GEORGINA ARTEAGA-CARLEBACH: “EL MILAGRO NOS IMPULSA FUERA DE LA OSCURIDAD Y NOS TRANSPORTA A LA LUZ DEL AMOR”. (Serie Principios del Milagro, 21-30)

El milagro nos impulsa fuera de la oscuridad:transporta a la luz del amor

Principio número 21: “Los milagros son expresiones naturales de perdón. 2Por medio de los milagros aceptas el perdón de Dios al extendérselo a otros”.

Carmelo Urso: En el contexto del Curso, ¿qué significa perdonar? ¿Cuál es la relación entre el milagro y el perdón? ¿En qué se diferencia el perdón del ego y el perdón de ese Dios que es Uno con su Hijo?

Georgina Arteaga-Carlebach: Gracias Carmelo por nuevamente estar aquí contigo y por la oportunidad de compartir. Voy primero a hablar del falso plan de perdón del ego, el cual consiste en que primero veamos en nuestro hermano el error clara y detalladamente, que lo desmenucemos y luego tratemos de pasarlo por alto o lo neguemos. El problema en esto es que, cómo pasar por alto algo a lo que primero le dimos valor y realidad. Cómo pasar por alto el verlo culpable de lo que primero pensamos nos hizo. También es un falso perdón porque primero lo hemos visto culpable, y luego nos ponemos la capa de “buenitos” y decimos: “tú me dañaste, pero como yo soy mejor que tú, soy más bueno que tú, te perdono”.

En el perdón que nos enseña el Espíritu Santo y del cual nos habla este principio, es el perdón verdadero, la única herramienta que nos libera y nos acerca al amor incondicional. El plan del perdón del Espíritu Santo es observar el evento de otra manera, es mirar más allá del error del otro, es no aceptar como verdadero lo que nuestra percepción errónea ve, es distinguir lo falso de la actitud de los cuerpos.
El perdón al que se refiere el Curso es el que nos conduce al Amor de Dios. El milagro es perdón, curación, es el mundo real de Dios, la salvación, la corrección, redención, es el rostro de Cristo, es caminar bajo una percepción verdadera, es Expiación, es la liberación del miedo. El perdón, como lo define el Curso, es perdonarnos los errores, es extender el perdón a nuestro hermano por lo que no ha hecho, porque la realidad es que cada uno de nosotros es quien se daña o se perdona, decide ser feliz o sufrir. Lo que ocurre con los milagros es que cambiamos del odio y ataque del ego al amor que nos enseña el Espíritu Santo, el cual se convierte en la extensión del Amor de Dios hacia nosotros, y luego hacia los demás a través de nosotros.

El verdadero perdón libera el miedo y la culpa, da libertad, poder, amor y paz. Cuando perdonamos no requerimos que los demás cambien, no invertimos nuestra energía en buscar el cambio en el exterior, por el contrario, la invertimos en nuestro propio proceso de cambio. Perdonar no es olvidar lo que aconteció en el pasado, porque además sí pasó. Perdonar es poder observar lo acontecido desde un ángulo diferente, un ángulo desde el que exploramos qué aprendimos, qué nuevas decisiones tomamos para ya no lastimarnos, ya no herirnos y con qué nueva visión de vida continuar caminando.

Principio número 22: “Los milagros se asocian con el miedo debido únicamente a la creencia de que la oscuridad tiene la capacidad de ocultar. 2Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe. 3Esta creencia te lleva a negar la visión espiritual”.

Carmelo Urso: ¿A qué llamamos –en términos del Curso- “la oscuridad”? ¿Y cómo es que el milagro nos permite experimentar lo que “el ojo del cuerpo” no es capaz de ver?

Georgina Arteaga-Carlebach: La oscuridad va relacionada con la culpa, porque es ésta la que no nos permite ver la luz del amor, y cuando habla este principio de los ojos del cuerpo se refiere a que para el ego sólo lo que el cuerpo percibe es verdadero, cuando es lo opuesto, ya que con el cuerpo no vemos, no elegimos no decidimos, es con la mente, es el pensamiento. Los milagros se asocian con el miedo porque es a través de ellos que salimos de la oscuridad de la culpa que el ego nos enseña cuando nos dice que existe el pecado y que somos personas pecadoras. Cuando este erróneo mensaje se graba en nuestra mente creemos que de algún modo podremos protegernos de un castigo que creemos Dios nos enviará. Dios nunca castiga, sólo ama a Su Hijo en perfección. Pero como creemos en la irrealdad del castigo empezamos a defendernos a través de proyectar en forma inconsciente nuestras culpas en el exterior a través del ataque, y al proyectar sobre otra persona, pensamos que podemos esconderla. La “oscuridad” puede equipararse con la palabra “defensa.” El ego enseña que las defensas nos protegen; la oscuridad puede ocultar. Esto, pues, aumenta el miedo de que si renunciamos a la oscuridad, nos expondremos a esta culpa y vamos a tener dificultades. El ego jamás nos dice que las defensas no ocultan: el hecho de que no veamos la culpa no significa que la misma no esté ahí. El milagro nos impulsa fuera de la oscuridad y nos transporta a la luz del amor.

