LECTURA Y ESCRITURA: ANVERSO Y REVERSO DE LA MISMA MONEDA

Carmelo Urso

La profesora Olga Padrón, con quien hemos compartido un excelente mes de clases en el Diplomado “Promoción de la Lectura y la Escritura” de la Universidad Católica “Andrés Bello” nos ha invitado a reflexionar sobre la relación entre escritura y lectura. Este texto –que constituye, a un mismo tiempo, una agradable obligación académica y un agradecimiento– quiere dar respuesta a esa interrogante.

En mi experiencia como periodista y escritor –y como formador de jóvenes periodistas y escritores– me he percatado de una verdad insoslayable: leer y escribir son el anverso y el reverso de una misma moneda. Son dos acciones tan íntimamente ligadas que es imposible enseñar una si no se practica la otra. Quien escribe es porque ama leer. Y quien lee con asiduidad, tarde o temprano, terminará queriendo escribir.

Con preocupación, observo que muchos jóvenes periodistas de mi país no leen libros. Quizás lean muchos mensajes en sus teléfonos celulares, quizás pasen horas y horas paseando sus ojos a lo largo de ese infinito hipertexto que es la Internet. Pero después, cuando tienen que afrontar la lectura o la escritura de un texto que vaya más allá de una cuantas páginas, empiezan a tener problemas para entender lo que están leyendo o pergeñar lo que aspiran escribir.

Leer y escribir son actos inherentemente humanos. Y es que leer, tal como aprendimos con la profesora Padrón, nos posibilita aprehender significados profundos que pueden cambiar nuestras vidas. Y al escribir, difundimos en la blancura de la página o en el éter del ciberespacio significados que pueden cambiar las vidas de otros.

En este momento –junto a mi esposa Carmen– estoy embarcado en la aventura de enseñar a leer y escribir a mis hijos. Y así, cuando Juan Rodrigo (10) o Paula Sofía (5) entienden que el agua se transforma en un ciclo tan eterno como las Eras; cuando comprenden que los árboles y los animales tienen tanto derecho a la existencia como los seres humanos; cuando vislumbran que la Humanidad sólo sobrevivirá si preserva el único hogar que hasta ahora tiene en el Cosmos… es decir, cuando asimilan –a través de la lectura y la escritura– significados profundos que marcarán su presente y su futuro, experimento una alegría que no es comparable con ninguna otra: la de ver a mis hijos desarrollar la triple faceta de su inteligencia… emocional, intelectual y espiritual.

Gracias, profesora, Olga por este sabio consejo: léanle, léanle a sus niñas y niños. Léanle cuentos, narraciones, historias completas.¡Que en la lectura hallen significados que les interesen, les diviertan, les conmuevan! Que la lectura, que es la única llave que nos permitirá acceder al arte de la escritura, suscite siempre en ellos la curiosidad y el entusiasmo por crecer y vivir.

TODO TEXTO ES UN BORRADOR HASTA LA MUERTE DEL AUTOR (IN MEMORIAM JORGE LUIS BORGES)

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges

Carmelo Urso

El eximio escritor argentino Jorge Luis Borges descreía –entre otras cosas– de la fiabilidad de la lógica, de la inmutabilidad de los dioses creados a imagen y semejanza de los hombres, de la democracia (“un abuso de la estadística”), de la validez de la ciencia de la historia y de esas Utopías que reiteradamente devienen en el tan temido Inferno del Dante. Por supuesto, hasta dudaba de la vigencia de su propia ars poética. En tal sentido, llegó a decir: “Todo texto es un borrador hasta la muerte del autor”. Y también: “todo texto es un borrador de otro borrador”.

