EL COLOR: CUANDO EL AMOR Y LA SANACIÓN SE VISLUMBRAN EN UN SIMPLE MATIZ

El azul del cielo, en la soleada mañana dominical, produce en nosotros una suprema alegría
El azul del cielo, en la soleada mañana dominical, produce en nosotros una suprema alegría

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

El azul del cielo, en la soleada mañana dominical, produce en nosotros una suprema alegría. Recordamos a nuestros seres más queridos, pensamos en un viaje a la playa, en jugar una partida de fútbol o en dar una caminata por el campo. En tales momentos no se nos ocurre pensar que ese límpido añil del firmamento es una simple ilusión visual, producida por la interacción de las ondas de luz blanca que emite el sol con las sutiles moléculas de gas que componen la atmósfera terrestre.

No obstante, desde el punto de vista afectivo, intelectual y espiritual, los efectos del color van mucho más allá de cualquier fenómeno óptico. Los colores, en nuestra vida cotidiana, causan efectos dispares en cada persona. Una mañana brumosa deprime a unos y solaza a otros. Gustan al irreverente rockero los atavíos oscuros; las prendas claras y cómodas caracterizan al practicante de yoga; las ropas de extrovertidos tonos enaltecen la figura de la mujer coqueta.

En todo caso, nuestra percepción del color y sus efectos sobre la mente no son neutros: ciertos matices nos enervan o sosiegan; otros realzan nuestro ánimo e, incluso, sanan las dolencias del cuerpo y el alma.

Blanco: matiz de matices, color de luto y alegría

El blanco, más que un color, es la suma de todos los matices. Lo comprobamos en el prisma que refracta la luz de una lámpara y disgrega sus infinitos tonos. También sabemos que cada perla de rocío está habitada por un arco iris… y éste emerge cuando la luz atraviesa a la gota.

En Occidente se usa como símbolo de justicia, paz y limpieza de espíritu. Deambulan los ángeles, en sus metafísicas andanzas, con blancas túnicas. En China, por el contrario, es el color del luto. La Muerte, en aquella vasta nación asiática, va vestida con albos ropajes. Incluso, en algunas regiones de ese país, la novia, en la ceremonia matrimonial, viste de blanco ya que nunca más volverá al hogar paterno, y por ello, ha muerto simbólicamente para la familia.

El Amor, la Verdad y los cadáveres también tienen color

Rojo, color del Amor
Rojo, color del Amor

En Rusia, el rojo es el color del amor: por tal razón, los comunistas lo adoptaron como símbolo de su partido. En el panteón de dioses de la India, la Diosa Madre de la Tierra se representa con el color rojo. En Occidente, es el matiz de la pasión y la seducción. Por otra parte, utilizan los chinos banderitas y cortinajes rojos para atraer a la buena suerte: por ello, no es casual que en sus restaurantes cunda ese color.

Para los griegos, el amarillo era atributo de Apolo, dios solar. En este sentido, representa energía, riquezas y generosidad. Los tonos amarillos también suelen interpretarse como joviales, afectivos y excitantes. Psicológicamente, se les asocia con expansión material, prosperidad y liberación.

El azul era el color de la verdad para los egipcios. Para los cristianos, el azul celeste es, por antonomasia, el color de la devoción. En Occidente, el azul fuerte es relacionado con la masculinidad, en contraposición con el rosa, color de la femineidad y los afectos.
No es ningún secreto que el verde es el color de la naturaleza y la fertilidad. Menos conocida es su asociación con los cadáveres: esta perspectiva pertenece a los egipcios, quienes pintaban a Osiris (dios de la vegetación y la muerte) de verdeantes tonalidades.

Violeta es Armonía, Púrpura es Poder

El violeta es matiz de alta vibración espiritual
El violeta es matiz de alta vibración espiritual

El violeta es, a juicio de los practicantes de la meditación metafísica, el color de más alta vibración y, por ende, con mayor capacidad de armonizar. Para los anglosajones, es el color de la pasión amorosa. En cambio, para los poetas simbolistas franceses del siglo XIX era el color de la nostalgia y el recuerdo

Hace siglos, la sustancia para teñir las telas de púrpura se obtenía de un pequeño molusco. Acumular grandes cantidades de tal tintura resultaba costoso. Por ello, cuando alguien llevaba una prenda purpúrea, se entendía que era una persona de gran poder económico o político. Incluso, hoy en día, a los cardenales de la iglesia católica se les dice “purpurados”.

