ARCANOS MENORES: MÁGICOS HERALDOS DEL LADO PRÁCTICO DE LA VIDA (Parte 2)

2 de copas


Carmelo Urso

twitter: @carmelourso

La senda de la maestría emocional

En el tarot, las copas simbolizan la senda de la maestría emocional. Esotéricamente, representan al agua, vital elemento que fluye y es capaz de adaptarse a cualquier espacio, pero que también se desborda si no se le administra con sabiduría.
Así como el navegante que explora la inmensidad del océano, podemos surcar las aguas de nuestras emociones o zozobrar en ellas. A veces, las emociones nos llevan a buen puerto –al muelle del más cálido afecto– y en otras nos sumergen en los más profundos e íntimos abismos. El genuino viajero de la vida no se sustrae de tales experiencias: aprende de ellas y de éxito en éxito –de descalabro en descalabro– se va tornando en hábil nauta de la existencia.

as de copas

El agua de nuestras emociones puede ser como el rocío que humedece a la hoja sedienta o como el tsunami que abate a una ciudad balnearia: así, las copas que nos ofrece el tarot nos ayudan a escanciarlas con amoroso cuidado y a beberlas con sabio deleite.
La copa es símbolo de receptividad, de la potencialidad de recibir, del cariño compartido entre los amantes que beben del mismo recipiente. Y en la forma del cáliz del Cristo, nos recuerda los enormes sacrificios de los que somos capaces en nombre del amor.

Cuatro de espadas

La senda de la maestría mental

En el tarot, las peripecias del mundo mental están representadas por las cartas de la espada, a las cuales se les atribuye el elemento aire. Aunque intangible como el vacío, la mente tiene el poder de materializar lo que vislumbramos como anhelos o sueños; aunque impalpable como la brisa, es capaz de arrastrarnos con sus borrascas y causar los más dolorosos estragos.
La espada es símbolo de contradictorias resonancias que se reitera en diferentes culturas. Representa a la herida y a la capacidad de herir; a la muerte que liquida a lo decadente y a la muerte que fertiliza a la tierra en la que retoñarán nuevos brotes; es símbolo de guerra –los romanos la asociaban al Dios Marte– pero también es recia guardiana de la paz.

As de espadas

Como símbolo de la mente, la espada representa la capacidad de decidir con sabiduría, de discernir lo conveniente de lo inconveniente, de cortar –en su justa medida– lo que no sirve y preservar lo que es útil e indispensable. En manos del tallista, del chef o del acróbata, el acero del arma blanca se convierte en escultura, en delicia gastronómica, en hazaña circense. En manos del loco o del asesino, deviene en hecho de sangre –letal instrumento de la desgracia.

Maestro Osho

La dualidad de esa espada que es la mente es ilustrada de modo magistral por el maestro Osho con las siguientes palabras: “la mente tiene dos significados. Uno, el contenido; otro, el continente. Cuando digo «contenido», quiero decir memorias, pensamientos, el pasado muerto, su acumulación. Pero eso es sólo el contenido. Si todo el contenido es expulsado, sólo resta el continente. Ese continente es el que puedes ofrecer. Los pensamientos, las memorias, el pasado, carecen realmente de valor, no vale la pena el ofrecerlos, pero sí el continente (…) Cuando ofreces el continente, la mente viva, la capacidad vital de saber, la capacidad vital de ser, cuando ofreces eso, eso constituye una ofrenda. Y no es fácil, sucede raramente porque es arduo. Y vale la pena ofrecerlo. Y cuando algo así sucede, cuando un Buda o un Krishna o un Cristo se ofrecen a sí mismos, ofrecen la mente a lo Divino, no sólo ocurre que el Buda o el Jesús son enriquecidos: lo Divino también se enriquece”.

Rachel Pollack

Los arcanos menores: un requisito cósmico para experimentar la maravilla de lo divino

En su clásico texto “El Tarot: los 78 grados de la sabiduría”, la autora norteamericana Rachel Pollack expresa: “Los arcanos menores nos muestran aspectos de la vida tal como realmente la vive la gente. En los cuatro palos, y más especialmente en las combinaciones que forman las cartas cuando las disponemos para una consulta, encontramos un panorama de la experiencia que nos da una penetración constantemente renovada de las maravillas de la naturaleza humana”.