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define borrador como un “Escrito provisional en que pueden hacerse modificaciones”. Así, Borges tenía razón en un doble sentido; el primero es, por supuesto, una perogrullada: evidentemente, mientras estemos vivos, siempre podremos modificar un texto que no nos satisfaga; el segundo sentido, a mi entender, es mucho más profundo, una cuestión espinosamente ontológica: todo texto es un borrador hasta la muerte del autor pues, mientras vivamos, ningún aspecto de nuestras existencias es definitivo… ¡todos son provisionales y susceptibles de ser modificados!

El veinteañero liberal, rebelde y contestatario puede, con el paso de los años, convertirse en el cuarentón casado, aburguesado e inconmoviblemente conservador; aquella chica flaquísima, a la que consideraban el “patito feo” de la clase de cuarto grado, puede muy bien ser el preludio de la agraciada modelo que a los 18 años ganará fama y fortuna; aquel muchacho irreverente que afirmaba en sus años universitarios que jamás se iba casar puede muy bien, al cabo de un par de lustros, convertirse en amantísimo esposo. “La vida te da sorpresas”, solía decir un famoso poeta salsero.

Picasso tuvo períodos figurativos y abstractos; Bioy Casares empezó cultivando una prosa culta y barroca que derivó en el sencillísimo estilo de sus últimos años. Muchos son los actores que empiezan haciendo papeles de galán y acaban sus carreras haciendo de villanos.

El paso de nuestras décadas está signado por el cambio permanente. ¡Cambios, cambios y más cambios! Por eso, nuestras vidas son borradores tan provisionales como los textos que escribimos. Textos cuyas hojas se suceden tan veloces como los años que nos va tocando vivir.

Adolfo Bioy Casares
Adolfo Bioy Casares

EL AYUNO

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov

Omraam Mikhaël Aïvanhov

El ayuno, un método de purificación

Cuando coméis, vuestro organismo absorbe los elementos que le son útiles e intenta desembarazarse de aquellos que le son extraños, o que le perjudican. Pero el organismo no está siempre en condiciones de hacer esta selección, o porque lo habéis sobrecargado, o porque la nutrición absorbida contiene demasiadas impurezas; Entonces, los residuos se acumulan en varios órganos, especialmente en los intestinos, que son los más afectados.

Pero aunque sea puro, el alimento deja resi¬duos en nosotros; por ello, es bueno ayunar de vez en cuando para permitir al organismo hacer el trabajo de limpieza necesario. Por otra parte, el ayuno es un método preconizado por la natu¬raleza. Observad a los animales: cuando están enfermos, instintivamente ayunan; se esconden en algún sitio, encuentran una hierba que les purgue, y se curan.

Cuando veis polvo encima de los muebles de vuestra casa, sabéis que es necesario sacarlo, pero cuando se trata de comprender que vuestro propio organismo necesita también una limpieza, al menos una vez por semana, y que a los millones de obreros de vuestro cuerpo, que son las células, hay que darles vacaciones, esta idea no la soportáis. Ciertas enfermedades se manifiestan con la aparición de fiebre, o a través de los ojos que lagrimean, por la nariz que gotea, o por la piel que se cubre de pequeñas erupciones: se trata de una purificación. Ya que no queréis purificaros vosotros mismos, son vuestros órganos los que están obligados a hacer el trabajo en vuestro lugar.

Ayunar es una costumbre saludable, y sería deseable que cada uno ayunara cada semana durante veinticuatro horas, si las condiciones se lo permiten, consagrándose muy particularmen¬te a un trabajo espiritual: uniéndose a entidades luminosas, escogiendo música y lecturas que puedan inspirarle, purificando sus pensamientos y sentimientos. Aquellos que se someten a esta disciplina del ayuno, comprueban, después de algún tiempo, que las materias que el organismo elimina por las vías naturales pierden su olor.

Suponed que yo sea médico, escuchadme sin asombraros de mis palabras. Si notáis que el olor de las materias que elimináis, así como el olor de vuestra transpiración, se vuelven muy fuertes e incluso desagradables, sabed que es el signo de que estáis enfermos física o psíquicamente. Me diréis que estos olores dependen únicamente de la naturaleza de los alimentos que habéis comido ese día. No; y observad lo siguiente: si durante algunos días estáis inquietos, irritables, celosos, vuestro olor cambia. Todo se refleja ahí, en el olor del cuerpo.