Colores y terapias que sanan

El Color reside en nosotros
El Color reside en nosotros

Dijo alguna vez el famoso físico inglés Isaac Newton, descubridor de la ley de gravitación universal: “El color reside en nosotros”. Si ello es verdad, y diversos sistemas terapéuticos parecen probarlo, nuestro sistema mente-cuerpo tiene la capacidad de sanar y armonizar a través del uso de los colores.

La cromoterapia es uno de esos sistemas. Según la especialista española Rosa Torroella, hay en nuestro organismo doce vibraciones fundamentales y a cada una de ellas le corresponde un color. Aplicando haces de luz del matiz adecuado sobre los meridianos y puntos de la Medicina Tradicional China, se pueden sanar las alteraciones de la salud, recuperando así su armonía espiritual y energética.

De acuerdo a la cromoterapia, los colores calientes y cálidos (rojos y naranjas) facilitan las posibilidades de regeneración y recuperación. Los colores frescos o templados (amarillos y verdes) mantienen la fluidez y la higiene. Los colores fríos (azules y violetas) facilitan los intercambios y la circulación de energía.

Reintegra en tu alma el vasto espectro del arco iris

Patricia Janusz, intuitiva y sensitiva francesa, y su amiga Fabien Mammam han desarrollado una terapia llamada “Tama-Do”, la cual utiliza mezclas refinadas de aceites esenciales, y extractos de minerales y plantas que se aplican en puntos estratégicos del cuerpo humano para equilibrar el aura humana. Tal terapéutica se basa en dos pilares: la eficaz composición de sus pócimas y el intenso color de las mismas.

Según Janusz, el aura humana es un campo energético de luz que expresa variopintos mensajes vibratorios. “Somos como un arco iris, procedente de la luz pura; no obstante, al reencarnar, elegimos desprendernos de siete u ocho colores de nuestro espectro para densificarnos y convertirnos en materia. Gracias al trabajo sanador con el color, reintegramos en nosotros cada una de las virtudes de la franja cromática, equilibrando nuestra psique y cuerpo”.

Una meditación con colores

Meditar con colores puede sanarnos
Meditar con colores puede sanarnos

Cuando el hastío nos abruma, cuando nos anegan emociones de depresión o tristeza, decimos metafóricamente que nuestra vida “no tiene color”. En cualquier caso, basta a veces contemplar el exuberante matiz de una flor, los vívidos tonos de un amanecer o el sigiloso titilar de los astros nocturnos para recordar esa luz de la cual procedemos, esa luz que, al igual que nuestra alma, contiene todos los matices y potencialidades que el Creador concibió en su mente infinita.

La psíquica española Arrais nos provee esta técnica de meditación con colores. Es muy sencilla:

1. Ponte en la posición que te resulte más cómoda; si lo necesitas, coloca, a volumen moderado, una música relajante; cierra los ojos; respira a fondo sobre el centro de tu plexo solar. Inspira por la nariz y espira por la boca, a bocanadas largas y profundas; relaja tu mente; con cada aspiración y expulsión del aire de tus pulmones, encontrarás una confianza interior en la bondad de Dios y en su inagotable capacidad curadora.

2. De acuerdo a la necesidad física, espiritual y emocional que tengas, visualiza los siguientes colores para iniciar tu proceso de curación psico-espiritual:
• Para obtener alegría: aspira el naranja y espira el azul.
• Para incrementar las funciones intelectuales: aspira el amarillo para y espira el violeta.
• Para purificar: aspira el verde y espira el magenta.
• Para fortalecer el sistema inmunológico: aspira el turquesa y espira el rojo.
• Para obtener relajación: aspira el azul y espira el naranja.
• Para incrementar el sentimiento de autovaloración: aspira el violeta y espira el amarillo.
• Para erradicar pensamientos obsesivos: aspira el magenta y espira el verde.
• Para obtener vitalidad: aspira el rojo y espira el turquesa.
Tómate todo el tiempo que sea necesario, hasta que te sientas relajado o satisfecho.

A medida que practiques esta sencilla técnica de aspiración y espiración del color, descubrirás que te sientes más lleno de energía y que tu sistema está más equilibrado.