El verdadero perdón libera el miedo y la culpa, da libertad y paz

Principio número 23: “Los milagros reorganizan la percepción y colocan todos los niveles en su debida perspectiva. 2Esto cura ya que toda enferme¬dad es el resultado de una confusión de niveles”.

Carmelo Urso: ¿De qué “niveles” de realidad (o irrealidad) nos habla este principio? Estos niveles, ¿pertenecen al ámbito de la percepción o del Conocimiento de Dios? ¿Qué entendemos aquí por esa “confusión de niveles” que nos enferma? Las jerarquías espirituales –que de alguna manera establecen “niveles” o “grados” de autoridad y evolución entre Arcángeles, Ángeles, Maestros Ascendidos y Guías, ¿pertenecen al ámbito de la percepción o del Conocimiento del Padre?

Georgina Arteaga-Carlebach: : El Conocimiento está en el ámbito del Mundo del Cielo o Mundo de Dios, es el mundo de la pre-separación y Su Creación Unificada, en el cual no hay diferencias o formas y así, excluyente del mundo de la percepción. Sólo en este Mundo del Cielo o Mundo de Dios pueden habitar los Seres de Luz, y cuando decimos que habitan en el plano terrenal estamos tratando de traer lo real a la irrealidad. Porque una cosa es solicitar apoyo de estos Seres, y otra creer que vienen a arreglar algo a un mundo que no existe. Esta es una invención del ego, y sobre todo del ego espiritual. Y cuidado con él.

La percepción el Curso la observa desde dos ángulos: la percepción irreal y la percepción verdadera. En la primera se sitúa el mundo de las formas y las diferencias excluyentes del mundo del conocimiento. Este mundo emana de nuestra creencia en la separación y no tiene realidad verdadera. También es una percepción que viene de la proyección; lo que vemos internamente, lo que vemos dentro de nuestra mente, va a determinar lo que vemos fuera de nosotros, y la interpretación a la que el ego conduce es la del pecado y la culpa que refuerzan la creencia en la realidad de la separación. Cuando corregimos nuestra mente, nuestro pensamiento, la percepción cambia a ser observada como oportunidades para perdonar, para deshacer la creencia en la realidad de la separación, se transforma en una percepción verdadera, que no es otra cosa que ver a través de los ojos de Cristo, la visión que corrige la percepción errónea del ego.

El mundo que vemos dependerá siempre desde qué visión lo vemos: ¿ego o Espíritu Santo? Los milagros reorganizan la percepción de los niveles que están confundidos que son los de la mente. El ego toma el problema de la culpa en nuestras mentes, que es la verdadera enfermedad, y dice que no es la mente la que está enferma, que es el cuerpo el que está enfermo, el mundo está enfermo. Cambia todo del nivel de la mente al nivel del cuerpo. El milagro regresa el problema a donde se originó, y afirma que no es el cuerpo el que está enfermo, es la mente la que lo está. El milagro regresa el problema a donde radica, lo devuelve a la causa (la mente). El Curso es muy enfático al respecto: no hay nada que esté enfermo en el cuerpo. El cuerpo no hace absolutamente nada. El cuerpo es neutral. El cuerpo meramente lleva a cabo los dictados de la mente, no puede sanarse porque jamás ha estado enfermo; es la mente la que está enferma y, por consiguiente, es la mente la que tiene que sanarse. La enfermedad de la mente es la separación, o la culpa; la cura de la mente es el perdón, o la unión. El milagro logra esto al devolver el problema al lugar donde radica.

Lo que vemos dentro de nuestra mente determina lo que vemos fuera de nosotros

Principio número 24: “Los milagros te capacitan para curar a los enfermos y resucitar a los muertos porque tanto la enfermedad como la muerte son invenciones tuyas, y, por lo tanto, las puedes abolir. 2Tú mismo eres un milagro, capaz de crear a semejanza de tu Creador. 3Todo lo demás no es más que tu propia pesadilla y no existe. 4Sólo las creaciones de luz son reales”.