Un ayuno de varios días puede también ser benéfico, pero para ello también hay que encon¬trar las condiciones convenientes. Es mucho mejor programarse para ayunar durante las vacaciones, por ejemplo, a fin de estar libres y poder leer, pasear, meditar, rezar o escuchar música… Además, ya que mientras se ayuna el aire sustituye al alimento, es preferible elegir un lugar en el cual se puede respirar aire puro.
Algunos comprobarán que cuando ayunan tienen dolores en la espalda, palpitaciones o dolores de cabeza… Puesto que se trata de un lenguaje especial de la naturaleza que no se comprende, decimos: «Nunca más ayunaré». He aquí un razonamiento equivocado. Estos malestares son advertencias de la naturaleza que os previene de que un día u otro vais a sufrir a través de estos órganos, en los que sentís ahora un dolor. Por lo tanto, si queréis saber cuáles son vuestros puntos débiles, ayunad algunos días, y si os duele algún órgano sabed que por ahí puede llegar la enfermedad, y que debéis tomar precauciones.

Si se practica razonablemente, el ayuno no es peligroso y no puede haceros ningún daño. La
prueba está en que las molestias aparecen especialmente en los dos primeros días, y después desaparecen. Si estas molestias provinieran del ayuno deberían aumentar, pero no ocurre así, sino que, por el contrario, os sentís colmados de paz y tranquilidad. Nadie ha muerto por haber ayunado algunos días de vez en cuando, sin embargo, millones de personas mueren por haber comido demasiado.

Al principio, ayunar puede parecer muy penoso porque el organismo se encuentra de repente trastornado por esta limpieza a la cual no está habituado. Pero es necesario no juzgar según estos primeros efectos, diciendo que es peligroso ayunar. Por el contrario, son las personas que sienten más molestias las que tienen más necesidad de ayunar, pues estas molestias provienen del exceso de residuos vertidos repentinamente en la sangre durante esta limpieza. Muchas personas que no se fian más que de las apariencias, piensan que ayunando van a debilitarse, a desmejorarse. Esto puede ser verdad al principio, pero unos días después uno se restablece, se vuelve ligero, diáfano, agradable a la vista.
Aquellos que quieren ayunar deben comprender las cosas de otra manera.

Si sienten molestias no deben asustarse, sino continuar hasta que éstas cesen. Si interrumpen entonces el ayuno, obran como aquellos que ante el primer brote de fiebre, empiezan a tomar pastillas para detenerla. Evidentemente, se sienten enseguida mejor, pero ignoran que deteniéndola, se están preparando con toda seguridad alguna enfermedad para el futuro.

Dejad que vuestro organismo reaccione por sí mismo. Cuando éste se encuentra «a tope», reacciona intentando rechazar y disolver todos los residuos; por eso sube la temperatura. Y es necesario soportar esta temperatura, ya que es la demostración de que se está haciendo la limpieza. Para ayudar al organismo en su trabajo, podéis beber agua muy caliente, hervida. Bebed sucesivamente varias tazas grandes y la temperatura descenderá rápidamente: todos los canales se dilatarán y la sangre circulará con facilidad llevándose los residuos hacia las vías naturales y hacia los poros.

También es saludable beber agua caliente cuando se ayuna. Hervidla varios minutos y dejad después que la cal se deposite en el fondo. Cuando laváis la vajilla con agua fría habréis notado que si hay grasa los platos no quedan limpios del todo: Se necesita agua caliente para disolver las grasas. Ocurre lo mismo en el organismo: el agua caliente disuelve muchos elementos y materias que el agua fría dejaría intactos, los arrastra hacia el exterior a través de los poros, los riñones, etc…, con lo cual os sentís purificados y rejuvenecidos. Podéis incluso beber agua caliente todos los días en ayunas. Puesto que el agua caliente limpia los canales, también es un excelente remedio contra la arterioesclerosis y el reumatismo.