Plegaria para un matiz sanador

Plegaria para un matiz sanador
Plegaria para un matiz sanador

Afable lector o lectora: para finalizar este capítulo, queremos honrarte con esta plegaria, dirigida a despertar en nosotros las cualidades sanativas de los colores. Sería ideal que en cada parte de esta oración te detuvieras un momento (o el tiempo que estimes necesario) visualizando cada matiz, cada intención espiritual que te brindamos a continuación:

Amado Creador (o como desees llamarle):

Ante ti me postro, arrobado de gratitud,
Por este mundo lleno de matices
Que mis ojos tienen la dicha de amar y contemplar

Bendíceme con la energía del blanco
–suma de todas las tonalidades-
Para que ilimitadas vías de sanación se abran a mi Vida

Avívame con la energía del rojo
Y enciende en mí la pasión por disfrutar y enaltecer
Cada segundo de salud que me brinda la existencia

Dótame con la energía del amarillo
Para que la áurea luz de Tu abundancia
Colme de milagros mi cotidiano vivir

Capacítame con la energía del verde
Para ser próspero en cada iniciativa,
Como rama que rebosa de follaje y fruto

Que Tu gracia también me impregne
Con el suave azul de la devoción, el cálido rosa de la fertilidad
Y el fuego violeta de la armonía

Permíteme, en fin, recorrer
El vasto arcoiris de tus creaciones,
Para así develar en cada sagrado matiz
Tu más íntima y preciada Naturaleza

Amén.

ERNESTO MARRERO RAMÍREZ: LA MAGIA DE UN FABULADOR ESPIRITUAL (PARTE 1)

Ernsto Marrero Ramírez: un venezolano que destaca en el mundo de la literatura espiritual
Ernesto Marrero Ramírez: un venezolano que destaca en el mundo de la literatura espiritual

Este amigable paisano caraqueño se ha convertido en un muy leído escritor, cuyas obras llegan tanto al público adulto como a adolescentes y niños. Para ello, emplea dos recursos tan eficaces como ancestrales: el poder de la fábula y la sabiduría espiritual.

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Ernesto Marrero Ramírez
http://www.ernestomarrero.com

Carmelo Urso: Ernesto, haznos una pequeña semblanza de tus orígenes: dónde naciste y creciste, cómo fue y es tu entorno familiar, qué tipo de cosas te gustaba hacer en tu infancia y adolescencia, qué estudiaste, etc.

Ernesto Marrero Ramírez: Ésta sería una respuesta un poco extensa pero trataré de sintetizar los puntos más importantes, sobre los que me haces referencia.

Nací en Caracas en la antigua clínica Bello Monte y crecí en Baruta, de allí partieron mis orígenes. Soy el menor de cinco hermanos y junto a mis padres se desarrolló mi infancia.

Recuerdo de mi niñez que me gustaba la investigación y que siempre quería escribir un libro. El primer intento fue cuando tenía como nueve años y comencé a investigar sobre los animales, seguramente porque mi papá era muy aficionado a esto y siempre compraba colecciones de libros sobre el mar, la fauna, la pesca, y ese tipo de cosas. Un día decidí escribir un libro sobre las características de los insectos, los disecaba y tomaba sus medidas, pero una noche se me botó formol en las manos y se resecaron mucho. Mi mamá se asustó tanto que me prohibió que prosiguiera con aquel trabajo. Un año más tarde inicié mis investigaciones como químico. Tenía un mini laboratorio que me habían regalado y el cual yo había reforzado con nuevos tubos de ensayo y ciertas sustancias. Pues decidí investigar algunas reacciones químicas y hacer un libro que contuviera los resultados de mis investigaciones. Todo iba marchando de maravilla hasta que un día combiné algunos ácidos y explotó el tubo de ensayo, el líquido cayó en mi ropa y la dañó, afortunadamente no me pasó nada pero mi mamá decidió quitarme el juego y escondérmelo. Bueno, ese fue mi segundo intento fallido de escribir un libro.

Al entrar a bachillerato abandoné esas aspiraciones, hasta que, después de graduarme se empezaron a reavivar esas ideas que estaban dormidas y, entonces, empecé a investigar sobre el área metafísica y paranormal. Me encerraba a leer en mi cuarto todos los libros que conseguía sobre este ámbito, a veces hasta tres días, salía solamente a comer y luego retornaba a mis investigaciones. Tenía un diario donde tomaba muchos apuntes que, en un futuro, iba a servir de semilla para mi oficio de escritor. En ese momento mi madre entró nuevamente en acción y trató de evitar que yo continuara con esta labor tan forzada, comentándome que podía volverme loco. A lo mejor porque había escuchado la historia de Cervantes sobre Don Quijote, quien quedó loco de tanto leer. Pero esta vez no pudo persuadirme porque, a partir de esa época, los libros empezaron a ser mis mejores amigos. A pesar de su falta de apoyo, en mis proyectos, a mi mamá le tengo que agradecer el amor que supo brindarme junto a mi padre y hermanos en un hogar digno. Aunque todavía, después de haberme abocado a escribir y de no vivir bajo el mismo techo, me sigue insistiendo en que no escriba mucho, que descanse y tome vitaminas, porque me puede hacer daño.