Carmelo Urso: Hace tres años, vi morir a mi madre; hace dos, presencié la muerte de mi padre. Si soy honesto, vivo con miedo a morir o a que muera alguno de los míos (especialmente mis hijos). ¿Cómo es que yo he inventado la muerte cuando mis sentidos parecen proclamar que es una fase “natural” del “ciclo de la vida”? ¿Cómo puedo abolir la muerte? Este computador en el que tecleo, este cuestionario que te formulo, este Universo en el que me percibo viviendo ¿son simples episodios de una pesadilla inexistente? ¿Y cómo gestar “creaciones de luz”?

Georgina Arteaga-Carlebach: Los milagros nos capacitan a sanarnos y sanar a otros, porque nosotros mismos somos un milagro, Dios nos Creó capaces de co-crear con Él. Lo que hace el Espíritu Santo es sanar la culpa en nuestras mentes que enfermó al cuerpo al ayudarnos a cambiar de pensamiento acerca de esa culpa que elegimos. Esta es una distinción muy importante que debemos recordar, de modo que no caigamos en la trampa de pedir la ayuda del Espíritu Santo para algo en el mundo material porque Él no opera en el mundo irreal del ego; Él trabaja en nuestras mentes, toma la parte errónea de nuestro pensamiento, y a través del perdón que nos enseña la transforma. No hay mundo. Creer que el Espíritu Santo opera en el mundo de ilusiones es hacerlo a Él tan demente como estamos nosotros, hacer que Él vea un problema donde no existe.

Sobre lo que comentas sobre la visión de la muerte, es una de las enseñanzas del Curso difíciles de asimilar, y más aún de incorporar en nuestra vida. Es un proceso natural que no se trata de abolir, de negar, pero sí de cambiar nuestra idea sobre ésta. Estamos tan educados a pensar que somos sólo cuerpos que la visión de la muerte la vemos como el final de la vida, y como testigo de la separación de nuestro Creador que es Vida. Dentro de la mente errónea si el cuerpo muere entonces tiene que haber vivido, lo que significa que su creador – el ego – tiene que ser real y estar igualmente vivo. La muerte se ve como el castigo extremo por nuestro pecado de separación. Tenemos incluso un proceso de pensamiento incongruente, porque tenemos miedo a la muerte pero a la vez tenemos adicción a ella.

La adicción la practicamos a través de la culpa, la idea del pecado y el castigo, el auto castigo a través de la enfermedad, y este castigo es el que nos hace temer a la muerte, nos da miedo desaparecer. En tanto estemos en este proceso no podremos entrar a la luz, y mucho menos co-crear con Dios, lo que sería gestar creaciones de luz. Dentro de una mente corregida abandonar el cuerpo es observado como dejar atrás éste después que éste haya cumplido su propósito como medio de enseñanza. Recordemos que Dios Creó espíritus perfectos, eternos, inmutables, somos Su Imagen y Semejanza. No voy a decir que esto es fácil de procesar, mentiría yo, pero si podemos al menos observar desde una mente corregida, nos será un poco menos pesado el proceso y nos dará la fuerza para aprender nuestros procesos emocionales. Si cuando un ser amado deja este plano lo observásemos como que sólo es el cuerpo de la persona la que dejaremos de ver (apegos al cuerpo) pero el amor continúa, nos sería más fácil aceptarlo.

Vista de Monterrey, México, donde vive Georgina Arteaga Carlebach

Principio número 25: “Los milagros son parte de una cadena eslabonada de perdón que, una vez completa, es la Expiación. 2La Expiación opera todo el tiempo y en todas las dimensiones del tiempo”.

Carmelo Urso: ¿Qué es la Expiación? Si la Expiación opera en “todas las dimensiones del tiempo”, ¿forma parte de la experiencia propia de la percepción?

Georgina Arteaga-Carlebach: Cuando en el Curso se habla de Expiación se refiere a corrección, es para referirse al plan general que surgió con el Espíritu Santo para deshacer el error de creer que estamos separados. El Espíritu Santo fue ubicado en nuestras mentes por Dios, y nos reúne con el Padre que creímos haber abandonado. El Espíritu Santo es el eslabón entre nosotros y Dios, por consiguiente deshace la separación al corregir el error. Así que, podríamos decir que el Espíritu Santo es realmente la expresión del principio de Expiación, que es que la separación jamás ocurrió en verdad. La Expiación es el plan completo de despertar al Hijo de Dios de su sueño de que se separó de su Padre, y el plan se cumple a través del perdón total.