Hay quien quiere experimentar los prodigios de lo eterno sin haber alcanzado la maestría mundana, la terrenal sabiduría de la cotidianidad. Así, el tarot nos hace un afable recordatorio: paso a paso, estos arcanos que jamás deberían ser considerados menores constituyen un requisito –tan familiar como cósmico– para experimentar las maravillas de lo divino.

3 de copas

Recuerda que a partir del 11 de mayo estaré dictando de iniciación al tarot en el Centro Integral Pomaire de Altamira, Caracas. Para mayor información, los interesados pueden dirigirse a la sede de este importante local holístico, ubicada en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. También pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

Nueve de copas

EL HOMBRE QUE CAMBIÓ EL FUTURO

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Juan Rodrigo Urso

http://juanrodrigourso.wordpress.com/

Año 2049: todo está contaminado; los océanos llenos de petróleo; las especies de animales acuáticos están extintas; montañas destruidas.

Sólo quedaba un árbol en el mundo.

Pero un día, un hombre llamado Jack encontró en un depósito abandonado una maquina del tiempo. Jack pensó que era solo una tontería, pero decidió probarla para ver si funcionaba. Cuando la maquina se encendió, en una pequeña pantalla Jack contempló unos números: eran años. Jack marcó el año 2045. De repente, todo desapareció, todo se tornaba de infinitos colores. Parecía un portal. Jack cerró sus ojos y cuando los abrió estaba en el año 2045.

Jack recordó que ese año ocurrieron varios desastres ecológicos, así que quiso evitarlos. Lo primero fue un accidente de un tanquero petrolero que se había hundido en las costas del Golfo de Viscaya (entre España y Francia) por el fallo de uno de los motores. Jack fue al puerto a advertirles a los dueños del barco lo que iba ocurrir; al principio pensaron que era un lunático, pero revisaron los motores para estar seguros. Comprobaron que uno de los motores estaba averiado y cancelaron el viaje.

Otro de los desastres fue la guerra nuclear entre Estados Unidos y Corea de Norte. Jack fue a la Casa Blanca a avisarle al presidente que no continuara los ataques. Cuando llegó a Washington unos guardias de seguridad le preguntaron quién era él y qué quería. Jack les dijo que el venía del futuro y que si no le advertía lo que iba a suceder el mundo quedaría destruido y muy contaminado. Los guardias se lo iban a llevar a prisión. Cuando lo estaban montando en la camioneta de la policía, Jack escapó y regresó a la Casa Blanca. Cuando encontró al presidente y le advirtió lo que pasaría si no paraba la guerra. El presidente creyó que era un lunático pero Jack le enseñó imágenes del futuro; el presidente sintió miedo así que organizo una rueda de prensa para decirle a Corea del Norte que no querían continuar la guerra. Jack regresó a la máquina del tiempo, marcó el año 2049 y cuando terminó el viaje el mundo era diferente, el mar era diferente no estaba contaminado, el cielo era azul, los edificios no estaban destruidos, no había incendios. Había cambiado el futuro.

2049

ACIDOSIS METABÓLICA: LA CAUSA OCULTA DE UNA LEGIÓN DE ENFERMEDADES

cuerpo humano

Carmelo Urso

twitter: @carmelourso

Diabetes, cáncer, osteoporosis, gota, colon irritable, reuma, úlcera y alergia son palabras que asustan, dolencias que pueden cambiar radicalmente nuestra vida. Al enumerarlas parecieran no tener relación entre sí. Sin embargo, un mal que suele pasar desapercibido para pacientes y terapeutas podría ser el nexo común, la causa oculta de tan numerosos males: la acidosis metabólica.

