DICIEMBRE DE 1999, ESTADO VARGAS, VENEZUELA: NAVIDAD EN LA ADUCCIÓN MAYA-PICURE

Imagen de la Tragedia de Vargas, 1999

Carnelo Urso

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En 1999, fungía como Coordinador de Comunicaciones de la C.A. Hidrológica Venezolana (HIDROVEN), Casa Matriz del Sector Agua Potable y Saneamiento. Me tocó pasar la Navidad en medio de la tragedia que sacudiió al estado Vargas ese año, producto de las lluvias más fuertes jamás caídas en esa región hasta entonces. Once años después, lo publico en formato digital para que tales eventos no sean olvidados.

Los días 23 y 24 de diciembre de 1999 nos encontrábamos entre Oricao y Chichiriviche, en plena madrugada lluviosa presenciando la reparación de un tramo de la golpeada tubería.

Las lluvias habían transformado el antaño bello paisaje marino en una nocturna y siniestra desolación de barro deslizado, rocas desprendidas y mar embravecido. En un inmenso boquete abierto en el maltrecho resto de carretera, la cuadrilla de obreros bregaba con la máquina de soldadura.

Mamo, pueblo fantasma

A las 7:00 pm. atravesábamos el pueblo de Mamo, en dirección hacia La Salina. Avanzábamos en un vehículo de doble tracción: delante de nosotros, iba la cuadrilla de reparación en una pick-up. Los rústicos cabalgaban sobre irregulares dunas de lodo semiendurecido. La avalancha había arrastrado desde lo alto de la colina casas pre-fabricadas que habían aterrizado de cabeza en la enloquecida topografía del camino. Postes de luz que casi habían sido enterrados por metros y metros de lodo iluminaban pálidamente la ruta, como grandes y absurdas lámparas de escritorio que discurrían a la altura de los neumáticos de nuestro vehículo. Una débil llovizna se precipitaba en medio de la silenciosa oscuridad.

En un par de oportunidades, nuestro auto estuvo a punto de quedarse hundido en el fango. Pero salimos a flote y seguimos hacía La Salina.

Rostros shockeados en La Salina

La Salina no había sufrido tanto con las lluvias. Había algo de barro en las calles. Sin embargo, la gente aguardaba expectante, sentada frente a las casas, mirando la lluvia con rostros desapacibles, en shock.

Alguno que otro ingería calladamente una cerveza… En cualquier caso, ya nadie pensaba en la Navidad. La Navidad de 1999 era una fecha tachada, un insípido recuerdo hecho jirones por la tragedia.

Entre Oricao y Chichiriviche, la avería

Poco antes de arribar al sitio donde estaba la avería, llegamos a un punto donde la carretera había sido devorada por el mar. Eran las 9 pm. Tuvimos que esperar que la marea remitiera un poco para continuar avanzando.

Seguimos.

A la derecha, teníamos el mar, encrespado por el loco oleaje.

A la izquierda, la amenazante montaña, un gigantesco lomo de frágil barro erosionado, limpio de vegetación… ¡parecía que con sólo mirarlo se nos venía encima!

Abajo, la estrechísima carretera, llena de cambiantes dunas.

Arriba, en el cielo, el impenetrable techo de nubes, descargando continúa llovizna de horas y horas.

Llegamos al sitio de la avería. Potentes faros iluminaban el boquete abierto en la tierra. Dentro del boquete, obreros trabajaban esmerilando el inmenso tramo de tubería de 36 pulgadas. Una máquina retro-excavadora lanzaba hacia el mar lodo recientemente deslizado de la montaña.

Repartimos sándwiches entre los obreros que habían estado trabajando hasta ese momento.

La cuadrilla recién llegada comenzó a bajar la máquina de soldadura. Departimos un rato y los muchachos hicieron un alto en el trabajo. “Si no llueve duro le damos seguido, podemos terminar antes que amanezca. Y si reparamos la avería, puede que mañana la gente empiece a recibir agua en Catia La Mar”, dijeron.

En ese instante, la llovizna amainó. El cielo se despejó un poco. La luna, clara y reconcha, apareció en el cielo.

La gente retomó el trabajo. Laboraron duro durantes horas. Llegó la medianoche. Eran las primeras horas del 24 de diciembre. En ese momento, se comunicaron con nosotros por radio. “Hay otras tres averías”, nos avisaron. La moral bajó un poco.

Hiciéramos lo que hiciéramos, la gente iba a seguir sin recibir agua.

Hacia las 3 am, el cielo se volvió a encapotar. La luna desapareció tras una espesa cortina de nubes. La llovizna retornó y recrudeció, hasta transformarse en torrencial lluvia.

Las cuadrillas seguían trabajando en el boquete, sobre la tubería.

