuando caen en las pruebas, demuestran su valor interno y su conexión con una conciencia superior. Un agradecimiento tal debe provenir de una clara conciencia y de un perfecto conocimiento de las leyes de la vida. Entonces posee el poder alquímico para transformar las situaciones y los estados mentales.
Cuando se dice de la forma correcta, el agradecimiento tiene la virtud de purificar el alma terrenal y las relaciones entre los seres. Dar las gracias a alguien es purificar la atmósfera entre tú y esa otra persona. Algunas veces incluso puede sanar relaciones karmáticas y situaciones difíciles. “Gracias” ejerce un poder liberador; permite el desapego, el abandono (o la aceptación de las cosas), y facilita el perdón. Puede convertirse en una verdadera bendición para uno mismo y para otros; puede ser una muralla de defensa contra las fuerzas de la oscuridad que con frecuencia tratan de interferir en nuestras vidas para perturbar furtivamente, complicarlo o destruirlo todo. Por medio de la gratitud, también se puede crear una firme base –una sobre la cual se pueda construir una vida útil, armoniosa, rica y consciente–, en el aspecto psicológico de la vida.
Las virtudes de la gratitud son demasiado numerosas para describirlas; lo más sencillo es conocerlas por experiencia propia, poniendo en práctica la gratitud. Sin duda que necesitaremos una nueva percepción del mundo mucho más espiritual y sutil. Es en el mundo invisible donde el agradecimiento adquiere todas sus dimensiones. Por supuesto, si vivimos sin espiritualidad, sin conciencia, si damos la espalda al mundo invisible, admito entonces que dar las gracias pueda convertirse en una debilidad: para un ignorante, el agradecimiento es la muerte. Pero creo que nosotros aún no llegamos a esto.
Para quienes están conscientes de su espiritualidad y, por tanto, de la parte más sutil de su ser y de la vida, agradecer es incrementar la intensidad de la vida. El descontento estrecha la vida, mientras que la gratitud la expande, la aumenta, incrementa la alegría, y abre las puertas del infinito, del amor. Aquellos que reciben amor con gratitud lo reciben doblemente, mientras que quienes están descontentos lo pierden. La gratitud es el arte de saborear la vida con agrado; es también una aceptación inteligente y trabajo sobre uno mismo. El niño pequeño que recibe muchos cuidados no puede tener recogijo, mientras crea merecerlo todo. Vivir una mentira es sentenciarse uno mismo a infortunios y a desilusión.
Estoy convencido de que la alegría depende de nuestra actitud en la vida. Si tu agradecimiento contiene todo lo que es del cielo, entonces se convierte en una fabulosa oración y en un regalo de amor. Quien pronuncia las “gracias” de esta manera, comprende que nada en esta tierra le pertenece, y que todo es un regalo de los seres superiores que velan por él. Ni siquiera su cuerpo, sus pensamientos o sus deseos le pertenecen. Dar las gracias por todas estas bendiciones es estar en camino de adquirirlas verdaderamente, y de hacer algo positivo con ellas. Cuando el agradecimiento se transforma en una oración, adquiere el poder de triunfar sobre las fuerzas oscuras y los estados mentales negativos que envenenan la vida.
Cada vez más y más, el mundo se asemeja a una selva infestada de insectos y animales extraños, hasta el punto de encontrarse uno en situaciones donde los estados mentales oscuros invaden la conciencia y la sensibilidad como una nube de mosquitos, en forma cada vez más frecuente. Ya no sabemos cómo escapar a esos estados destructivos. El gran agradecimiento “aquel que conoce el sendero hacia el mundo superior invisible” puede liberarnos. Repito lo que digo, porque para mí el agradecimiento que se eleva al cielo con respeto y gratitud es la oración más hermosa. Ahora, es la oración más eficaz para sacar a los seres humanos del control de las fuerzas oscuras y los estados mentales negativos. La palabra “gratitud” también significa renacer a uno mismo.
