LA PARADOJA DEL EGO

El ego es una dolorosa paradoja

Georgina Arteaga Carlebach

(Artículo original publicado en Boletín Mensual de Milagros en Red. Vol. 6. No. 65.2007. pp. 8-10)

Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que conlleva a una auto-contradicción lógica, a una situación que contradice el sentido común, en palabras más simples, una paradoja es lo opuesto a lo que uno considera cierto. La paradoja es siempre problema de un observador, no del ser, no de lo observado, puesto que si el mismo ser fuera paradójico afirmaría ser y no ser al mismo tiempo. Don Miguel de Unamuno, filósofo y escritor español de la denominada generación del ’98, hacía un planteamiento sobre la paradoja, él exponía que ésta se desarrolla entre el corazón que dice que sí a la inmortalidad del hombre y la razón que dice que no, y ahí está la contradicción y la lucha, él sustentaba que la creencia de que nuestra mente sobrevive a la muerte es necesaria para poder vivir, y que la solución la da reconociendo una forma más de conocimiento además de la sensible y la racional, la mística. En la paradoja de la existencia de un sistema se presupone porque/aunque no se puede presuponer: el sistema es ciertamente aquello que es, pero sólo porque es su diferencia (negación) a aquello que no es.

¿Cuál es la paradoja del ego? Creer que cualquier discípulo debe identificarse sólo con el cuerpo y que sin el cuerpo moriremos, o aún estando en el cuerpo de todas formas moriremos. La paradoja es que el ego trata de que introduzcamos nuestra atención en el cuerpo, que es imperfecto y temporal, para de esta forma mantenernos en el miedo que representa la muerte, y que nos conectemos más con el cuerpo por el miedo de morir, y cada día nos alejemos más de nuestro espíritu que es perfecto, inmutable y eterno. Como extensiones de Dios mantenemos Sus Cualidades, y para Él no existen el tiempo ni el espacio, para Él no existen pasado, presente o futuro, solo el eterno presente lleno de amor y de inmensa paz.

El cuerpo -foco de atención del ego- es imperfecto y temporal

La muerte es concebida por el ego que extiende una sombra en la conciencia de todo ser viviente, esa parte de la mente que se conecta con Dios, porque el ego es el enemigo de la vida y la resurrección. Dentro del sistema de pensamiento del ego no existe una salida o escapatoria, la muerte siempre está presente, su sistema representa miedo, cuerpos, culpa que es la tenebrosa sombra, y el castigo final. El Espíritu Santo nos enseña que la vida es Dios, que representa amor, paz, alegría, dicha, unidad, conocimiento.

En el tercer obstáculo para la paz que Un Curso de Milagros® presenta es precisamente la atracción a la muerte y aquí es donde se presenta la paradoja, ya que sentimos miedo a la muerte pero en realidad mantenemos una oculta atracción hacia ella, y a través de diversas actitudes, formas de pensamiento, por ejemplo en el atacar a otros mantenemos dicha atracción. También lo está al declarar que el cuerpo puede ser símbolo de placer o de dolor, ya que el dolor siempre nos conecta con la culpa y con la muerte, tanto como el atacar a otros también nos conduce a la muerte, porque a nivel inconsciente el ataque es un deseo de matar a la persona. La muerte es observada como testigo último de la realidad aparente del cuerpo y de la separación de nuestro Creador Que es Vida. Si el cuerpo muere entonces tiene que haber vivido, lo que significa que su creador –el ego– tiene que ser real y estar igualmente vivo.

El ego nos hace sentir una oculta atracción por la muerte

El pecado, la culpabilidad y la muerte se originaron en el ego, en clara oposición a la vida, a la inocencia y a la Voluntad de Dios Mismo. ¿Dónde puede hallarse semejante oposición, sino en las mentes enfermizas de los desquiciados, que se han consagrado a la locura y se oponen firmemente a la paz del Cielo? Pero una cosa es segura: Dios, que no creó ni el pecado ni la muerte, no dispone que tú estés aprisionado por ellos. Pues Él no conoce ni el pecado ni sus resultados. Las figuras amortajadas que marchan en la procesión fúnebre no lo hacen en honor de su Creador, Cuya Voluntad es que vivan. No están acatando Su Voluntad, sino oponiéndose a ella. (T.19.IV.C.i.3)

