LA PAZ QUE RESISTE A TODAS LAS TORMENTAS

La Paz que resiste todas las tormentas

Carmelo Urso

https://carmelourso.wordpress.com/

entiempopresente4@gmail.com

Después de las lluvias,

Cuando los cielos se aclaran

Y el sereno azul vuelve a reflejarse

En el espejo de las aguas

Es tiempo de dar forma

A nuestros más sólidos sueños

Templados con la Paz que resiste a todas las tormentas

300 AÑOS DE CATÁSTROFES EN EL ÁVILA: EL BARRO Y LA LLUVIA QUE SE DILUYERON EN LA MEMORIA

 

Vista del Cerro Ávila que bordea a la ciudad de Caracas y el estado Vargas, Venezuela

 

Carmelo Urso

https://carmelourso.wordpress.com/

entiempopresente4@gmail.com

Un volcán salido de la niebla y la memoria
 
En su artículo “La Grieta del Ávila”, José Urquijo nos relata que, a principios del Siglo XIX, se decía, en los medios populares de la ciudad y en los salones de alta sociedad que, de cuando en cuando, el Ávila -la montaña que rodea a Caracas- roncaba y que su interior anidaba un volcán. Muchos vecinos aseguraban haber oído el rumor de sus entrañas y, con una mezcla de temor y respeto, se santiguaban al momento.
 
Todas las pruebas geológicas demuestran que el Ávila no es ningún portento volcánico. Sin embargo, a lo largo de los siglos, sus coladas de barro y lodo – tan destructivas como las coladas de lava de los más violentos volcanes- han sumergido en la tragedia una y otra vez a las poblaciones del Litoral Central y Caracas. Sólo nuestra desmemoria nos hace olvidar las pasadas tragedias avileñas y pensar que las nobles colinas arcillosas esconden dentro de sí un misterioso corazón de lava y fuego.
 

Pese a ancestrales rumores, el Cerro Ávila no es un volcán

 

Desastres registradas en la quebrada Osorio… ¡desde el año 1740!

La primera colada de barro registrada por los historiadores prodújose en la Quebrada de Osorio (La Guaira) en el año 1740. Sólo en esa quebrada se han registrado coladas de barro y desbordamiento en los años 1780, 1797, 1798, 1812, 1900, 1938, 1944, 1948, 1951 y 1972.
 
 200 muertos, 219 casas arrasadas en La Guaira, por lluvias de febrero de 1798
 
Leemos en un trabajo de Isaías Márquez Díaz (Primera Ascensión al Pico Oriental) que “entre el domingo 11 y el miércoles 14 de febrero de 1798 llovió en todo el Litoral Central. Nada más del desbordamiento del río Osorio hizo que cayesen o quedaran inhabitadas 219 casas, lo que ocasionó perdidas estimadas por los diputados del común en unos 131.360 pesos, sin contar los daños producidos a muebles y haciendas, aparte de la ruina de las obras de fortificación y edificios militares”. Según el cronista Germán Rivero, el evento de ese año produjo 200 muertos, cifra elevadísima si se considera la exigua población que La Guaira tenia entonces.
 
 Destruidos Acueductos de la Guaira y Maiquetía por lluvias de 1938
 
En el diario El Impulso del 3-12-1938 se publicó la siguiente noticia: ”La catástrofe de Maiquetía ha dado un trágico saldo de 11 muertos, veinte heridos, cincuenta casas arrasadas, ochenta y seis destruidas, un millón de bolívares en perdidas y trescientas familias sin hogar. Los acueductos de Maiquetía y La Guaira quedaron totalmente destruidos por las lluvias e inundaciones y numerosas personas se han perdido”. El presidente Eleazar López Contreras declaró el Estado de Emergencia en algunos sectores de Caracas y en todo el Litoral Central.
 
 

Vista del Cerro Ávila en Caracas (1938)

 
Catástrofes ligaditas en los años 1949 y 1951
 
En el año 1949, las lluvias produjeron lo que los periodistas catalogaron como “la peor catástrofe de Caracas en su historia”. En 1951, la tragedia afectó mayormente al Litoral Central, pero también castigó a la señorial Caracas y a otras zonas del país.
 
El 18 de febrero de 1951, la ciudad de Cumaná amanecía inundada  por las aguas del caudaloso río Manzanares. El barrio Altagracia de la urbe cumanesa amaneció convertido en una laguna y ni siquiera los aviones podían aterrizar en el aeropuerto. Las perdidas materiales fueron millonarias.
 
Ese mismo día, Barcelona quedó incomunicada por los múltiples daños que provocaron las lluvias en las carreteras. Igual situación se verificó en la vía San Cristóbal- Mérida.
 
La población de El Guapo, estado Miranda, se vio anegada por las aguas… mientras graves daños, principalmente derrumbamientos de viviendas, acaecían en San José de Río Chico e Higuerote. Pero, indudablemente, lo más terrible aconteció en el Litoral Central, donde la situación tomó ribetes de tragedia.
 
Leemos en el diario “Últimas Noticias” que el pueblo de Caraballeda quedó “casi destruido” por la colada de barro. Prácticamente no quedaron casas en el sector. Los tractores que intentaban sacar el lodo” se hundían en la carretera”, quedando inservibles.
 
La carretera Vieja Caracas- La Guaira “quedó completamente destruida” y la Vía Férrea que unía ambas ciudades quedó destrozada. Ante esta situación, el Gobierno del Teniente-Coronel Marcos Pérez Jiménez decidió acelerar la construcción de la moderna autopista Caracas-La Guaira, la cual ha servido notablemente a los venezolanos durante las últimas seis décadas.
 
El así llamado “caserío de Tanaguarena” fue completamente arrasado por las lluvias, quedando en pie apenas unas pocas casas.
Macuto también fue fustigado por la furia de los elementos. Buena parte del poblado se encontraba bajo el lodo. Su acueducto quedó inservible. Ante este cuadro dantesco, diligentes funcionarios del Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) se las apañaron para llegar al sitio y repartir agua a los sedientos damnificados con regios camiones-tanques de fabricación americana.
 
En Catia La Mar, varias personas que habían quedado atrapadas en el barro, fueron rescatadas con vida por funcionarios de la empresa petrolera Royal Dutch Shell.
 
La Cruz Roja fue el primer organismo internacional en enviar ayuda a los miles de damnificados. Italia y España también contribuyeron con notables entregas. Tales suministros fueron llevados desde el aeropuerto La Carlota (el cual demostró una vez más su importancia estratégica) hasta la zona de desastre. Las líneas aéreas Avensa y Aeropostal ofrecieron gratuitamente sus servicios y trasladaron medicinas, provisiones y personal para atender la emergencia.
 
Decenas de cadáveres fueron desenterrados por los organismos de seguridad, principalmente en La Guaira. El puerto guaireño quedó fuera de funcionamiento, por lo que los barcos de mercancía fueron desviados en dirección a Puerto Cabello.
 
En Caracas, las lluvias causaron estragos, aunque de menor cuantía. Las quebradas de Anauco, Catuche, Caraballo, Tocome, El cortijito, El Polvorín, y Caroata se desbordaron, provocando masivos daños en las Urbanizaciones Los Palos Grandes, Monte Cristo, Los Chorros y La Pastora.
 
 

Vista aérea de Maiquetía y su famoso aeropuerto
Vista del Puerto de La Guaira, Venezuela