Finalmente debemos comprender que hemos permitido una forma de vida artificial que incrementa el desarrollo de la negatividad. Por eso, tanto en el futuro como en el presente, las técnicas de alquimia interna serán cada vez más indispensables. Sin ellas, será imposible luchar para mantener la propia dignidad, el tesoro del alma, la belleza interior. Debemos reinventar una nueva forma de vivir en la tierra para poder recobrar las fuerzas del alma que abren las puertas del cielo y de la iluminación. Esta es una necesidad para el futuro.
Cuando los seres humanos llevan el cielo y la tierra dentro de sí mismos, no hay fuerzas negativas que puedan penetrar en ellos. Entiéndanme bien: para mí el descontento es una fuerza negativa. Claro que hay un tipo de descontento que es beneficioso, porque permite ponernos a trabajar aún más para alcanzar la perfección, pero este descontento es mesurado y controlado, es una herramienta de la creatividad. No estoy refiriéndome a éste, sino al que invade el alma y lleva al servilismo, cerrando las puertas a la inteligencia superior.
“Gracias” es una palabra que une al cielo y la tierra. Cuando el agradecimiento es sincero y está lleno de fuerza vital, tiene el poder de tocar y despertar ese centro íntimo que radica en el estómago y que los japoneses denominan el “hara”. La verdadera fuerza proviene del profundo agradecimiento que toca el centro del ser uniendo cielo y tierra. Quien sabe cómo agradecer a la tierra, halla el fundamento de la vida psicológica. La tierra limpia, purifica y sana muchos problemas psicológicos, e incluso enfermedades físicas, porque ambos están estrechamente relacionados.
Quien sabe cómo agradecer a la inteligencia de los cielos halla dirección en su meta en la vida. Es una luz que ilumina con verdadero conocimiento. Todo lo que necesitamos hacer es ponernos a trabajar. Muchas cosas en nuestra vida dependen de la forma en que dirigimos nuestras energías. La inteligencia no radica en digerir las cosas como una cotorra, sino en la capacidad de comprender el significado positivo de la vida y caminar en esta dirección por nuestro bien, por el de los demás, y por el mundo. Todos en la tierra deben ofrecer sincero y cálido agradecimiento a todos los seres — no al pequeño ser artificial en ellos, sino al Innombrable, omnipresente. La aceptación de lo divino, sublime, infinito, inmortal, a través de todos los seres humanos y a través del Todo es la perfección del agradecimiento.
Ahora les enseñaré una antigua técnica esenia.
Antiguo Ejercicio Esenio de Purificación y Salud
Párate en medio de la naturaleza viviente, entre el cielo y la tierra.
Siente la tierra bajo tus pies; siente como la tierra te carga y te sostiene.
Siente el cielo infinito sobre ti; te inspira, te mejora, te eleva.
En el cielo, piensa en el origen de tu espíritu y de tu inteligencia.
En el cielo, piensa en el origen de tu alma eterna, de la más elevada conciencia universal.
En la tierra, piensa en el origen de tu alma terrestre, en tu conciencia individual.
Siéntete como una unión viviente entre las fuerzas del cielo y de la tierra, del infinito y de lo que está en desarrollo.
Arrodíllate en la tierra, y con tu mano derecha cava un pequeño hoyo en la tierra.
Coloca las dos manos juntas sobre tu pecho (el corazón místico), en señal de oración y de unión interna con el cielo y la tierra dentro de ti.
En esta postura sagrada, permite que una hermosa luz, la fuerza, la presencia del cielo, fluya a través de ti: el omnipresente Padre de todos los seres vivientes. Imagina una luz diamantina, transparente como el agua pura.
Inclínate con amor sobre la Madre Tierra, y coloca tus manos alrededor del pequeño hoyo. Inclínate sobre la tierra y coloca tu boca entre tus manos.
Ofrécele con tus palabras a la tierra el agradecimiento del cielo a la Madre Tierra; ofrécele también el agradecimiento de tu corazón y, a través de ello, del corazón de la humanidad.