Al principio no es muy agradable beber agua caliente, pero poco a poco se experimenta un agradable bienestar que se convierte en un verdadero placer. El agua caliente es el remedio más natural y el más inofensivo, pero es quizás porque es tan barato y tan simple que nadie se lo toma en serio. Uno de nuestros hermanos se curó con agua caliente de una enfermedad que su médico no lograba curar por otros medios. Cuando fue de nuevo a verle y le contó lo que había hecho, este médico, que era amigo suyo, le confesó: «Sí, yo conozco los milagros que puede hacer el agua caliente en numerosos casos, pero como comprenderás, no podría hacer pagar una consulta a un paciente a quien prescriba únicamente que beba agua caliente».

Cuando se ayuna, el cuerpo físico se siente despojado, naturalmente, pero el cuerpo etérico compensa estas privaciones aportando otros elementos más sutiles. El cuerpo etérico tiene como misión velar sobre el cuerpo físico y reponer sus reservas de energía. Por lo tanto, el ayuno da un impulso al cuerpo etérico para que se ponga a trabajar; la actividad se traslada a otra parte y durante ese tiempo el cuerpo físico descansa.

Evidentemente, si se prolonga el ayuno demasiado tiempo, el cuerpo etérico se sobrecarga de trabajo, mientras que el cuerpo físico no hace casi nada, lo cual tampoco es bueno. El cuerpo físico y el etérico están asociados, y si sólo uno de los dos trabaja, el equilibrio se rom¬pe. Por lo tanto, hay que repartir armoniosamente la actividad entre los dos.

Para terminar, os diré algunas palabras para que sepáis cómo terminar un ayuno de varios días, porque hay que saber que se puede morir si se vuelve a comer enseguida de una manera normal. El primer día es aconsejable no tomar más que algunas tazas de caldo ligero, a la mañana siguiente podéis tomar un potaje con tostadas de pan, y al tercer día podéis comenzar a comer normalmente, pero con una comida ligera y en una cantidad moderada. De esta manera no corréis ningún peligro.

Después de un ayuno semejante, experimentaréis sensaciones nuevas, sutiles, tendréis revelaciones y, sobre todo, os sentiréis rejuvenecidos, despejados, como si los materiales que sobrecargaban vuestro organismo hubieran desaparecido, como si los residuos y las impurezas hubieran sido quemados. Hay cosas muy intere¬santes que estudiar respecto a esto, pero la ignorancia y el miedo impiden a los humanos regenerarse por el ayuno, método que emplearon muchos espiritualistas y místicos en el pasado.

TRES POEMAS DE SILVANA GUREVICH

Kilómetros

Silvana Gurevich

Cuánto me hace falta aceptarte
cuántos kilómetros me harás recorrer
cuán lejos está el amarte, alma mía
cuan esencial resultás ser.

Algo aprendo de atajos,
cuantas lecciones de engaños,
pero cómo contemplar la simpleza de un lugar
sin importar quién te acompaña,
sin interpretar las montañas,
sin controlar una hora exacta.

Cómo alcanzar la fluidez conocida
cómo esperar que te aquietes idea ficticia
cómo florecer en ilusiones perdidas
cómo sentir ese abrazo que me vuelve viva.

(La Paz, Bolivia – Diciembre 2009)

Hay un cuento

Silvana Gurevich

Este es mi propio cuento de hadas
hecho de jardines sin dueños,
con almas libres, mutantes y en celo.
Y en este, mi cuento, no hay reyes y hay sueños.
Hay un final, hay silencio
hay huellas del camino, no hay zapatos perfectos.

