TRES POEMAS DE SILVANA GUREVICH

Kilómetros

Silvana Gurevich

Cuánto me hace falta aceptarte
cuántos kilómetros me harás recorrer
cuán lejos está el amarte, alma mía
cuan esencial resultás ser.

Algo aprendo de atajos,
cuantas lecciones de engaños,
pero cómo contemplar la simpleza de un lugar
sin importar quién te acompaña,
sin interpretar las montañas,
sin controlar una hora exacta.

Cómo alcanzar la fluidez conocida
cómo esperar que te aquietes idea ficticia
cómo florecer en ilusiones perdidas
cómo sentir ese abrazo que me vuelve viva.

(La Paz, Bolivia – Diciembre 2009)

Hay un cuento

Silvana Gurevich

Este es mi propio cuento de hadas
hecho de jardines sin dueños,
con almas libres, mutantes y en celo.
Y en este, mi cuento, no hay reyes y hay sueños.
Hay un final, hay silencio
hay huellas del camino, no hay zapatos perfectos.

En esta historia hay esperas extensas,
encuentros intensos, lo efímero tiñe cada momento.

Y ella frotaba la lámpara para pedir un deseo,
y no quiere carrozas, no sueña coronas,
solo marcas en su cuerpo,
su baúl de gestos risueños,
muchos “De repentes” y “Ahoras” diferentes.

Extrañamientos gustosos, almas encontradas,
música en dos cuerpos, príncipes sin ego,
y de repente…

Ella quiere su cuento, que termine en suspiros
para soltarlo sin perderlo.

Sentidos

Silvana Gurevich

Palabras oscuras de mentes difusas
la lluvia acalla las voces,
un alma con ecos sin calma.
 
Sueños turbios, estómagos confusos
escribir hasta encontrar un sentido,
y al fin sonreír.

 

Vidas me llevaría escribir estrofas exactas
frases con sentidos únicos,
la eternidad necesitaría para resignificar
cada palabra que sale de mi puño.
Y, aun así, cada lectura es un sonido
cada palabra un acertijo.

 

Cientos de orugas hechas mariposas
para entender poemas vacíos,
otras veces sentidos.

 

Tal vez reencarnaciones de sabidurías
me expliquen por qué debí nacer humano
y complejizar un estado,
por qué llamar cuerpo a esta forma
dificulta tanto las cosas,
por qué la sutileza de un ser
se abandona con el llanto al nacer,
por qué la conciencia me alcanza
para saber que no hay más respuestas
que el sentirse dispuesta.

 

Añoro el paraíso de los sin nombres
el planeta de los no aparentes
sueño con mundos sutiles,
con nuevas tierras,
amar sin reglas.

(La Paz, Bolivia – Diciembre 2009)

2 comentarios en “TRES POEMAS DE SILVANA GUREVICH

  1. ” Siete letras “.

    …. y esto de vivir con tantas reglas,
    me cegan y no puedo ver tus letras.
    Los poemas de una mujer son luz,
    que iluminan como fuente de inspiración,
    suficientes y exactos para abrir el corazón,
    Silvana, hermosa Diosa, que con tu puño
    buscas y encuentras las almas sedientas,
    de paz y amor.
    Silvana, apenas te escucho y de ti traigo
    a mi mesa, las siete letras que forman la
    palabra eterna que viene del corazón.

    Con cariño y gratitud. Gerardo.

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