También Expiación es el plan individual que cada uno de nosotros tiene que completar. El Curso dice que nuestra única responsabilidad es aceptar la Expiación para nosotros mismos, quiere decir que debemos aceptar la negación de la realidad de que nos separamos, y la irrealidad de la culpa en las relaciones y situaciones específicas que confrontamos. Expiación, pues, tiene significado en un nivel individual, que es nuestro propio camino particular. Cuando el último Hijo de Dios haya completado su plan, el plan total de la Expiación estará completo. Básicamente, por medio de la elección del milagro escogemos perdonar, y mientras más lo hagamos, más capaces seremos de extender este perdón a los demás. Cuando se complete todo ese proceso o cadena, eso será la Expiación.

Podemos decir que la Expiación forma parte de la experiencia de la percepción corregida, desde una mente que ha podido sanar al haber modificado el pensamiento erróneo de la separación, ha podido liberarse de la culpa, del miedo al castigo, de la adicción al sufrimiento, ha podido reconocer al ego y lo ha debilitado a través del perdón que conduce al amor.

El despertar del Hijo de Dios se cumple a través del perdón total.

Principio número 26: “Los milagros representan tu liberación del miedo. 2″Expiar” significa “des-hacer”. 3Deshacer el miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros”.

Carmelo Urso:En el contexto del Curso, ¿qué es el miedo? ¿Y a qué dimensión de experiencia accedemos cuando lo deshacemos?

Georgina Arteaga-Carlebach: El miedo es una emoción enseñada por el ego, una emoción que contrasta con el amor, que es la emoción que nos dio Dios. Se origina en el esperado castigo por nuestros pecados, y se genera desde el pensamiento de culpa de haber hecho algo malo, algo que cuando Dios se dé cuenta enviará un castigo a Su Hijo. El miedo siempre va a ser el resultado de lo que creemos que nos merecemos y que nos llevará a defendernos proyectando la culpa a otros a través del ataque, lo cual reforzará nuestro sentimiento de vulnerabilidad y de miedo, así establece un círculo interminable de miedo y de defensa.

Salir del miedo inconsciente, porque además no nos damos cuenta de éste, va a requerir conocernos, saber identificar la máscara y la sombra que nos conforman, que ocultan una y otra, y poder encontrar en que etapa de nuestra vida se formaron

Llegar a este punto de reconocimiento y aceptación conduce a tomar nuevas decisiones bastante más sanas, poder poco a poco perdonarse a uno mismo los errores de decisión del pasado, aceptarse y amarse incondicionalmente, tal como Dios nos ama. Cuando lo logramos hemos llegado al punto de encontrar nuestro verdadero Yo, nuestra verdadera Identidad que es amor. Bajo este reconocimiento y aceptación es que podemos ir conociendo y aceptando en forma incondicional a todos los seres que caminan a nuestro lado, sin apegos, sin juicios, sin demandas, sin desear cambiarlos, traspasando las limitaciones que nos ponemos para dar y recibir amor y al hacerlo convertirnos en seres libres, auténticos, en vehículos del amor del Padre.

Esta aceptación incondicional de las personas que nos rodean de la que hablo, no representará en ningún momento permitir conductas dañinas, ponernos como alfombras de alguien, podemos aceptar a la persona tal como es sin convivir con ella, de hecho precisamente porque hacemos esta aceptación honesta es que nos retiramos, para no dañarnos a nosotros mismos y luego voltear a ver a la persona como culpable del daño, proyectándole nuestra decisión irresponsable.

Principio número 27: “Un milagro es una bendición universal de Dios a todos mis hermanos por mediación mía. 2Perdonar es el privilegio de los perdonados”.

Carmelo Urso: ¿Quién es ése que habla y que dice con autoridad “por mediación mía? Si es capaz de mediar por nosotros, ¿es porque se trata de alguien superior a nosotros? ¿Para qué necesitamos su mediación? ¿Por qué nos llama “hermanos”?