¿Y qué es ese cuerpo vestido de negro que quieren enterrar? Es un cuerpo que ellos consagraron a la muerte, un símbolo de corrupción, un sacrificio al pecado, ofrecido a éste para que se cebe en él y, de este modo, siga viviendo; algo condenado, maldecido por su hacedor y lamentado por todos los miembros de la procesión fúnebre que se identifican con él. Tú que crees haber sentenciado al Hijo de Dios a esto eres arrogante. Pero tú que quieres liberarlo no haces sino honrar la Voluntad de su Creador. La arrogancia del pecado, el orgullo de la culpabilidad, el sepulcro de la separación, son todos parte de tu consagración a la muerte, lo cual aún no has reconocido. El brillo de culpabilidad con el que revestiste al cuerpo no haría sino destruirlo. Pues lo que el ego ama, lo mata por haberle obedecido. Pero no puede matar a lo que no le obedece. (T.19.IV.C.i.4)

Muerte y culpabilidad van unidas en el sistema de pensamiento del ego, así que cuando permitimos que él nos conduzca las señales que enviamos al exterior siempre llevan este contenido, es nuestra única forma de comunicación, así que los mensajes que regresarán a nosotros serán iguales, porque la sombra de muerte del ego se extiende sobre toda cosa viviente y la observa como el enemigo de la vida, como el enemigo de Dios. Si por el contrario todas las señales que enviamos al exterior provienen de un mensaje del Espíritu Santo, lo que va a regresar a nosotros son señales similares, son señales de perfección, felicidad, amor, de vida y paz y eternas, tan eternas como lo es la Creación de Dios.

Las señales del Espíritu Santo son señales de Paz

¿Pero por qué no aceptamos la paz si tanto la deseamos? No la aceptamos porque la negamos, y al hacerlo no nos la ofrecemos ni la ofrecemos a otros. El ego nos hace que pensemos que en el momento en que instalemos la paz, la cual la observa como debilidad al igual que al amor, automáticamente dejaremos de proyectar la culpa y con ello no tendremos a quien pasarle nuestros miedos y nuestras culpas. Si realmente deseamos la experiencia de la paz primero debemos experimentarla para poder compartirla, superar la culpa y el miedo al castigo, observar el cuerpo solo como el instrumento para nuestro aprendizaje, y empezar el diario recorrido del amor, esto representa cambiar nuestra atracción a la muerte por una nueva atracción al amor .

Cada obstáculo que la paz debe superar se salva de la misma manera: el miedo que lo originó cede ante el amor que se encuentra detrás, y así desaparece el miedo. Y lo mismo ocurre con este último obstáculo. El deseo de deshacerte de la paz y de ahuyentar el Espíritu Santo se desvanece en presencia del sereno reconocimiento de que amas a Dios. La exaltación del cuerpo se abandona en favor del espíritu, al que amas como jamás podrías haber amado al cuerpo.

Los obstáculos a la Paz cesan cuando el miedo se disuelve en Amor

5Y la atracción de la muerte desaparece para siempre a medida que la atracción del amor despierta en ti y te llama. 6Desde más allá de cada uno de los obstáculos que te impiden amar, el Amor Mismo ha llamado. 7Y cada uno de ellos ha sido superado mediante el poder de atracción que ejerce lo que se encuentra tras ellos. 8El hecho de que deseases el miedo era lo que hacía que pareciesen insuperables. 9Mas cuando oíste la Voz del Amor tras ellos, contestaste y ellos desaparecieron… ¿Qué es la paz de Dios? La paz de Dios no es más que esto: el simple entendimiento de que Su Voluntad no tiene ningún opuesto. Ningún pensamiento que contradiga Su Voluntad puede ser verdadero… La paz de Dios es la condición para que se haga Su Voluntad. Alcanza Su paz, y le recordarás. (T.19.IV.D.5; M.20.6:1-3,12-13)

Como el ego excluye a Dios del papel de salvador por virtud de nuestro miedo a Él, en nuestra desesperación no tenemos más recurso que recurrir a él y aceptar su supuesta idea de salvación. Para ayudarnos a abordar la abrumadora experiencia de la culpa, el ego emplea dos dinámicas: la negación o represión, y la proyección. La primera opción es fingir que no existe, sin embargo esto no bastará como defensa, puesto que en algún lugar de nuestra mente estaremos dolorosamente concientes de que el problema que nos agobia permanece aún con nosotros, y que lo único que hemos logrado al reprimirla ha sido solo un intento por evitar la culpa, empujando la decisión que la hizo fuera de nuestra conciencia, lo cual la hace inaccesible a la curación.

