“EL TIEMPO ES EL RECURSO DE ENSEÑANZA DE LO ATEMPORAL” (Serie Principios del Milagro 11-20)

El tiempo es el recurso de enseñanza de lo atemporal

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

 Paquita Diez

http://comunicatecontigo.wordpress.com/

Principio número 11: “La oración es el vehículo de los milagros. 2Es el medio de comunicación entre lo creado y el Creador. 3Por medio de la oración se recibe amor, y por medio de los milagros se expresa amor”

Carmelo Urso: En el contexto del Curso, el milagro es usualmente entendido como un “cambio de percepción”; ¿podrías aclarar a los lectores y lectoras qué se entiende por percepción y por qué sólo el milagro es capaz de cambiarla? Y de acuerdo a tu experiencia personal, ¿qué tipo de oración es la que nos permite cambiar y espiritualizar nuestras percepciones, de tal modo que recibamos y expresemos amor?

Paquita Diez: La oración, esa acción de comunicarse y establecer contacto con el Creador, es la que llama, evoca o activa el milagro, que es la respuesta o la expresión o la manifestación de esa acción. El milagro es la expresión mas elevada de amor aquí, en el sueño, aunque venga de fuera del tiempo, pero se expresa en el tiempo; en la Eternidad los milagros no son ya mas necesarios.

La percepción viene del sistema de pensamiento del ego, la falsa identidad, y este sistema está limitado, limitado por sus propias ideas. Desde dentro de este sistema no podemos cambiarlo porque está diseñado para crear sólo más de lo mismo, no tiene salida, pues sus bases son equivocadas. El milagro lo logra porque viene de otro sistema externo, limpio , neutro, viene de una mente y una visión más allá de los límites de lo físico, más ampliada. No podemos espiritualizar nuestras percepciones, no podemos ni debemos hacer nada con ellas, sino únicamente estar dispuestos a soltarlas, pedir que se nos muestre la Verdad, la visión de Cristo, el cuadro más grande… como queramos llamarlo. Pero eso no lo hacemos nosotros, eso se nos da, al pedirlo. Es nuestra firme voluntad de quererlo por encima de todo la que nos lo trae, la voluntad de renunciar a todas nuestras ideas a la hora de mirar un acontecimiento, situación o persona. El amor se expresa por sí mismo, pues eso es lo que somos, no podemos forzarlo ni provocarlo, podemos facilitarlo u obstaculizarlo.

Principio número 12: Los milagros son pensamientos. 2Los pensamientos pueden representar el nivel inferior o corporal de experiencia, o el nivel superior o espiritual de experiencia. 3Uno de ellos da lugar a lo físico, el otro crea lo espiritual.

Carmelo Urso: Ciertamente el Curso expresa que, todos “los milagros son pensamientos”, pero como le resulta obvio a cualquiera, no todos los pensamientos son milagros (de hecho, muchos de los míos son bastante desagradables). ¿Qué diferencia a un pensamiento milagroso de uno que no lo es?

Paquita Diez: Digamos que son pensamientos con distinta frecuencia. Un pensamiento de baja frecuencia no produce apenas nada, un pensamiento elevado puede mover muchas cosas, está más vivo, tiene más poder. Para tener pensamientos elevados entrenamos la mente, una mente sin entrenar no puede lograr nada. El Curso nos da el programa de entrenamiento perfecto para poder producir pensamientos de mayor frecuencia y parar, desenergetizar o dejar de escuchar los pensamientos que no son reales.

Carmelo Urso: Por otra parte, según postula el Curso, en el mundo de la percepción (o mundo de la ilusión) contemplamos múltiples “niveles de experiencia”, mientras que desde el Conocimiento de Dios (lo opuesto a la percepción) el Hijo del Padre es incapaz de percibir niveles, separaciones o jerarquías ya que sólo vivencia la Plena Unidad del Todo. Así las cosas, el así llamado “nivel superior o espiritual”, ¿formaría parte del ámbito de la percepción? Y de ser así, ¿cuándo lo espiritual se transforma en verdadero Conocimiento?

Paquita Diez: Cada vez que tenemos una experiencia en la que trascendemos el cuerpo, lo físico, una experiencia de Unidad con Todo, para eso hacemos todo lo demás, ése es el propósito del entrenamiento, reconocernos en nuestra identidad de obradores de milagros, alquimistas de la mente, salvadores del mundo… Espiritual es todo lo relativo al Espíritu, que es lo que somos. La percepción nos impulsa, nos inspira o nos dirige al Conocimiento, a través de nuestras decisiones (La mente es un mecanismo de decisión) cruzamos cada idea, cada percepción, al otro lado, pidiendo verlo de otra manera, lo real, la verdad. Así llevamos constantemente nuestras percepciones al conocimiento. Reconociendo que estoy equivocado y que tiene que haber otra manera, la de Dios. Negamos el mundo de nuestras ideas y al hacerlo, emerge el mundo Real.