Georgina Arteaga-Carlebach: La Única Fuente del milagro es Dios, y se expresa a través de Jesús. Jesús, por ser la manifestación del Espíritu Santo, trae el Amor de Dios a nosotros y de ese modo salva el abismo entre nosotros y el Padre. Jesús, que es quien habla en el Curso, es capaz de mediar por nosotros, sus hermanos, no porque sea o se observe superior a nosotros, ya que de hecho repetidamente en su mensaje nos dice que somos iguales, que no lo veamos a él diferente a nosotros. Necesitamos su mediación, al igual que necesitamos la del Espíritu Santo, porque no sabemos por nosotros mismos recuperar nuestra fuerza y nuestro estado original, no sabemos aún que estamos durmiendo dentro de un sueño de pesadilla que hemos fabricado. Bueno, nos llama hermanos porque desde la visión que Jesús tiene del Padre es así, él reconoce que Dios tiene un Hijo, que es él y es cada uno de nosotros, ya que somos la Unidad.

Jesús a través de su mensaje nos habla repetidamente sobre el perdón, la herramienta única que nos acerca al amor, y señala que es el Espíritu Santo Quien nos la enseñará. Nos dice que a medida que perdonamos, somos perdonados, y esto quiere decir que aceptamos el Amor de Dios. Por supuesto, mientras más aceptemos el auto-perdón, más querremos perdonar a los demás. Es un proceso recíproco. Siempre es importante recordar que los milagros provienen de la Fuente, los hace Jesús, no los hacemos nosotros. Nuestra labor es únicamente limpiar nuestras mentes de aquello que interfiera de modo que él pueda extender su amor a través de nosotros.

Principio número 28: “Los milagros son un modo de liberarse del miedo. 2La revelación produce un estado en el que el miedo ya ha sido abolido. 3Los milagros son, por lo tanto, un medio, y la revelación, un fin”.

Carmelo Urso: ¿Qué se entiende en el Curso por “revelación”? ¿Por qué la “revelación” es un “fin” y el milagro (o cambio de percepción) un “medio”?

Georgina Arteaga-Carlebach: La Revelación es un fin porque nos libera finalmente del miedo que en ocasiones inunda nuestra vida, porque el miedo es un pensamiento desesperante que nos oprime, anula nuestra libertad, nos aleja del pensamiento de amor, es una sensación que en ocasiones podemos llegar a sentir que nos ahoga, nos lanza al vacío, nos lleva al aislamiento. El Curso establece una distinción entre la Revelación, que es la comunicación directa de Dios con Su Hijo, que procede de Él pero que no es recíproca, y el milagro. Cuando tenemos una revelación, no existe absolutamente ningún miedo en nosotros. Algo en nosotros ha efectuado un cambio total, y nos abrimos totalmente a Dios.

Sin embargo, pareciese que no dura en ocasiones, porque si durara, no estaríamos aún aquí. Las revelaciones no son temporales, aunque en ocasiones lo parece, el milagro nos ofrece el medio para llegar a ella. Sólo que el logro tanto del milagro como de la Revelación, requiere una observación permanente, una atención de cada pensamiento que mantenemos, de cada acción que ejecutamos, es una responsabilidad de ser congruentes, porque de no hacerlo volvemos a cualquiera de los asuntos del ego que estén presentes aún, buscando encontrar el momento del descuido para volver a atacar, luego sentirnos culpables y finalmente proyectar todo en nuestro hermano.

Principio número 29: “Los milagros alaban a Dios a través de ti. 2Lo alaban al honrar a Sus creaciones, afirmando así la perfección de las mismas. 3Curan porque niegan la identificación con el cuerpo y afirman la identificación con el espíritu”.

Carmelo Urso: ¿En qué se diferencian las “creaciones de Dios” de las cosas que suele “fabricar” nuestro ego en el mundo de la percepción? ¿Es malo identificarse o cuidar este cuerpo nos acompañará por el resto de la vida? ¿Y cómo opera ese milagro de identificarse “con el espíritu”, “nivel” que los “ojos del cuerpo” son incapaces de ver?

Georgina Arteaga-Carlebach: Todas las Creaciones de Dios son eternas, perfectas, reflejan Su Amor, son verdaderas extensiones de Él, proviene de Su Pensamiento, son extensiones de Su Espíritu, nosotros Su Hijo somos un efecto de Él. La Creación de Dios sólo existe dentro del nivel del conocimiento, de la realidad y la verdad. Por el contrario, lo que el ego hace es fabricar un mundo de sueño de pesadilla, un mundo de separación y desamor, y todo está dentro de la percepción errónea. Estas fabricaciones del ego son siempre imperfectas, reflejan su propia imperfección, contienen la separación entre el hijo y el Padre.