La acidosis metabólica es un trastorno de salud caracterizado por la acidez del plasma sanguíneo y los tejidos orgánicos. Ocurre cuando el cuerpo genera más iones de hidrógeno de los que elimina o –en palabras de a centavo– cuando el cuerpo genera más acidez de la que desecha. Una sustancia es ácida cuando libera iones de hidrógeno y alcalina cuando los capta. Nuestro cuerpo vive en una titánica batalla por alcanzar el equilibrio entre acidez y alcalinidad. Esta armonía química tiene una medida exacta: el valor del pH de la sangre (7,4). Cuando esta cifra es inferior (acidosis) o superior (alcalosis) nos enfermamos.

átomo de hidrógeno

La dieta occidental es recalcitrantemente ácida. Excesiva en productos cárnicos, grasas saturadas, azucaradas golosinas, alcohol, substancias estimulantes, fast-food; pobrísima en alimentos que alcalinizan como frutas, legumbres y vegetales, nuestra cotidianidad alimentaria suscita en nosotros toda clase de desequilibrios. No es de extrañar entonces que la obesidad y las alergias campeen, que la diabetes y la osteoporosis se vuelvan calamidades colectivas, que el cáncer y los males cardiovasculares diezmen millones de vidas al año.

ácido base

En el libro “Equilibrio Ácido-Base: un factor esencial para una salud óptima” de la doctora en medicina Eva-María Kraske (Editorila Hispano-Europea, 2009) se señala: “Todos los procesos químicos de la naturaleza dependen de un determinado grado de acidez de su entorno (…) Con nuestro organismo pasa lo mismo: sólo con un nivel de acidez constante en la sangre, en los líquidos corporales y en las células pueden llevarse sin obstáculos todos los procesos de creación y degradación, así como el almacenamiento y la adquisición de energía (…) Incluso pequeñas desviaciones nos conducen a irritaciones y disfunciones”.

Más adelante, esta especialista alemana afirma que el grado de acidez del organismo es tan importante que “repercute sobre la calidad de las moléculas de proteína, los componentes de las células y la permeabilidad de las membranas (paredes celulares) de las células corporales. Además, determina la eficiencia de las enzimas y las hormonas, la distribución de los electrolitos, la producción y función de los tejidos intracelulares y la fluidez de la sangre”.

moléculas

Para mantener el equilibrio entre acidez y alcalinidad, nuestro cuerpo dispone de cinco sistemas de eliminación y depuración que, con una dieta sana, funcionan de manera óptima. Tristemente, la realidad es bien distinta: día tras día, nuestros hábitos alimenticios –usualmente insalubres– debilitan a estos órganos amigos, a los que deberíamos tratar con la mayor consideración.

Nuestro organismo excreta el exceso de ácidos en forma de orina a través de los riñones y el tracto urinario; en forma de dióxido de carbono a través del sistema respiratorio; y, además, por medio de la transpiración de la piel, la urea que segrega el hígado y las heces del tracto intestinal.

Cuando alguno de estos órganos colapsa por el exceso de toxinas y un inadecuado estilo de vida, los demás acuden en su ayuda para compensar el desequilibrio. Y cuando esta situación no se remedia a tiempo, la inevitable consecuencia es la pérdida de la salud.

riñones humanos

De acuerdo a diversos especialistas de la medicina natural, nuestra dieta debería incluir entre 40 y 70% de alimentos alcalinizantes (verduras, legumbres, frutas). No es lo habitual para la mayoría de nosotros, que consumimos alimentos sumamente nocivos. De tal suerte, con cada comida le proveemos armas a ese asesino silencioso que es la acidosis metabólica.

Vibrant Produce

Cada vez que tengas un plato frente a ti optas por dos caminos: el de la enfermedad o el de la salud. El primero implica vivir en la inconsciencia y en el desconocimiento de los procesos fundamentales de tu organismo. El segundo, en cambio, pasa por recobrar los equilibrios naturales con los que naciste y que son la vía para recuperar plenamente la paz del cuerpo y del alma.