La gente estaba nerviosa, la montaña podía venirse abajo en cualquier momento.

Lo lógico era que arrancáramos, que saliéramos corriendo de allí.

Pero en las emergencias, cuando la gente ama su trabajo, hay una línea muy delgada entre la valentía y la imprudencia.

Unas pequeñas piedras comenzaron a caer sobre los miembros de la cuadrilla.

“¡Vámonos!”

Nadie se movió.

Cayeron más piedras.

“¡Vámonos!”.

Tomamos nuestras cosas y nos montamos en las camionetas.

Detrás de nosotros comenzó a deslizarse el barro.

Arrancamos a toda velocidad. La lluvia se había convertido en tormenta.

Avanzábamos en medio de la obscuridad. Las dunas sobre el camino habían cambiado de forma y altitud, era difícil reconocer el
trecho de ida.

Nosotros simplemente continuamos hacia delante.

En los días siguientes, situaciones como éstas se repitieron una y otra vez.

Aquella iba a ser una larga e inolvidable Navidad.

9 comentarios en “DICIEMBRE DE 1999, ESTADO VARGAS, VENEZUELA: NAVIDAD EN LA ADUCCIÓN MAYA-PICURE

  1. ” Recordar “.

    Te recuerdo callado y en silencio.
    El silencio que me impide ver.
    Verte así, no puedo y menos mi cuerpo mover.
    Moverme de Tí quiero, pero me hundo en todo. Y
    el alma grita sin tregua. Y yo aqui en espera.
    Esparando no regreses aqui, sino después, mucho
    después del que fuí.

    Carmelo. Estoy y nunca de dejaré de estar.
    Con cariño y gratitud. Gerardo.

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  2. Buenas noches, es muy triste la forma como nosotros los humanos vemos la situación de nuestro prójimo, para esos días y en los actuales, lo que menos pensamos es en lo sucedido a nuestros semejantes, pensamos nada más que en nosotros, la fiesta de navidad es nuestra, sin tener siquiera un reflejo de lo que le sucede a esas personas que han perdido todo, no es lo mismo estar en un palacio que no es de uno, que estar en un ranchito, que sabemos, que aunque no tengamos nada, somos felices, porque no tenemos la incertidumbre del mañana. En mi trabajo me doy cuenta como la gente se queja porque llueve un poquito y no pueden vender, sin pensar que hay otros seres, que no tienen que vender, sino que no tienen nada para vivir, porque a veces hasta las ilusiones le son castrada, porque habiendo personas que desean todo el bien para ellos, hay más que no les importan.
    Y QUE ES TODO ESO? M A T E R I A L I S M O. Pidamosle a NUESTRO SER SUPERIOR, que nos proteja y nos dé conciencia de ESPIRITUALIDAD. Gracias

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  3. fue muy triste si..lo recuerdo, mis hermanos estaban alla en venezuela..ojala la gente se de cuenta ytomen tambien conciencia, los gobiernos, de que esas zonas donde construyen ranchitos es muy peligrosa. que les den lugares seguros para vivir. hay mucho para hacer todavìa en venezuela. ojala lo consigan..!!!

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  4. Al igual que ese año este de 2010, tambien será recordado, pues muchos sucesos han acaecido en todo el Planeta, esperemos que los años entrantes lleguen plenos de entendimiento entre el Planeta y los seres vivientes en él, gracias y un beso lleno de bellas armonias.

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    1. por casualidad me meti en esta pagina y recorde como si fuese ayer esta espantosa trajedia yo en ese entonces viviaen catia la mar en un sector de la soublett que se llamaba la pichona eso era un paraiso y digo era porque ese dia dejo de ecistir ese sector yo me encontraba con mis familiares mi madre mi abuela unos tios mi esposa y mi hijo deniel salimos de nuestra casa a la de un vecino y de esa a otra hasta subir a un tercer piso donde nos resguardamos un total de veinte a veinti cinco personas esa orrible noche la cual creo que fue la mas larga de nuestras vidas todo lo recuerdo como si fuese cido ayer buenas tardes

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      1. Amigo, yo noy varguense -soy caraqueño- pero me tocó estar como periodista en esos dutos momentos… fue muy doloroso, pero es bueno no olvidarlo para que nuestra sociedad no siga cometiendo ciertos errores…

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      2. ya estamos en el 2015 y todavia vivos graxias a dios y pido a dios por todas esas personas que tuvieron que cambiar su vida por completo despues de esa tragedia unos para bien y otros no rubieron mucha suerte pero a la finas aqui estamos los sobrevivientes de vargas los inmirtales y muchos somos y formamos parte de esos erues anonimos A TODAS ESA PERSONAS QUE SE DIOS LOS BENDIGA ENIRMEMENTE SEGUIREMOS EN CONTACTOS

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