LAS CUATRO VÍAS DEL MILAGRO

El rabino Berg nos ilustra cuatro vías para que el milagro llegue a nuestras Vidas

Yehuda Berg

Milagro por acción positiva

Este tipo de milagro añade una dimensión positiva a tu vida. Por ejemplo, puede que consigas una subida de salario inesperada o que conozcas el hombre o la mujer de tus sueños; en cualquier caso, estos milagros aumentan la calidad diaria de tu vida física. La clave para traer milagros por acción positiva a tu vida es ver todos los sucesos como oportunidades en vez de obstáculos. Debes desear estas oportunidades porque te ofrecen la ocasión de trascender tu naturaleza.

¿Cómo? Los obstáculos desencadenan reacciones dentro de ti. Te preocupas. Te inquietas. Te estresas. Te quejas. Si continúas haciéndolo, puedes apostar hasta tu último centavo que los milagros no aparecerán en tu vida. Sin embargo, si te resistes al deseo de reaccionar ante un obstáculo y lo ves por lo que realmente es —una oportunidad para elevarte por encima de tu naturaleza instintiva—, un milagro de idénticas proporciones vendrá hacia ti. No lo dudes. Así es como las cosas funcionan realmente.

Milagro de eliminación

Este tipo de milagro elimina los elementos negativos de tu vida. Algunos ejemplos serían curarse de una enfermedad grave, tener un enemigo difícil que de repente se muda a una ciudad nueva (o mejor aún, ¡a otro país!) o una entrada de dinero inesperada para eliminar todas tus deudas y esas desagradables cartas legales. Estos son milagros de eliminación.

La clave para realizar milagros de eliminación es ver más allá del dolor que sientes ahora mismo. Ya sea un dolor físico, mental o espiritual en su naturaleza, todo aquello que te causa dolor también causa que reacciones a él. En esta situación, tus reacciones pueden incluir la autocompasión, sentirse como una víctima o sentir pena por uno mismo. Este tipo de comportamiento “natural” mantiene las leyes naturales del universo en su estado normal. Cuando aceptas responsabilidad por tu dolor y te das cuenta de que es una retribución por tu propio comportamiento mezquino —en esta vida o en una anterior— activas el poder de los milagros.

Milagro de evasión

Este es uno de los milagros más difíciles de reconocer, pues implica ser consciente de algo que no te ha sucedido. Que tu vuelo se retrasara al llegar al World Trade Center el 11 de septiembre sería un ejemplo dramático, pero muchos otros milagros de evasión suceden todo el tiempo. La mayoría de ellos pasan desapercibidos.

Supón que te enteras de que un amigo te ha insultado a tu espalda. Tienes buenos motivos para atacar a esa persona. Pero después de leer este artículo decides que resistirás tu deseo de venganza. Te elevas por encima de tus emociones y el dolor y tratas a tu amigo con dignidad y amabilidad. Te das cuenta de que esta es sólo la ley de causa y efecto desarrollándose por sí sola porque probablemente lastimaste a tu amigo de otra forma en algún momento previo.

¿Y sabes una cosa? Ahora tienes un milagro viniendo hacia ti, fluyendo desde el reino del 99%.

Una semana más tarde, te diriges al trabajo en tu auto. Hay otro vehículo destinado a chocarse con el tuyo cuando pases por un cruce después de que el semáforo se ponga en verde. La energía del milagro te rodea mientras esperas con el semáforo en rojo en ese fatídico cruce. De repente, decides cambiar la emisora de radio y buscar una música que te guste más. Cuando miras hacia abajo para buscar otras emisoras, no te das cuenta de que el semáforo se ha puesto en verde. Pasan unos segundos mientras buscas otra emisora. De repente, el auto que iba a chocarse contigo pasa por el cruce. Mientras tanto, encuentras una canción fantástica en la radio, levantas la mirada, ves la luz verde y sigues conduciendo sano y salvo a tu trabajo, sin saber lo cerca que estuviste del desastre.

Milagro incremental

En cierta manera, este es el tipo de milagro menos dramático, pero es igual de importante que el resto de milagros. Como la mayoría de personas, probablemente trabajes para alcanzar objetivos que quieres lograr en tu vida; este proceso puede llevar años o incluso décadas. Encontrar un esposo o esposa, construir una casa, tener suficiente dinero para viajar o convertirse en un actor o actriz de éxito son algunos ejemplos. Este milagro incremental ocurre cuando algo que debería haber tardado mucho en ocurrir, sucede antes. Un día, se presenta ante ti en la forma de amor a primera vista, un vendedor entusiasta, una gran oportunidad de negocio o una llamada de teléfono inesperada que te coloca en el centro del escenario. Esto no es simple suerte ni buena fortuna. Tú haces que suceda cada vez que te elevas por encima de tu ego y eliges ser proactivo en lugar de reactivo.

Ahora ya sabes que solo tú eres el responsable de producir todos los milagros en tu vida, y así es como Dios quiere que sea. A medida que transformas gradualmente tu naturaleza, paso a paso, liberas gradualmente tu poder de crear milagros.

Esto sucede poco a poco. Tu grado de transformación personal interna está directamente relacionado con tu nivel de habilidad para crear milagros. Si no estás atrayendo milagros, es porque eres la misma persona que eras hace diez, veinte o cincuenta años.

Sin embargo, el mismo acto de leer estas palabras está poniendo en marcha el proceso.

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2 comentarios en “LAS CUATRO VÍAS DEL MILAGRO

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