La segunda arma que utiliza el ego hacia la culpa, que él mismo genera y con ello nos atrapa, es la proyección, a través de la cual el ego nos dice que podemos liberarnos de la culpa tomando el problema nuestro para depositarlo en alguien o algo afuera, y de esta manera ubicamos la culpa fuera de nuestra conciencia y fuera de nosotros, con lo que pensamos que ya no la experimentamos como nuestra, sino en los bandos culpables, y “ellos”, allá afuera, son los responsables de todas las cosas terribles que nos suceden y por lo cual “ellos” tienen que ser castigados, y así negamos primero el problema y luego lo proyectamos sobre los demás. De esta forma el ego se asegura de salir triunfante, porque la culpa de cada quien es reforzada, ya sea desde el papel de víctima o de victimario, y mantiene a cada quien atado a la persecución o al martirio. Sin embargo esta proyección que hacemos solo refuerza la culpa al adjudicar a otros la responsabilidad de nuestra propia separación de Dios. Desde esta visión se maneja incluso la imagen de Jesús, ya que entre los cristianos fue un mártir perseguido, y para los judíos lo ven como el que los persiguió.

No es fácil deshacernos de la culpa, como no lo es tampoco deshacernos del ego, ya que en el instante que elegimos soltar la culpa podemos experimentar conflicto debido a que parte de nosotros aún está manteniéndola, esto hará que pasemos por momentos de desorientación, conflicto y dolor, pero recordemos que el camino de deshacerla no es de dulzura, tiene altibajos, y a medida que continuamos confrontando nuestra culpa y nos acercamos al entendimiento del conflicto entre el ego y Dios, entre la paz y el conflicto, entre amor y muerte, la tensión se puede llegar a incrementar porque hay una parte de nosotros que desea la paz y la felicidad, pero aún la otra parte de nosotros se siente atraída por el odio, el coraje y el ataque, y ésta última hará que nos mantengamos separados.

La mecánica que podemos optar para que el proceso de liberación se presente en forma un poco más amigable, es por un lado empezar a aceptar los mensajes que provienen del Espíritu Santo como únicos, y para alejarnos cada día más de los del ego y poco a poco poder disolver a éste, es empezar a aceptar que somos responsables de cada uno de nuestros pensamientos y de nuestras acciones, en este proceso vamos a requerir conocernos, explorar cómo pensamos, cómo nos comunicamos, el tipo de relaciones que establecemos, cuáles actitudes nos están generando barreras para observar, reconocer y experimentar nuestra esencia, qué tanto estamos dispuestos a reconocer la esencia del amor en nosotros y en otras personas.

Requerimos también a cuestionar cada una de nuestras actitudes, empezar a explorar nuevas oportunidades que no habíamos visto como expresiones valiosas, podemos realizar compromisos con nosotros mismos, soltar viejos pensamientos y actitudes, que al hacerlo logramos incorporar el crecimiento en nuestras vidas, vamos a descubrir que sí podemos desprendernos del pasado y del futuro, que podemos aprender a amarnos a nosotros mismos y a los demás través de perdonar en lugar de juzgar, que dado que el amor es eterno, la muerte no debe darnos miedo, que la esencia de nuestro ser es el amor, que nuestra salud emocional se mantiene al tener paz interior, entenderemos que dar y recibir es una misma cosa, y finalmente comprenderemos que al corregir nuestra percepción errónea y remover los obstáculos interiores nos podemos sentir en paz.

Santo eres, eterno, libre e íntegro, y te encuentras para siempre en paz en el Corazón de Dios. ¿Dónde está el mundo ahora? ¿Y dónde el pesar? (M.15.1:11-12)

Un Curso de Milagros©. Glen Ellen, CA: Foundation for Inner Peace. 1992.