Recuerda que este próximo jueves 6 de junio, a las 6:00PM estaré dictando el taller “El Poder Sanador de los Alimentos” en el Centro Integral Pomaire de Altamira, Caracas, ubicado en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. Mayor información a través de los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

paz al atardecer

Este próximo jueves 6 de junio, a las 6:00PM: CARMELO URSO DICTARÁ TALLER “EL PODER SANADOR DE LOS ALIMENTOS” EN EL CENTRO INTEGRAL POMAIRE

FRUTAS

El Centro Integral Pomaire anuncia a su consecuente público que el próximo jueves 6 de junio será dictado en su sede de Altamira el Taller “El Poder Sanador de los Alimentos”, el cual estará cargo del licenciado Carmelo Urso. Esta actividad se desarrollará a partir de las 6:00PM con una inversión de Bs. 100.

En este taller, los participantes podrán conocer qué alimentos acidifican sus órganos y cuáles los depuran. Comprobarán que los hábitos alimenticios y el estilo de vida –más que los fármacos– son determinantes para sanar de males crónicos y gozar de buena salud.

Frutas tropicales

La alimentación de la sociedad actual acidifica nuestro organismo y genera una gran cantidad de enfermedades. El consumo excesivo de productos cárnicos, lácteos, bebidas carbonatadas, fritangas, dulces y fast-food es el detonante oculto de múltiples dolencias que sanarían si recobrásemos el equilibrio entre acidez y alcalinidad.

Para mayor información, los interesados pueden dirigirse a la sede del Centro Integral Pomaire, ubicada en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. También pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

Rugula

ARCANOS MENORES: MÁGICOS HERALDOS DEL LADO PRÁCTICO DE LA VIDA (Parte 1)

as de bastos

Carmelo Urso

twitter: @carmelourso

Durante siglos, los estudiosos del tarot desestimaron la importancia de los arcanos menores. En alguna ocasión, escuché decir a un supuesto erudito: “Estas cartas son menos significativas que los arcanos mayores porque versan sobre el lado práctico de la vida”. Y me pregunto: ¿nuestra existencia cotidiana no es un asunto crucial? ¿Salud, pareja, hijos, trabajo, sueños, frustraciones y anhelos son temas irrelevantes? No, precisamente son los problemas de la cotidianidad los que nos hacen consultar con más frecuencia al mágico tarot y los arcanos menores tienen mucha información que proveernos.

Dos de Bastos Rider

Existen sendas místicas que recomiendan renunciar a las cosas del mundo para alcanzar la Iluminación. Pero, en términos prácticos, la mayoría de nosotros elige vivir a diario con las mieles y amarguras del trabajo, las delicias y desamores de las relaciones de pareja, las dichas y angustias de la paternidad, las cúspides y abismos de la condición humana. En lo particular, considero que todo camino espiritual que descarte la experiencia mundana está incompleto. ¿Experimentarás la cima del Absoluto cuando desconoces la ternura del amor filial, la disciplina del trabajo duro, los azares de la victoria y la derrota, el éxtasis que sólo se comparte con el más íntimo de los amantes?

3 de bastos

Estos arcanos tampoco son menores en número: corresponden a 56 de los 78 triunfos del tarot –es decir, 70% del mazo. Están divididos en cuatro series que podemos considerar como vías que conducen a la autorrealización: la senda de la manifestación de la voluntad, representada por los bastos; el sendero de la maestría material, simbolizado por los oros; la senda de la maestría emocional, simbolizada por las copas; y el sendero de la maestría mental, ilustrado por las espadas.

Cada uno de estos senderos consta de 14 cartas. Las numeradas del 1 al 10 suelen representar circunstancias, entornos, situaciones. Las llamadas cartas de corte (sotas, caballeros, reinas, reyes) suelen representar a personas y hay cartománticos que las consideran como la antesala de los arcanos mayores.

4 de bastos

La senda de la manifestación de la voluntad

Algunas personas se extrañan al enterarse que los bastos –o cetros o palos como también se les denomina– representan al elemento fuego. Los árboles, al igual que el resto de las especies del reino vegetal, tienen una íntima relación con el sol: desafiando a la gravedad, sus troncos crecen lenta pero inexorablemente hacia el cielo y el follaje de sus ramas se nutre de la propia luz del astro rey, prodigio que ningún otro ser vivo emula.