Luego entré en la Universidad a estudiar administración, no porque era la carrera de mi devoción sino porque conseguí cupo en la Universidad para estos estudios, aunque muchos de mis compañeros me decían que porque no había estudiado mejor psicología, ya que muchos venían a contarme sus problemas y a pedirme un consejo. Con el transcurrir de los años le tomé cariño a la profesión, en especial cuando me metí con los estudios de gerencia, el surgimiento de la calidad total y todas las corrientes que se derivaron de ésta, donde la filosofía oriental se mezclaba con el pensamiento gerencial. Pero en paralelo continuaba con mis estudios orientalistas, así me formé en el budismo y en el yoga tradicional de la India. Esta perspectiva me llevó a realizar una maestría en filosofía, la cual estoy culminando en los actuales momentos.

Carmelo Urso: ¿Cuándo comenzaste a tener inquietudes literarias? ¿Qué autores y lecturas te ayudaron a consolidar tu vocación de escritor?

Ernesto Marrero Ramírez: Como he venido comentando, mis inquietudes como escritor provienen de la infancia. No obstante, fue a partir de los 17 años que mi vida cambió. Algo me decía que había algo importante que tenía que hacer en la vida pero no sabía que era. Me sentía desubicado y con una inquietud muy grande, en sí, sabía que necesitaba reorientar mi vida pero no sabía hacia donde. En muchas oportunidades he dicho que en la niñez sabemos o tenemos una fuerte inclinación hacia lo que realmente nos gusta, pero nos falta madurar para empezar a hacerlo. Cuando llega la adolescencia lo vamos olvidando y en el momento de ser adultos, y estamos en capacidad de emprender nuestros proyectos, ya no sabemos que queremos.

Así me sucedió a mí y tuve que hurgar en mis recuerdos y retornar a la infancia. En ese instante me visualicé rodeado de libros y tratando siempre de escribir uno. Allí fue cuando me di cuenta de mi vocación, quería ser escritor, entonces comencé.

He leído muchos escritores, pero me cuesta decir que tengo alguno preferido, en mi caso trato de nutrirme de lo mejor que cada uno pueda transmitir.

Por su forma de escribir sencilla pero con un buen mensaje me gustó leer “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach y “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry.

Reconozco que el estilo de Tolkien con “El Señor de los Anillos” me atrapó mucho, pero consideraba que se le podía transmitir un mensaje más profundo a los jóvenes y, a la vez, mantener la emoción y el dinamismo de este tipo de literatura. Lo mismo me sucedió con Lewis en “Narnia” y con Stevenson en “La Isla del Tesoro”.

Pero hay un libro que me ayudó mucho a proponerme el reto de ser escritor, aunque reconozco que pocos libros he leído de este autor. Se llama: “Mientras Escribo” de Stephen King. En ese libro, este famoso escritor, cuenta las penurias que tuvo que afrontar para hacer realidad sus sueños y, a la vez, nos explica ciertos tips que pueden ser aprovechados por las personas que quieren llegar a ser escritores.

Carmelo Urso: ¿En qué momento te hiciste consciente de tus inquietudes espirituales? ¿Qué doctrinas, credos o maestros te han ayudado en tu proceso de despertar espiritual?

Ernesto Marrero Ramírez: Desde pequeño me ha acompañado las inquietudes espirituales pero, como lo comenté con anterioridad, a los 17 años sentí que debía cumplir una misión, que tenía algo importante que hacer en este mundo, me dí cuenta que la vida es temporal y por ende, era importante iniciar el camino. En algún momento llegué a leer una frase de Buda que decía: El buscador que inicia el camino resplandece sobre el mundo, y así dí los primeros pasos.

He estudiado muchas corrientes de pensamientos orientales y occidentales: metafísica, parasicología, yoga, budismo, hinduismo, confucionismo, taoísmo y a Krishnamurti, entre otros. También me he paseado por los pensamientos filosóficos de Grecia, la edad media, el modernismo y el post modernismo. Muchos han influido en mi forma de pensar entre ellos puedo citar: al maestro Jesús, Buda, Milarepa, Gandhi, Sócrates, Pitágoras, Platón, San Francisco de Asís, Shopenhauer, el Dalai Lama y muchos más que han dedicado su vida a exaltar la importancia del espíritu, que es eterno, sobre la vida material, que es pasajera.

Carmelo Urso: Hay escritores que jamás se transforman en buscadores espirituales; hay buscadores espirituales que nunca devienen escritores; en tu caso personal, ¿cómo fue el proceso de fusionar tu pasión literaria y tu búsqueda metafísica?