Principio número 13. Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. 2 Son siempre afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia adelante. 3Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro.

Carmelo Urso: ¿Se podría decir, en resumen, que una de las funciones del milagro es centrarnos en el instante presente?

Paquita Diez: Sí, los milagros solo pueden suceder en el presente pues sólo hay Ahora, el Ahora es el único tiempo real, fuera de ahí todo está basado en referencias de pasado y futuro. Al ser comienzos y finales colapsan el tiempo, lo abolen, son cambios súbitos, donde se revierte todo, y por eso cancelan lo que pasó, al darle un significado totalmente nuevo, y dejan al futuro libre para poder ser lo que es a través de esta nueva mirada.

Principio número 14: Los milagros dan fe de la verdad. 2Son convincentes porque proceden de la convicción. 3Sin convicción
degeneran en magia, que es insensata, y, por lo tanto, destructiva; o más bien, el uso no creativo de la mente.

Carmelo Urso: ¿Qué se entiende, en el contexto del Curso, por magia? ¿Por qué es destructiva? ¿Y cómo “los milagros dan fe de la verdad” cuando operan en el ámbito de la percepción –que es lo contrario a la verdad?

Paquita Diez: Dan fe de la verdad, son convincentes, se experimentan desde la Certeza, cuando suceden la verdad que expresan es tan evidente que no hay manera posible de negarlo, de objetar alguna duda, se hace imposible. El que los reconoce y los puede ver es nuestro verdadero Ser. Operan en la percepción, pero se experimentan en el Ser. Si lo recibimos o experimentamos en la percepción, en la forma, sin la experiencia, los llevamos al mundo de lo limitado, los hacemos similares a la magia, creemos que es algo que hemos hecho nosotros desde nuestro falso y limitado poder o creatividad, y vamos a querer controlarlo, manipularlo a nuestro antojo, sin entregarlo a la Fuente, y vamos a desperdiciarlos, pues los milagros sólo sirven a propósitos de un bien mayor.

Los milagros operan en la percepción, pero se experimentan en el Ser.

Principio número 15: Todos los días deberían consagrarse a los milagros. 2El propósito del tiempo es que aprendas a usarlo de forma constructiva. 3El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. 4El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje.

Carmelo Urso: A qué ámbito pertenece el tiempo, ¿al de la percepción o al del Conocimiento? ¿Tienen los milagros la función de abolir el tiempo? Si el tiempo es un “recurso de enseñanza”, ¿qué es lo que tenemos que aprender de él? Y si el tiempo es “un medio para alcanzar un fin”, ¿cuál es ese fin?

Paquita Diez: El tiempo es el recurso de enseñanza de lo atemporal, porque nos creímos separados hubo que enseñarnos desde donde nos creíamos que estábamos. El aprendizaje es que el tiempo no existe, que la separación no ocurrió. Movernos en el tiempo nos puede ayudar a verlo más claro. Por eso cuando esto se consigue el tiempo no es ya mas importante, necesario, es como si el tiempo terminase en un Ahora Eterno. ( Este es el link de un artículo sobre el tiempo de una revista científica que Sara, una hermana de Barcelona colocó en su blog, http://mifuncionaquiesamarte.blogspot.com/2008/07/el-tiempo-no-existe.html por si quieres echarle un vistazo).

Principio número 16: Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. 2Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.

Carmelo Urso: De acuerdo al Curso, ¿existe alguna diferencia entre ”dar” y “recibir”? ¿Cómo es que “dar” nos fortalece cuando la evidencia de los sentidos y las enseñanzas del mundo suelen proclamar lo contrario?

Paquita Diez: Dar nos fortalece porque si sólo somos Uno, todo lo que percibimos son aspectos o fragmentos de ese Uno que somos, con lo cual sólo podemos y estamos dándonos a nosotros mismos; todo lo que das lo recibes, porque es la acción de estar dando la que te lo trae, lo que activa el recibir, no aquel o aquello a quien das. Recibir, por otro lado es la garantía de que reconoces lo que estás dando, por la ley de causa y efecto… Recuerdo ahora esta frase del Curso que dice, “lo único que falta en una situación es lo que tú no has puesto”; para poder recibir amor, dalo, cuando quieras ser amado, ama. Esta es la forma de funcionar de un Maestro de Dios, de un Obrador de milagros. Así como también la cualidad de lo que damos es que es completo, es todo, hemos perdido la habilidad de dar “un poco” sólo damos del todo, en una acción íntegra.