En esta historia hay esperas extensas,
encuentros intensos, lo efímero tiñe cada momento.

Y ella frotaba la lámpara para pedir un deseo,
y no quiere carrozas, no sueña coronas,
solo marcas en su cuerpo,
su baúl de gestos risueños,
muchos “De repentes” y “Ahoras” diferentes.

Extrañamientos gustosos, almas encontradas,
música en dos cuerpos, príncipes sin ego,
y de repente…

Ella quiere su cuento, que termine en suspiros
para soltarlo sin perderlo.

Sentidos

Silvana Gurevich

Palabras oscuras de mentes difusas
la lluvia acalla las voces,
un alma con ecos sin calma.
 
Sueños turbios, estómagos confusos
escribir hasta encontrar un sentido,
y al fin sonreír.

 

Vidas me llevaría escribir estrofas exactas
frases con sentidos únicos,
la eternidad necesitaría para resignificar
cada palabra que sale de mi puño.
Y, aun así, cada lectura es un sonido
cada palabra un acertijo.

 

Cientos de orugas hechas mariposas
para entender poemas vacíos,
otras veces sentidos.

 

Tal vez reencarnaciones de sabidurías
me expliquen por qué debí nacer humano
y complejizar un estado,
por qué llamar cuerpo a esta forma
dificulta tanto las cosas,
por qué la sutileza de un ser
se abandona con el llanto al nacer,
por qué la conciencia me alcanza
para saber que no hay más respuestas
que el sentirse dispuesta.

 

Añoro el paraíso de los sin nombres
el planeta de los no aparentes
sueño con mundos sutiles,
con nuevas tierras,
amar sin reglas.

(La Paz, Bolivia – Diciembre 2009)

SILVANA GUREVICH: “PARA EL YOGA, EL CUERPO ES EL TEMPLO DEL ALMA”

Silvana Gurevich
Silvana Gurevich

Carmelo Urso: Estimada Silvana, un gran saludo desde Caracas, Venezuela. Háblanos un poco de ti, dónde naciste, creciste y cómo te iniciaste en el camino del yoga.

Silvana Gurevich: Hola Carmelo, siempre es un placer reencontrarnos y compartir un momento juntos. Gracias una vez más, por abrir este espacio literal a muchas personas que hagamos lo que hagamos nos encontramos en el punto de la búsqueda del amor y la felicidad.

De mí te puedo decir que soy una joven de veintinueve años, diríamos que porteña aunque nací en las afueras de Buenos Aires y desde hace unos veinte años vivo en Capital Federal. Al igual que vos, estudié Comunicación Social, en mi caso orientado a la educación, y hace unos cinco años la vida me cruzó con el yoga y el yoga comenzó a ampliar mi campo de percepción sobre qué es la vida.

Desde que comencé a practicar yoga e incorporar esta filosofía en forma de vivir, estaba eligiendo, tal vez en un principio sin darme cuenta, un modo de vida y una forma de ver las cosas, diferente a lo que la lógica y el sentido común nos propone. En un comienzo me sentí maravillada, el yoga permite buscar en uno mismo las respuestas a las dudas y contradicciones que nos lleva el vivir en un mundo relativo y por eso desde que incorporé la práctica a mi cotidianidad fue el cable a tierra para seguir conociéndome. Y ese es el objetivo del yoga la autorrealización, comenzando por el conocimiento de uno mismo, ese es el único modo de, como dice mi maestro, conocer algo de la verdad desde este mundo relativo.

En este camino he conocido a personas maravillosas, verdaderos guías para mí. Cada uno desde su lugar: Cristina Alonso, con quien tomo clase hace más de cuatro años; Diana Coppola, mi maestra de Reiki; el maestro Genuth (quien imparte clases de yoga en Buenos Aires hace más de 60 años), y  Laura Pratto, mi primera profesora de yoga, y con quien hoy tengo la maravillosa de compartir el espacio de trabajo donde damos clases juntas.