Ernesto Marrero Ramírez: Yo creo que el logro que he alcanzado en la vida parte de un proceso de autoconocimiento. He cambiado el mundo de los números y las finanzas por el de las letras y la conciencia. Mi vida ha estado abocada a esta búsqueda interior, como diría Jung, a encontrar el Self o el sí mismo. En mi caso, los libros y el mundo espiritual estaban juntos, esperándome, sólo los tomé de la mano y los saqué a pasear.

Carmelo Urso: Tus textos más conocidos son, sin duda, los dos volúmenes que constituyen “El Pececito que quería ser Humano”; ¿Cómo y cuándo los empezaste a gestar?; su tono de fábula, ¿es fruto espontáneo de la musa o es un deliberado ejercicio para facilitar la lectura?

Pececito I

“El Pececito que quería ser Humano, nació de una manera espontánea y fue, por así decir, mi trampolín hacía el mundo de la literatura. En la segunda parte si quise plantearme un mundo donde el ser humano le daba más importancia a su evolución interna o espiritual, que a la material, por eso inventé el planeta Oxion, como una evolución de la Tierra. Considero que estos libros fueron una oportunidad que me brindó la vida para expresar un caudal de ideas que habitaban en mi interior y que quería, desesperadamente, darlas a conocer. Aunque ya había tratado de hacerlo con mis dos libros anteriores: “Cantos de Amor y Reflexión” (poemario) y “Una Luz en el Camino” (extractos de mis pensamientos), fue mediante la narrativa que tuve el alcance necesario para llegarle al público. Luego de estas publicaciones surgieron dos libros que se han ubicado dentro de los más vendidos: “La Leyenda del Sabio de la Montaña” y “Cuando Tenga Tiempo, Empiezo”, mi libro más reciente.

En sí el estilo que más he trabajado son los cuentos fabulados porque, como lo mencioné con anterioridad, me centro mucho en dejar un mensaje universal y, con este género, he podido llegarle a los niños, a los jóvenes y a los adultos. Me parece que así el mensaje se hace más permeable hacia las diversas etapas de vida del género humano y, además, me gusta mucho.

No obstante, tengo dos proyectos que espero publicar en algún momento, que son: una novela y un tratado filosófico. Con estos estilos trataré de llegarle a un estrato un poco más complejo, que es el intelectual. No tanto por buscar algún tipo de reconocimiento, sino para que mis ideas sean escuchadas por la mayor parte de la sociedad.

El próximo lunes, como es ya habitual, continuaremos con esta entrevista llena de vivencias, anécdotas y sabiduría de Vida. ¡Hasta entonces!

JULIO BEVIONE: NOTAS DE UN CONSEJERO DE VIDA (PARTE 1)

Este escritor y periodista argentino nos ha concedido una entrevista desde la cálida ciudad de Miami. Desde esa entrañable urbe –un trozo de Latinoamérica sembrado en territorio estadounidense- nos habla sobre cómo abordar las crisis –tanto las personales como las societales.

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Julio Bevione
info@vivirenlazona.com

Carmelo Urso: Miami es una ciudad que los venezolanos y venezolanas relacionamos con playa, compras, rumba y turismo más que con crecimiento espiritual. ¿Cómo es que un periodista argentino decidió emigrar a esa ciudad cosmopolita para convertirse en un life coach, un consejero de vida?

Julio Bevione, life coach
Julio Bevione, life coach

Julio Bevione: No fue una decisión premeditada. Simplemente fueron ocurriendo diferentes eventos que me fueron “llevando” a Miami, en un principio sin entender el propósito. El año pasado me mudé a Barcelona, España, pero acabo de reinstalarme en Miami. Parece que todavía es el lugar donde es mejor que esté. No es el lugar donde más trabajo; no siento que sea el lugar para desarrollar mis seminarios o conferencias, pero sí el que me permite descansar entre viajes, escribir y vivir.

Carmelo Urso: En tu artículo “El Caos” dices: “Nuestro proceso de evolución, al menos por ahora, está determinado por la EXPERIENCIA. Al experimentarnos podemos SABER, y al SABER podemos ELEGIR. Y elegir nos hace libres. Pero para eso necesitamos la experiencia”. Ciertas doctrinas espirituales, parecieran promover la visión de una vida sin contratiempos, sin infortunios, basadas en el poder del pensamiento positivo. ¿Consideras que la experiencia de las crisis es indispensable para aprender?