Lo “malo” nos es cuidar el cuerpo, que es el vehiculo del espíritu, yo diría que lo que lo hace negativo es creer que somos un cuerpo, y sólo eso. El cuerpo siempre será utilizado por el sistema de pensamiento que sustentemos, si nuestro pensamiento es de perdón y amor es lo que reflejaremos a través del cuerpo. El milagro lo que nos proporciona es dejar de ver el cuerpo como valiosos por lo que representa, y observarlo como lo que realmente es, un vehículo que no toma decisiones, por lo mismo no se enferma ni se cura, pero sí puede ser el vehículo del perdón y el amor.

Me gustaría también comentar sobre el tema de alabar de la que nos habla este principio. Para el Curso alabar es algo diferente a la sustentación de las ideas judeo-cristianas sobre alabar a Dios. Dios no necesita que nosotros lo alabemos. Él no tiene un ego que requiera que la gente lo alabe. La forma en que el milagro alaba a Dios es simplemente reflejando Su Ser y Su Amor, no con palabras. Una de las formas en que el amor especial se distingue del amor verdadero es que el amor especial es siempre un fenómeno exclusivo, siempre excluye a cierta gente. El Amor de Dios es global; Él no hace excepciones porque no tiene favoritos. Los milagros alaban este Amor de Dios al unir a todas las personas en nuestra mente. Se alaba a Dios al honrar a Sus creaciones, afirmando así la perfección de las mismas. Así cambiamos de la percepción falsa del ego a la percepción correcta del Espíritu Santo que mira más allá del error hacia la verdad, mira más allá de la oscuridad del ego hacia la luz de Cristo que brilla en esa persona.

Principio número 30: “Dado que los milagros reconocen el espíritu, ajustan los nive¬les de percepción y los muestran en su debido lugar. 2Esto sitúa al espíritu en el centro, desde donde puede comunicarse directamente”.

Carmelo Urso: ¿Qué se entiende por “ajustar los niveles de percepción” y mostrarlos “en su debido lugar”? ¿Cómo podemos comunicarnos con el espíritu? ¿Acaso tiene una Voz que podamos escuchar? Y en caso de que la tenga, ¿cómo nos sintonizamos con ella?

Georgina Arteaga-carlebach: El milagro ajusta los niveles de la percepción y coloca cada aspecto en su lugar porque nos muestra en dónde radica el problema, nos muestra que éste no radica en el cuerpo, sino que radica en la mente donde se genera nuestro pensamiento y lo proyecta en determinada forma. En este proceso nos señala que el verdadero problema es nuestro eterno pensamiento de culpa, y ésta genera el miedo que a la vez se establece como una defensa en contra del amor que realmente somos. Por lo tanto, el verdadero centro de nuestro ser no es el ego o es la culpa; es el espíritu. AI liberamos de la culpa deshacemos el miedo y así finalmente entramos en una verdadera comunicación con nuestro espíritu, nuestro ser verdadero, podemos entonces escuchar la Voz de Dios que nos habla desde un espacio eterno, y nos unimos a Su Creación. Esto es sintonizarnos con la Voz de la Fuente.

El Curso nos enseña que el percibir es una interpretación, no un hecho. Vemos lo que queremos ver o lo que necesitamos ver. No podemos cambiar al mundo, pero podemos cambiar cómo verlo, sustituyendo la culpa de nuestros egos, que hemos hecho real, por la realidad de nuestra Identidad como espíritu, la cual el Espíritu Santo nos recuerda constantemente, nos educa para descubrir por qué no vivimos en el amor que es en realidad nuestro estado natural en el que Dios Creó a Su Hijo.

Un comentario en “GEORGINA ARTEAGA-CARLEBACH: “EL MILAGRO NOS IMPULSA FUERA DE LA OSCURIDAD Y NOS TRANSPORTA A LA LUZ DEL AMOR”. (Serie Principios del Milagro, 21-30)

  1. tuve la oportunidad de conocer a la lic georgina a travez de mi esposo y siempre he admirado el gran ser de luz que para mi es ella ocacionalmente buscaba algo de ella en lainternet y no se de que manera empece a recibir correos de carmelo urso y ahora que leo lo de su entrevista me impresiono mucho una pregunta que se le hizo y como la contesta. porque es una pregunta de la cual yo nececiba una respuesta. quiero decirle a ella que me gusta mucho todo lo que escribe y que siempre la recuerdo a travez de la oracion nada me turba……..etc que a travez de ella conoci

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