Principio número 17: Los milagros transcienden el cuerpo. 2Son cambios súbitos al dominio de lo invisible, más allá del nivel corporal. 3Por eso es por lo que curan.

Carmelo Urso: ¿Cómo lo invisible cura a lo visible? Y si –como dice el Curso- “no somos un cuerpo”, ¿a quién o a qué es lo que acaban por curar los milagros?

Paquita Diez: Los milagros no se proponen curar la ilusión, el cuerpo, son una corrección del error que ha provocado la enfermedad o el sufrimiento. El dolor es una perspectiva errónea, por lo tanto cuando ocurre nos avisa de que algo anda mal, para que podamos pedir el milagro, que cura de raiz, la cura profunda. Digamos que el cuerpo es el mensajero. La mente es la única que puede enfermar, el cuerpo le sigue, por eso es ella la que tiene que sanar. El cuerpo es el efecto, por eso nos proponemos sanar la causa, la mente, el pensamiento.

Principio número 18: El milagro es un servicio. 2Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. 3Es una manera de amar al prójimo como a ti mismo, 4en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.

Carmelo Urso: ¿A quién le prestamos servicio con nuestros milagros? ¿Quién es ese “prójimo” al que tengo la posibilidad de amar como a mí mismo? ¿Es alguien diferente de mí?

Paquita Diez: Es como decía antes, si tienes que dar algo a “alguien”, dáselo todo, dale la máxima expresión, y esto es un milagro, porque es la llamada a algo mas allá de uno mismo, mas allá de mi voluntad pequeñita que tiene intereses invertidos cuando da, quieres darle al otro la Voluntad de Dios, que es la que verdaderamente sabe, la que tiene en cuenta el cuadro más grande, objetivo, neutro, la que realmente le va a ahorrar tiempo o sacar más rápido. Y esta Voluntad es la misma que quieres para ti, por eso quieres lo mismo para el prójimo, no podemos tener dos voluntades distintas pues al estar pasando dentro de la misma mente, esto nos colocaría en una mente dividida, lo cual es la locura, la separación y la muerte.

Vista de la Catedral de Murcia, España, ciudad en la que vive Paquita Diez

Principio número 19: Los milagros hacen que las mentes sean una en Dios. 2Se basan en la cooperación porque la Filiación es la suma de todo lo que Dios creó. 3Los milagros reflejan, por lo tanto, las leyes de la eternidad, no las del tiempo.

Carmelo Urso: ¿Has tenido –gracias a la vivencia del milagro- la experiencia de que tu mente sea una con la de Dios? ¿Se puede compartir con otros tal experiencia? ¿Qué es la Filiación? Y este Universo que contemplamos a diario con nuestros ojos y nuestros telescopios, ¿forma parte de “la suma de todo lo que Dios creó”?

Paquita Diez: Sí, todos hemos tenido ese tipo de experiencias en algún momento, a veces reconociéndolo y otras sin darnos cuenta, sin llamarla una experiencia de Unión. Por ejemplo estos momentos de felicidad plena de una madre al dar a luz a su hijo, o un instante de paz absoluto que no sabes de donde viene o porque razón… Muchos han tenido experiencias sin haberlas reconocido como tales, porque la mente estaba sin entrenar para esa visión o esa interpretación. El entrenamiento mental del Curso de Milagros nos dirige directamente a esa experiencia, ése es su propósito, no tendría sentido si simplemente nos dejara en los conceptos, en las ideas, sin aplicarlas, sin la experiencia, no tendría valor. La experiencia se puede compartir, de hecho es lo único que compartimos, es lo único que realmente estamos dando al otro. Sin la experiencia damos conceptos, a veces mas claramente expuestos y otras menos, pero lo conceptos por si mismo no producen la verdadera comunicación, la verdadera transformación. Para que los conceptos tengan vida, tengan ese poder de extender Luz, tienen que haberse hecho verdad primero en nosotros, en el que los da, tienen que haber producido en nosotros una experiencia, tenemos que haberlos aplicado y recibido los resultados y beneficios, que son los que nos dan la garantía y la certeza de que funcionan. Aún así, las palabras del Curso tienen una frecuencia tan alta que siempre nos llegan, alcanzan a la mente recta, pero la experiencia del que las dice está fortaleciendo el mensaje siempre.