Julio Bevione: En el artículo digo “Al menos por ahora”, refiriéndome a que la mayoría de nosotros, los que vivimos en mundos de tercera dimensión como este planeta, que tenemos un intelecto que predomina por sobre lo que intuimos, es necesario experimentar para creer, para saber o aprender. De allí se deriva esta visión de que la experiencia me lleva a tomar conciencia. Me resulta difícil tomar conciencia por la conciencia misma, si no lo puedo percibir por mis sentidos. Los budistas dicen que el camino al amor incluye el dolor, pero no necesariamente el sufrimiento. El dolor me alerta y si no presto atención al dolor, comienzo a sufrir. Ese sufrimiento es el que puedo evitar. Hay cosas que no puedo evitar que sucedan, pero soy libre de elegir como vivir lo que me sucede.

El camino al amor incluye el dolor, pero no necesariamente el sufrimiento
El camino al amor incluye el dolor, pero no necesariamente el sufrimiento

Carmelo Urso: Escribiste alguna vez: “Hemos aprendido que mientras más tenemos es mejor. Más pertenencias, más educación, más dinero, más relaciones, más… y más. Y así nos terminamos valorando, a nosotros y a los demás, por estas cantidades”. En el marco de estos tiempos de incertidumbre económica, política y ecológica, ¿resulta apremiante vivir con más desapego para experimentar menos crisis? ¿Cómo practicar el desapego en medio de la sociedad de consumo que vivimos?

Julio Bevione: El desapego es el aprendizaje obligado en una crisis. De hecho, la crisis ocurre porque me he apegado a algo. De algo externo depende mi paz, mi estabilidad, mi abundancia, mi certeza… que son cualidades de mi espíritu, por lo que nada externo me lo puede dar. Entonces, cuando nos atamos a algo, siempre llega una crisis para desapegarnos, “Des-pegarnos”, recordándonos que no es por allí. Somos espíritu y luego somos seres humanos. Si ponemos más valor en otra cosa, estamos destinados a vivir una crisis. Si no aprendemos a desapegarnos, las crisis nos da la lección.

Para practicar el desapego necesitamos poner el espíritu y el ser humano en primer lugar, luego todo lo demás. Cuando hacemos esto, las necesidades cambian y naturalmente nos vamos desapegando. Si el desapego nos significa esfuerzo o dolor, es que aun no hemos puesto los valores en su lugar.

Carmelo Urso: Dices en una de tus notas: “El sacrificio es una creencia tan instalada y valorada por nosotros, que nos mantiene alejados de la felicidad. Y nos vamos cerrando a las posibilidades y así sacrificando nuestra propia vida. Al incluirla en el camino del amor, hemos hecho del amor algo temible, ya que llegar a él exige alguna pérdida”. Una persona, una empresa, una sociedad, ¿entran en crisis cuando sus planes, visiones y percepciones se basan en el sacrificio y no en el amor?

Julio Bevione: Puede que no experimenten una crisis como tal, pero que tampoco vivan en plenitud, no disfruten lo que les pasa o tengan que esforzarse demasiado para sobrevivir. Viven críticamente.

Hemos sido educados a valorar lo que se consigue con sacrificio y desvalorar lo facil. Pero es solo una creencia.

Un sacerdote católico me decía que en Latinoamérica, al mostrarnos a Jesús crucificado como símbolo de espiritualidad, nos lleva a asumir concientemente que el camino hacia Dios incluye el dolor. Pero el mensaje no es el Jesús en la cruz, sino el Jesús resucitado. Es decir, nada puedo contra la fuerza de mi espíritu, ni siquiera la muerte.

En conclusión: El sacrificio es un aprendizaje, no una realidad. La disciplina, la constancia y la persistencia son de suma importancia para concretar nuestros planes, pero esto no significa que debamos sacrificarnos, que nos duela.

El sacrificio es un aprendizaje, no una realidad.
El sacrificio es un aprendizaje, no una realidad.

Carmelo Urso: En tu artículo “Aceptar el Cambio” acotas: “si aceptamos el cambio, dejamos entrar la felicidad. Si no lo aceptamos, la miseria se instala en nuestra vida. Nos pasa tanto en las relaciones como con los trabajos, con nuestra economía y, por supuesto, con nosotros mismos”. ¿Qué creencias debemos cambiar en nuestras sociedades latinoamericanas, para trascender la pobreza material y las crisis institucionales que suelen afectarnos?

Julio Bevione: Entender que somos responsables por lo que vivimos, que no dejemos nuestra responsabilidad en manos de otros, al menos las más importantes: definirme quien soy, vivir en paz y ser feliz. Aun pensamos que las garantías para que esto ocurra dependen de algo externo: de una pareja, de los padres, del gobierno o de alguien más, pero no de mí.