 

Barrio de Villa Crespo, Buenos Aires
Barrio de Villa Crespo, Buenos Aires

Cada uno, con sus herramientas, sabiduría y mucha generosidad me mostraron diferentes formas de vida, nuevas creencias, más amplias, más expansivas, más amorosas y esenciales. Y todas esas personas comparten algo, una búsqueda espiritual con el objetivo de alcanzar la paz y vivir en amor. Una vez que tomás conciencia que lo que buscamos es el amor, la gente bella y amorosa aparece (¡O tal vez ahora podamos verlas!).

Carmelo Urso: Para algunos, el yoga es una herramienta devocional que nos permite conectarnos con Dios; para otros, una disciplina que nos ayuda a enfocar la mente; también hay quienes lo consideran una técnica para mantenernos físicamente aptos. ¿Cuál es tu posición al respecto? ¿Qué dimensiones de tu Vida has desarrollado con la práctica cotidiana del yoga?

Silvana Gurevich: Mi posición es asentir con la cabeza cada una de las cosas que nombraste. Es todo eso y es mucho más. Es la búsqueda por lograr una integración en los diferentes aspectos de la vida: lo físico, lo emocional, lo mental y lo espiritual. Y cuando me refiero a la vida, lo digo en mayúscula, lo digo como un todo. Buscar la integración con un Todo, llámalo Dios, llámalo Energía o como cada uno lo sienta. Como siempre digo, yo me apasioné con el Yoga pero cada uno tiene que sentir con qué vibra, qué le apasiona, qué le hace conectarse consigo mismo y le permita reconocer su alma. Hay gente que lo logra a través del Yoga, hay gente que se conecta con el Tai Chi, el Chi Kung u otras artes marciales, y hay personas que no precisan ni siquiera ser practicantes de una disciplina en concreto y encuentran la armonía saliendo a caminar, contemplando la naturaleza, pintando un cuadro o componiendo una canción.

La constancia en la práctica de Yoga me ayudó a desarrollar la conciencia sobre mi cuerpo, a sentirme más equilibrada tanto a nivel físico, como emocional y mental. El Yoga me hizo y me hace sentir un bienestar, una paz que me hace sonreír y agradecer por permitírmelo, y esa es la razón por la que lo elijo todos los días de mi vida. La disciplina y el compromiso con uno mismo trae sus resultados, si nos cuidamos y nos amamos, entonces nos damos cuenta que nuestra realidad está regida por el amor. La calma mental solo puede sentirse cuando somos conscientes de nuestro cuerpo, cuando podemos asumir el poder que tenemos sobre nosotros mismos. Para el Yoga el cuerpo es el templo del alma, por eso, tenemos que conocerlo, cuidarlo y respetarlo.

Para el yoga, el cuerpo es el templo del alma
Para el yoga, el cuerpo es el templo del alma

El Yoga es el amor por el conocimiento y el conocimiento empieza por uno mismo. Luego, con el tiempo y la disciplina te das cuenta que todo está dentro de uno y que las posturas físicas pueden convertirse en un mudra, en un gesto vibracional que te permite elevarte en conciencia. Ese es, para mí, el camino del yoga, el camino de la intención, de la voluntad y de la perseverancia. Por eso mismo yo soy la primera que le digo a los practicantes que vienen a mis clases “Gracias por perseverar juntos”. ¡¡Porque en cada clase yo aprendo más de lo que enseño, muchísimo más!! Y eso es lo maravilloso. “Cuánto más sabes, más sabés que no sabés” decía Buda.

Buda: "Cuánto más sabes, más sabes que no sabes"
Buda: "Cuánto más sabes, más sabes que no sabes"

 

Carmelo Urso: Existen diferentes tipos de yoga: hatha yoga, karma yoga, bhakti yoga, entre otros. ¿Practicas una rama particular del yoga o haces una síntesis de varias tradiciones?