Por otra parte, y tratando de contestar a lo que preguntas, es posible que a la hora de contar, de expresar con palabras una experiencia grandiosa que uno haya tenido, las palabras se nos quedan cortas, uno siente que no puede ponerla en palabras, porque dan la forma pero no la cualidad o la esencia. Pero las experiencias son muy personales, lo mas importante no es contarlas, solo el hecho de haberlas tenido, de haberlas vivido, ha creado la Presencia, la “huella” dentro de uno, y eso luego, necesariamente se va a expresar, se va a compartir, porque lo Real es lo único que se comparte, va a encontrar la vía de extensión. La cajera del supermercado un Lunes a la salida del trabajo puede cumplir la función de recordarte toda la Luz que eres, en la forma de tratarte o de simplemente mirarte para recoger tu dinero… la Luz que somos se extiende desde el jardinero podando delicadamente un árbol, o desde el ama de casa pasando el aspirador,  o desde todo lo que hacemos con amor. La forma, el envoltorio, cae, la experiencia queda, permanece.

La Filiación es la unión, la representación de toda la hermandad, de todos los fragmentos. Para explicarlo en el campo de la percepción podríamos decir que como no podemos encontrarnos con Todos los fragmentos dentro del sueño, se nos dan todos aquellos, todas aquellas imágenes digamos representativas, digamos muestra, de la Filiación entera, y cada uno hace su parte, pero en la voluntad, en la acción conjunta, la Filiación se reUne. Y no hace falta que lo hagamos todos y cada uno de los humanos en la Tierra, muchos lo hacemos por cientos, por miles. Yo nunca entro en estos detalles porque no bajo tanto al detalle del funcionamiento del sueño. Solo se que tengo toda la Responsabilidad conmigo misma, con mis hermanos que aparezcan en mi sueño y con Dios, y cumpliendo esto todo lo demás sucede en eso.

Con respecto a la última pregunta, Si, todo es Dios, todo lo que vemos es Dios, porque Dios, el Amor es nuestra última realidad. Los telescopios, los mares, la grandiosidad de la Naturaleza… todo está ahí para hablarnos de la magnificencia de Dios, de su inmensidad, desde una piedra hasta el mas bello arcoiris.

Principio número 20: Los milagros despiertan nuevamente la conciencia de que el espíritu, no el cuerpo, es el altar de la verdad. 2Este reconocimiento es lo que le confiere al milagro su poder curativo.

Carmelo Urso: ¿Qué es el espíritu? De acuerdo a la visión del Curso, ¿se halla dentro del cuerpo como exponen ciertas doctrinas espirituales? ¿Y para qué curar el cuerpo si no es el altar de la verdad?

El Espíritu es el altar de lo Real, de la Verdad, la Certeza de que nuestra verdadera identidad no la confiere el cuerpo sino lo que lo mueve, lo que lo inspira a cada instante. El Espíritu es el aliento, la vida, lo real, el movimiento, el amor, es lo que Es. Saber esto, poder reconocerlo, la pura acción del reconocimiento de esto, es la esencia del milagro, es literalmente como está expresado, es lo que le confiere al milagro su poder curativo. Sin este reconocimiento, el milagro es magia, no se recibe.

No se haya dentro del cuerpo pues el cuerpo no existe, no es real, solo hay Espíritu, la única realidad del cuerpo es que es el vehículo de expresión mientras estemos aquí. Jesús se hizo hombre y habitó entre nosotros, se manifestó en un cuerpo para poder comunicarse con lo que todavía creen que el cuerpo es su identidad. No hay nada más físico que no ser un cuerpo, ésta es la paradoja. Es estar completamente en el cuerpo, con el fin de abandonarlo o trascenderlo completamente. El Curso dice, “el Cuerpo es el medio por el cual el Hijo de Dios recobra la cordura”. ¿Para qué curar el Cuerpo? Porque somos responsables por igual de todo lo que hemos creado, de todos los aspectos, la Responsabilidad es un movimiento, y ese movimiento lo ejecuto por igual en todo lo que hago, cuando pelo patatas en la cocina, cuando pongo unas flores en mi mesa, cuando enseño con ideas y conceptos, cuando cuido mi libro, cuando tomo la medicación que bajo la voluntad de Dios el doctor me ha recomendado, cuando cuido el medioambiente en el que habito… Somos congruentes, y aplicamos lo que predicamos, y si curo mi mente, también cuido su aspecto corporal. Lo que quiere decir este principio no es que el cuerpo no es nada, es que el enfoque ha de estar siempre en el Espíritu, y desde ahí todo son medios, y como medios para este gran Fin, también son sagrados, le cambiamos su valor. No tratamos de curar el cuerpo en sí mismo, pues sabemos que es solo un efecto, pero lo atendemos responsabilizándonos de ese efecto, y en ello curamos o corregimos su causa.

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