Y encuentro alguien que me promete dármelo, trato de hacerlo eterno creando una relación de compromiso que me asegure que esa persona se quedara conmigo hasta que me de lo que me prometió. Pero no te lo puede dar! Y así caemos en procesos de crisis, para darnos cuenta.

La pobreza material es consecuencia de esta toma de responsabilidad. Si no me valoro, ¿cómo voy a conocer la abundancia? Si delego mi poder en los otros, soy pobre de espíritu. Y la pobreza de espíritu genera una vida de pobreza, aunque este rodeado de dinero.

El renombrado escritor y periodista argentino Julio Bevione –autor de grandes éxitos de librería en el campo de la psicología espiritual-dictará el próximo sábado 11 de julio el taller “¿Estas en crisis?”, en el salón América del “Hotel Paseo Las Mercedes” de la ciudad de Caracas.

Para mayor información, los interesados e interesadas pueden contactar a Liana Castro al 0412.311.8369 o a través de email: lianacastroiglesias@gmail.com

AMOR INCONDICIONAL

A través de la fraternidad de las ballenas, percibimos el Amor incondicional del Uno
A través de la fraternidad de las ballenas, percibimos el Amor incondicional del Uno
Julio Bevione
info@vivirenlazona.com

Hace ya dos semanas que estaba caminando por Buenos Aires cuando sonó el teléfono y era Mirta Antón, quien organizaba mi primer seminario en la Patagonia argentina. Me contaba que su consultora de Calendario Maya le comentó que la fecha de mi visita sería un día que coincidiría con la energía del amor incondicional y que debería, además, contactarme con las ballenas, porque encontraría un mensaje en ellas.

Al terminar la conversación, mi mirada se fue a la vidriera de una librería donde un título ocupó toda mi atención: “La hermandad de las ballenas” de Fabiana Daversa.

No dudé en llevarlo conmigo y empezar a descubrir esta historia que ya sonaba familiar: un joven con un futuro prometedor en Estados Unidos, pero que acepta una extraña invitación para ir a la Patagonia y estudiar las ballenas, de las que finalmente recibe mensajes que podrían resumirse en dos palabras: amor incondicional.

Como Mirta ya había previsto desde hace tiempo, ése día fuimos del aeropuerto directo a Punta Pirámides, un pequeño y encantador pueblo al lado del mar desde donde partiríamos en busca de las ballenas.

Y la novela relataba lo que efectivamente ocurría en camino al mar. “El viaje a Pirámides fue sereno y silencioso”, describía el libro las vivencias que también ocurrían en el auto con Mirta y Cristina.

Ya sobre la embarcación, el guía nos advierte que era posible que las ballenas no se mostraran más que superficialmente. Pero el mismo joven no tardó en asegurar que “éste es un día muy especial” cuando las inmensas amigas del mar aparecieron como pocas veces lo hacen: con saltos y coleteos que inspiraban una mezcla deliciosa de paz y alegría.

Y además, para nuestra sorpresa, llegaron decenas de delfines rodeando la embarcación en una danza de movimientos al unísono con los que nadie podría dudar que su comunicación es sencillamente perfecta.

Por la tarde, el encuentro con la gente de Trelew con una respuesta inusual de aquellos que por primera vez se sentaban por casi 4 horas a escuchar hablar de espiritualidad, abriéndose a nuevas posibilidades. Al día siguiente, el vuelo de regreso a Buenos Aires.

Ese día decido contactar a Fabiana Daversa, la comunicadora de origen brasilero que además de ser la autora de “La hermandad de las ballenas” es conocida por sus estudios sobre la interpretación de las runas y profesora de yoga. Al no haber referencia de contacto en el libro, pensé que debería escribir a la editorial, pero decidí dejarlo en mejores manos: “que el universo se ocupe”, pensé.

Esa misma tarde, mientras Patricia Bevione me hablaba de su guia espiritual sentí algunas coincidencias y le pregunté por su nombre. “Es brasilera, se llama Fabiana Daversa”, me dijo sólo para confirmar que la sincronía era tan perfecta como el movimiento de los delfines que me habían maravillado horas antes en la Patagonia.

Fabiana habla a través de los personajes del libro explicando que las ballenas mantienen la conciencia de la Atlántida, “un reino en donde brotaban delicias y respuestas a todos los problemas. Su organización era perfecta; la riqueza inagotable”, resume.

Lola, como llama a la ballena que se comunica con el protagonista de la historia dice: “Ves varias ballenas, pero al división es aparente. Somos una sola fuerza , un solo ser y un inmenso oído…funcionamos al unísono, como una orquesta. Todas, absolutamente todas somos una”.