El basto convertido en antorcha es también ancestral portador del poder de la candela. Hace medio millón de años, los homínidos se convirtieron en la única especie capaz de domesticar el fuego. Este conocimiento cambió para siempre la historia humana: procuró calor en medio del frío y luz en medio de la oscuridad; su abrasador contacto mantenía a raya a las grandes fieras y predadores; su humo sirvió para ahumar, conservar y cocinar los alimentos, así como curtir las pieles con las que nuestros antepasados se vestían. El fuego, como describen diversas leyendas, se consideraba obsequio sagrado y su posesión equivalía a compartir el poder y la voluntad de los mismísimos dioses.

fuego cavernícola

El uso masivo de la energía, simbolizado por el fuego, es uno de los pilares básicos de la civilización y representa el poder que tiene el ser humano para imponerse ante las fuerzas más adversas. Por eso, en los arcanos menores del tarot, los bastos representan el camino de la manifestación de nuestra voluntad. Nuestros sueños, iniciativas y anhelos sólo cobran forma cuando develamos los arduos secretos que el tránsito de este sendero nos deparará.

as de pentáculos

El sendero de la maestría material

Este camino de autorrealización esta representado por los oros, monedas o pentáculos. Se le atribuye el elemento tierra –donde la vida arraiga, se multiplica y prospera.

En la niñez, los padres velan por cada una de nuestras necesidades. Con el correr de los años, el mundo nos exige desenvolvernos con eficacia en sus distintos ámbitos: los estudios, el trabajo, la familia, el Estado.

Sabemos que hemos madurado –sabemos que hemos dejado de ser niños– cuando de criaturas protegidas pasamos a ser protectores de otros; cuando de críos mantenidos pasamos a ser proveedores de bienes y afectos. Hay quienes pretenden alcanzar cimas espirituales cuando ni siquiera son capaces de pagar sus facturas. En épocas pretéritas, el ermitaño se apartaba de la sociedad para experimentar el goce de la paz. En nuestro mundo actual –globalizado e interconectado en todas sus facetas– eso es prácticamente imposible y desarrollar la maestría material se vuelve una tarea obligada y urgente.

Recuerda que partir del próximo sábado 11 de mayo estaré dictando un taller de iniciación al tarot en el Centro Integral Pomaire, ubicado en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira, Caracas. Los interesados pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

10 de pentáculos

Este próximo jueves 30 de mayo a las 6:00PM: CARMELO URSO DICTARÁ TALLER “EL PODER SANADOR DE LAS FÁBULAS” EN EL CENTRO INTEGRAL POMAIRE

Fábula

El Centro Integral Pomaire anuncia a la comunidad de la Gran Caracas que el próximo jueves 30 de mayo será dictado en su sede de Altamira el Taller “El Poder Sanador de las Fábulas”, el cual estará cargo del licenciado Carmelo Urso. Esta actividad se desarrollará a partir de las 6:00PM con una inversión de Bs. 100.

Las fábulas son relatos ancestrales que –en su amena brevedad– nos permiten asimilar importantes lecciones de vida, capaces de sanar aspectos de nuestra esfera emocional. Traumas, rencores, miedos e incertidumbres pueden quedar atrás ante el contenido sapiencial de estas historias que, en pocas palabras, nos revelan verdades eternas y nos reconcilian con nuestro niño interior.

Fábula 2

En este taller serán analizadas famosas fábulas del autor griego Esopo, así como algunos cuentos contenidos en el libro “El Vagabundo” (Ediciones Urano, 1985), del autor libanés Gibrán Khalil Gibrán. Posteriormente, se propondrá un ejercicio de escritura creativa para que los participantes experimenten por sí mismos el poder sanativo de la fábula y el relato espiritual.

Para mayor información, los interesados pueden dirigirse a la sede del Centro Integral Pomaire, ubicada en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. También pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

Fábula 3

EL VERBO

Luz infinita

Gerardo Díaz Díaz Infante dice:

Existen días cortos y largos,
meses con más días que otros
y años que a veces no sabemos cuantos.

El tiempo pasa sin hablar,
en silencio transita en todas partes,
a pesar de las palabras que todos queremos callar.