Pronuncia las palabras:
“Madre Tierra, yo te ofrezco mi agradecimiento con todo mi corazón, y a través de él del corazón de todos los hombres y las mujeres. Que todos los seres que llevas en tu seno protejan, nutran y bendigan todo lo que crece.”
Acuéstate después sobre la tierra y abandónate sobre ella. Que tu cuerpo y tu alma nacidos de ella sean uno con la Madre Tierra y su oculto esplendor.
Piensa y di:
“Madre Tierra, elimina todas mis enfermedades y mis faltas según tu voluntad, para que pueda recibir la bendición del espíritu divino y trasmitirla a todos los seres vivientes, según tu voluntad”.
Manténte en comunión, en silencio, mientras dejas que la tierra te purifique completamente.
Pónte nuevamente de rodillas y coloca tus manos frente a la rosa solar del corazón.
Piensa en tu espíritu, siente tu alma, y di con tu fuerza vital:
“Con amor y gratitud,
te ofrezco mi amoroso agradecimiento lleno de luz.
A la Madre Tierra, gracias;
al agua de la vida, gracias;
al precioso aire, gracias;
al fuego sagrado, gracias;
a los minerales, gracias;
a las plantas, gracias;
a los animales, gracias;
a la humanidad que camina por el sendero de la evolución, gracias;
a todos los ángeles, gracias;
a la inteligencia cósmica que creó mi pensamiento, gracias;
al océano de amor que creó mi sensibilidad, gracias;
a la vida universal que impregnó mi futuro con la semilla de la individualidad, gracias;
a todos los seres del mundo, doy las gracias en Él, la única Fuente que unifica a todos los seres en su origen y propósito”.
Cruza los brazos sobre tu pecho, inclina ligeramente tu cabeza, y pronuncia la palabra de cierre: “Amen”.
Entonces, rellena de nuevo el agujero que cavaste para hablar con la Madre del mundo.
Por medio de la práctica de estos ejercicios, que son totalmente compatibles con nuestra vida contemporánea, notarás que recibes una fuerza de balance y armonía que te permite estar más equilibrado y ser tú mismo en la vida. La técnica de la gratitud permite que uno desarrolle una mayor sensibilidad hacia el mundo superior. No es un sentimentalismo poco saludable, sino un despertar que proviene de una mayor lucidez, más fortaleza, más bondad. Nuestra vida es nuestra vida. Somos nosotros quienes tenemos que vivirla, nadie más. Pero es obvio que para vivir la vida de una forma armoniosa, necesitamos fortaleza y lucidez. La técnica de la gratitud nos permite obtener esto, y aún más.
Uno generalmente siente temor de la sensibilidad, porque piensa que mientras más sensible sea una persona, más infeliz y enferma estará. Por supuesto que si el agradecimiento no se expresa de la forma correcta puede enfermar, porque las energías no están dirigidas hacia el espíritu del cielo, sino que permanecen inconscientes y en forma demasiado personal. Quien piensa que él o ella es el centro del mundo, cuando da las gracias solamente expresa una frase muerta educada y convencional, para esconder el verdadero ser que él o ella es, por la pura apariencia.
El verdadero agradecimiento abre la percepción de la belleza, de la sabiduría, de la grandeza y del amor. Si un ser humano ya no percibe la realidad de mundo superior omnipresente, está perdido. Es solo cuestión de tiempo que la caída sea inevitable. Sólo el cultivar correctamente una mayor sensibilidad pueden llevar a la humanidad hacia una verdadera evolución de luz y armonía, y permitirle superar todas las pruebas y las tentaciones.
Una fuente de bienestar y de gran beneficio para la vida es ofrecerse a sí mismo unos momentos de soledad en los que se pueda cultivar la armonía y el bien original en calma y en silencio, y cuando pueda pronunciarse la mágica frase del gran agradecimiento. Luego podemos compartir esto con otros a través de simples actos, de palabras amistosas, de cálidas sonrisas llenas de luz que provienen de un mundo donde lo humano reina.
Olivier Manitara