Silvana Gurevich: En el primer lugar que comencé a tomar clases de Yoga en forma regular (con Cristina Alonso como profesora) las clases no tenían un nombre en particular; si vos le preguntás a Cristina, ella se refiere, como la he escuchado decir, a un Yoga Integral. Así que durante los primeros años mi referencia del Yoga fue ése, Cristina con sus clases.

Después probé clases en varios lugares e hice el Instructorado en la Escuela de Yoga del Maestro Genuth. La formación que hice incluye Hatha Yoga, Raja Yoga, Meditación Trascendental y las clases las llaman Gimnasia Vital Yoga e incluye asanas (posturas físicas), técnicas respiratorias (pranakriyas), relajación y meditación.

Las clases que doy yo tienen un poco de todo lo que me fue nutriendo tanto de sus clases como de lo que he ido aprendiendo. Todas incluyen posturas físicas, técnicas respiratorias y relajación yóguica. De a poco voy aprendiendo a guiar meditaciones y siempre intento incluir algunos ejercicios especiales que pueden ser técnicas para flexibilizar la columna, automasajes (que tiene efectos similares a los de un drenaje linfático),  meditaciones guiadas o sesiones de Yoga Nidra (que es un Yoga de relajación profunda que te permite liberar las tensiones físicas, mentales y emocionales antes de conciliar el sueño en armonía y llegar a un estado de bienaventuranza).

 

Decir que practico un estilo de Yoga es mucho decir y a la vez es poco. Lo que sí puedo decir es que el Yoga es el canal para conocerme y conocer, para desapegarme de la individualidad y desarrollar la capacidad de amar y de generar, esto es, aprender del amor y la generosidad. Buscamos el amor porque está dentro nuestro, buscamos la verdad, porque está dentro nuestro, buscamos la paz porque está dentro nuestro.

Carmelo Urso: Mucha gente se entrega a la práctica del yoga para mejorar su salud. ¿Qué dolencias puede sanar una persona que se dedique a esta disciplina? ¿Qué enfermedades puede prevenir? ¿Ayuda a bajar de peso?

Silvana Gurevich: A través del Yoga físico podés, entre otras cosas, mejorar la  respiración, la circulación, la postura física, tonificar los músculos, aumentar la flexibilidad. Son notables las diferencias entre la columna vertebral de alguien que practica yoga y alguien que no. Todos los aparatos del cuerpo humano se ven beneficiados: el aparato circulatorio, respiratorio, digestivo, endocrino, y el sistema nervioso en general. Los beneficios del yoga también se reflejan en el estado anímico, y quienes practican yoga con regularidad suelen tener menor nivel de estrés, menos riesgo de enfermarse y de prevenir enfermedades por los beneficios que el Yoga provee al sistema inmunológico.

Los efectos del yoga físico son casi instantáneos, luego de tomar unas clases uno ya lo siente en el cuerpo. Sin embargo, a partir de los cuatro meses aproximadamente es cuando el cuerpo empieza a sentir los efectos más duraderos que genera la práctica constante. El cuerpo se siente bien, la calma mental llega y es ese el momento en el que estamos preparados para desarrollar el espíritu.

Cuando uno adopta el Yoga como una forma de vida, entonces el bajar de peso o prevenir enfermedades viene de la mano. Porque el yoga es sobre todo una actitud. La actitud frente a todo lo que hacemos: relacionarnos con los otros, alimentarnos, activar nuestro cuerpo, despertar la conciencia respiratoria, la actitud de meditar para poder alcanzar instantes de paz, armonía e inmensa plenitud. La actitud yóguica es la intención permanente a la que uno aspira, poder generar de cada cosa que hacemos una actitud yóguica es elevarnos en conciencia.

Cancha del Club Atlético Atlanta, en Villa Crespo, Buenos Aires
Cancha del Club Atlético Atlanta, en Villa Crespo, Buenos Aires

Carmelo Urso: ¿Qué libros sobre yoga recomendarías leer a una persona que se iniciase en esta milenaria práctica?