Y continúa: “Es inútil tratar de comprenderlo todo ahora. Algo maravilloso está por suceder, no lo atrapes, simplemente disfruta. Nosotras elegimos el mar como elemento, así como los pájaros tienen el aire en los huesos y celebran esa elección en cada vuelo. El hombre no sabe lo que busca, porque en la búsqueda se divide y quiere todo lo que ve. Vive en la tierra y la maltrata. Anhela el mar y lo envenena. Fabrica aviones para parecerse a los pájaros y vuelve el aire oscuro, irrespirable. Tu misión será lograr que ni un solo humano trate de matar ballenas en los océanos del mundo. Mientras uno solo decida hacerlo, tú mismo lo seguirás intentando”

-“Lola, pero esas cosas siempre sucedieron, suceden y sucederán…¡No puedo hacerme cargo de la torpeza ajena!

-“Pues deberías. Mientras pienses: los otros, los ignorantes; los otros, los inferiores, estarás cometiendo el mismo error. Evita ser iluminado y superior. Piensa, nosotros los inferiores, nosotros los ignorantes y verás que algo comienza a cambiar. Piensa: nosotros los asesinos y te sentirás avergonzado por todo acto de sangre. Trata de impedir que eso se repita indefinidamente. Nosotras no hacemos más que recordarles que un mundo mejor existió y, por esa misma razón, puede volver a ser recreado”.

-¿Y que nos queda?

-Trabajar por la unidad, olvidar la división.

-¿Qué es la unidad?

-La conciencia

-¿Y la división?

-El exterminio y el odio”

Es tiempo de dejar atrás las excusas que nos impiden usar el amor en lugar del rencor.

No importa que, ni quién, debemos elegir ser lo más amorosos posible, ésa es nuestra tarea de cada día.

Somos uno tanto al asumir la responsabilidad de los errores que sentimos ajemos como, y lo más importante, en aceptar que el cambio de conciencia depende de todos, y cada uno, ya que somos capaces de afectar al mundo. Esto hasta que comprendamos que no hay tal división y que nunca hubo razones para usar el miedo.

Esta semana, actuemos como si fueses el responsable de cada error que veas fuera de ti. No para cargar con la culpa, sino para que decidamos hacer algo que definitivamente nos llevará a vivir en un mundo donde todo sea más fácil, simple y abundante.

Es simple: no importa que, ni quién, elije amar. Y si te puede el miedo, áma tu debilidad.

Gracias Fabiana por ayudarnos a entender este mensaje a través de las ballenas y a Mirta, la Patagonia y su gente por darme el marco preciso para que verlo fuera inevitable.

PADRE MÍO, PADRE AMADO, PADRE NUESTRO

Padre Mío, Padre Amado, Padre Nuestro
Padre Mío, Padre Amado, Padre Nuestro
Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Padre Amado, Padre Mío
Padre Nuestro

Hoy elijo Ser contigo Un mismo hogar,
Un mismo Cielo

Santificado sea Nuestro Nombre

Venga a nosotros esta nueva Tierra
Bendito sea este nuevo Reino
En el que se hace Una Nuestra Voluntad

Juntos Seamos
Amor perfecto que no requiere perdones ni condenas
–incapaces de percibir ofensas e imaginar enemigos que ofendan-
Afecto infinito que condona toda deuda, que a todo deudor perdona

Amado Uno del que Soy parte inseparable
Despiértame de éste o de cualquier delirio
En el que Te atribuya tentaciones que devengan en pecados
Pecados que requieran condenas absurdas y perpetuas
Condenas que sean la más fatua y falsa deuda
De un ilusorio infierno que nada condona ni perdona

Decido en este instante despertar de mis ceguedades
Desvanecer mis quimeras, reírme a carcajadas de mis alucinaciones

Elijo dejar de ser adicto a ese Universo de miedo y dolor
Que aluciné al olvidar mi verdadero linaje:
Hijo, Hija Eterna hecha de Amor impecable
Que no varía en la penumbra de ningún desvarío

En este instante presente
La llama de una imperecedera certeza me alienta, me ilumina:
Nada más hay que perdonar
Pues nunca existieron pecador ni pecado
Ni la insensata Deidad
Que pretendía castigar a Sus Hijos por danzar en espejismos

En este instante santo, eternamente bendito
Se evapora el Castigador y aparece el Consolador
Pero el Consolador a nadie más tiene que confortar:
Es Uno con la criatura que ya no evoca quimeras ni añora irrealidades
Son Uno el Padre y el Hijo, felices en la única Realidad concebible

Amén