7 comentarios en “LA PARADOJA DEL EGO

  1. –__Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que conlleva a una auto-contradicción lógica, ó Idea extraña o irracional que se opone al sentido común y a la opinión general, es una situación que contradice el sentido común, en palabras más simples, una paradoja es lo opuesto a lo que uno considera cierto; Ahóra, Quién dijo que ‘la verdad’ es uuuna Paradoja que se comprueba por los Conocimientos actuales de las Ciencias, porque cuando Jesús los Conocimientos No eran como los actuáles. La paradoja es siempre problema de un observador, o del ser como Usted, no de lo observado sino de lo propio conceptuado en y por sus razones,(verdaderas o falsas), puesto que si el mismo ser fuera paradójico afirmaría ser y no ser al mismo tiempo como No lo es en Cuerpo Presente ó Espiritual DIOS, lo que se siente es el querer con filósofia de la denominada generación del ’98, hacer un planteamiento sobre Su verdad por la filosofal paradoja, y la verdád de inmortalidad del hombre y la razón que dice que no corresponde, eatá presente para que Se la Niegue, la Salvación Eterna y desaparesca Su Vida en y por Usted mísmo con Su Propio Juicio personal tenido ó de tenerse, y ahí está la contradicción y la lucha que tiene que tenerse por erroneas enseñanzas de la creencia de Ser pára dejar de Envejecerse, y que nuestra mente sobrevivió a la muerte por necesaria protección del Creador para que la pueda vivir en la última Resurrección de Juicio Final hacia la Muerte, cual fué adquirida desde Eva y Adán, y que la solución la da reconociendo una forma de Instrución dada desde Moisés, y ha lo ultimo por Jesús, más conocimiento además de lo sensible y lo racional, lo místico. Bién ‘la verdad’ de la Salvación ser reconocerla por los Conocimientos actuales de las Ciencias pára Comprobar ‘verdad’ Sín paradoja de existencia de un sistema que se presupúso, porque/aunque aquello que es negación es aquello que no es y Se puede restaurar con ‘la vida en Cuerpo’. Y Viendo ¿Cuál es la paradoja del ego? Creer que cualquier discípulo debe identificarse sólo con el cuerpo y que sin el cuerpo moriremos, o aún estando en el cuerpo de todas formas moriremos, Moriremos si Deseamos ‘la Muerte’ por própios Conceptos Concretados ‘verdaderos’. La Verdad ‘de la Enseñanza ‘dáda’ es que el Yo de Cada quien tráte de que introduzca en Si la Comprensión de Obrara con Hechos realizar nuestra atención en la Instrucción en el cuerpo realizar, que es perfecto obrarla y temporal en Un espacio de Tiémpo hasta Ser Eternos y LUEGO Gozar, la Vida Eterna Mátrimonialmente como Se puede, para de esta forma mantenernos en el miedo que representa la muerte hacia la mísma Muerte, y que nos conectemos más con el cuerpo por el miedo de morirla ‘sín Temor’, y cada día nos alejemos más de nuestros males en Nuestro espíritu que es perfecto, inmutable y eterno ‘por verdad’ de Obrar. Como extensiones de Dios mantendremos Sus Cualidades, y para Él no existen el tiempo ni el espacio porque es Su Trina Esencia, para Él no existen pasado o futuro, solo el Presente eterno lleno de amor y de inmensa paz.
    La muerte hacia la Muerte será observada como testigo último de la realidad aparente del cuerpo y de la separación de nuestro Creador Que es Vida. Si el cuerpo muere ha la Muerte entónces tiene que haber vivido ‘la verdad’, lo que significa que su creador –el ego ó el Yo propio de Cada Uno– tiene que….vivirlo, y vamos a descubrir que sí podemos desprendernos del pasado y del futuro, que podemos aprender a amarnos a nosotros mismos y a los demás través de ‘más donar’ ó perdonar en lugar de juzgar, que dado que el amor es eterno, la muerte no debe darnos miedo, …-Amén-.
    ______________________________________________________________

    Me gusta

  2. Muy interesante el articulo, gracias, una vez leí que que el EGO ERA EL ETERNO BUSCADOR DEL AMOR, PERO SU GRAN MISION ERA EN SI NO ENCONTRARLO PUES AMBOS NO PUEDEN ESTAR AL MISMO TIEMPO.
    gracias.

    Me gusta

  3. “el alma”.

    El alma que he buscado
    y no encontraba,
    por fin la encuentro,
    mi corazón se alegra
    y descansa la nostalgia.

    Con cariño y gratitud. Gerardo.

    Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s