Silvana Gurevich: “Siddhartha”, de Hermann Hesse.

“El Árbol del Yoga”, del maestro de Yoga Iyengar.

“Aprendo Yoga”, “Mi sesión de Yoga” Y “Pranayama” (para más avanzados), los tres libros de la colección de Van Lysbeth, uno de los pioneros del Yoga en Occidente.

“AcuYoga. Autotratamiento que combina técnicas de digitopresión y yoga”, de Michael Reed Gach y Carolyn Marco.

Carmelo Urso: Algunas personas creen que no son lo suficientemente flexibles para dedicarse al yoga. Esa flexibilidad que observamos en los practicantes frecuentes de esta disciplina, ¿es algo que se alcanza en poco, mediano, mucho tiempo? ¿Se necesita tener alguna aptitud física especial para practicar yoga o cualquier persona puede hacerlo?

Silvana Gurevich: No importa la flexibilidad que tengamos, lo que importa es la intención con la que hacemos las posturas. Las posturas son personales, no sirve mirar a nuestros compañeros para hacer Yoga, la persona que está al lado nuestro puede llegar a los pies con la cabeza porque su cuerpo se lo permite, pero el Yoga no es contorsionismo. Todos, no importa si somos principiantes o avanzados, podemos perfeccionar una postura, y por lo tanto, podemos perfeccionarnos nosotros, como seres humanos. Lograr un cuerpo dócil se consigue con la práctica constante y disciplinada. Se logra yendo a clases, pero se logra también practicando por uno mismo cuando uno ya tiene un tiempo considerable practicando yoga. Lleva su tiempo pero se puede. De cualquier manera, siempre es bueno tener un profesor o maestro para que nos guíe, sobre todo, cuando comenzamos a practicar. Lo maravilloso es el desafío de superar nuestras propias limitaciones siempre cuidando nuestro cuerpo.

De cualquier manera, el Yoga es mucho más que lo físico. No todos los que practican Yoga lo hacen a nivel físico, Gandhi, por ejemplo, ha practicado el Yoga aplicando solo un principio: el de la no violencia, y fue a través de este valor que hoy es un referente de cómo podemos lograr la paz. El yoga es una filosofía de vida. No es religión “para qué religarnos si ya estamos ligados”, en palabras de mi maestro. No necesitamos testimonios de Dios, si Dios está dentro nuestro, por eso en Yoga se dice que el alma es la chispa divina. Todo lo que buscamos está dentro nuestro y nosotros somos el reflejo de Dios.

Mohandas Gandhi
Mohandas Gandhi

Carmelo Urso: ¿Dónde sueles impartir tus clases? Si alguien quiere contactarte, ¿a través de qué medios puede hacerlo?

Silvana Gurevich: Las clases las doy en mi propio espacio de Yoga en el barrio de Villa Crespo (Parque Centenario, en la Ciudad de Buenos Aires). Allí también doy tratamiento de Reiki y de a poco vamos agregando nuevas clases, talleres y encuentros como las clases de Yoga para Embarazadas y Yoga de a Dos que damos en conjunto con Laura Pratto, quien es mi pareja de trabajo, amiga, compañera y una gran profesora de Yoga. También hemos realizado la meditación angélica para cerrar el año 2011 que organizamos junto a mi maestra de Reiki, Diana Coppola. Además intento sumarme a otros encuentros y talleres que tengan la intención de compartir buscando la paz y el amor juntos. En esos casos, como siempre sigo, cuenten conmigo que allí estaré con mi colchoneta, mi sonrisa y el cuerpo que me toca transportar en esta vida.

Me pueden contactar por mail a gurevich_silvana@hotmail.com

¡Gracias Carmelo por desarrollar tu misión de comunicar con tanta pasión!