El Ser es el observador eterno,
que se deleita escuchando las fábulas de amor
así como sus brillantes moralejas
y las parábolas que vienen de la luz de tu corazón.

EN LA ERRANCIA DEL VAGABUNDO HAY SABIDURÍA DE VAGAMUNDOS

gibran khalil gibranCarmelo Urso

twitter: @carmelourso

El Diccionario de la Real Academia Española define al vagabundo como un “holgazán u ocioso que anda de un lugar a otro, sin tener oficio ni domicilio determinado”. Esta es la perspectiva que prevalece en Occidente sobre quienes se apartan de la aceitada maquinaria de la sociedad: la desidia y la pereza, el vicio y hasta la demencia definen a quien no se adecua a los ritos de la tradición, al que no se amolda al modo de vida de la mayoría, al que renuncia a las seguridades (y ataduras) de la familia y el hogar.

Sadhu Vârânasî

No obstante, en ciertas tradiciones espirituales el vagabundo es percibido de manera distinta. En la India, el sadhu es un asceta que tras haber cumplido los roles de la vida mundana decide romper con todo vínculo material para buscar la Iluminación; en su pacífica errancia, pasa el tiempo meditando de plaza en plaza, comiendo de lo que le sobra a los otros, durmiendo en las trajinadas calles de las urbes hindúes. No se le considera un gandul o un disociado sino un peregrino del alma.

ermitaño

Los sufíes, los ermitaños del medioevo y los mendigos budistas comparten ese rasgo de renunciar al rol que les asignó su familia, su religión, su casta, su grupo social o su país a fin de reencontrarse a sí mismos, confrontarse cara a cara con el Absoluto y descubrir su verdadera identidad. Caminantes de sendas polvorientas, polizontes que en cada muelle hallan un hogar, transeúntes de villas apartadas y atestadas metrópolis, estos vagamundos de poco equipaje y mirada tranquila recaban en su viaje una sabiduría tan humilde como poderosa: el inasible tesoro de la paz.

El Vagabundo Gibrán Khalil Gibrán  Ediciones Urano

La voz de uno de estos sabios errantes es la que nos guía de relato en relato, de parábola en parábola, en el libro “El Vagabundo” (Ediciones Urano, 1985), del escritor libanés Gibrán Khalil Gibrán (1883-1931). El volumen se inicia con un fatigado peregrino que es acogido por una familia para que pase la noche en casa. Tras la cena, al calor de una fogata, el inesperado visitante comienza a relatar historias. Transcurren una, dos, tres noches: cada anécdota del vagabundo cautiva a quien le escucha por su sabiduría y profundidad poética. Refiere el padre que “cuando nos dejó, tres días después, no lo sentíamos ya como un huésped que había partido sino más bien como uno de nosotros, que estaba en el jardín y que aún no había entrado”.

Platón

“El Vagabundo” es uno de esos libros que el tiempo –lejos de marchitar– mejora y sazona, como un elixir al que los años le añadieran gustosos matices. En sus historias pululan ángeles de la guarda que se deleitan perturbando la paz de los viandantes, hienas que usan la risa para disfrazar su tristeza, filósofos que acaban embelesados por la sabiduría de un zapatero, ramas floridas que se entrelazan para gozar del amor y obispos castigados por el fuego infernal del Dios iracundo que ellos mismos inventaron. Abundan en sus páginas fábulas sin moraleja, parábolas que admiten contradictorias interpretaciones y relatos cuyo final reta a nuestras creencias habituales.

La facilidad con que se lee cada texto del libro no debe equiparada a ligereza. Con sabia picardía, Gibrán Khalil Gibrán toma símbolos y arquetipos ancestrales –comunes a muchas tradiciones– y los confronta con sus atributos habituales. En estos textos, es posible que un ángel de la guarda necesite de pródigos cuidados, que un niño aleccione a un profeta, que un ermitaño sea escarnecido porque su pobreza es tomada por el prójimo como riqueza y que una brizna de hierba deduzca que el árbol que le da sombra es tan sólo un colega un poco más alto.

Ángel de la Guarda

Este texto sobre ángeles que se querellan como inflados agentes de la burocracia celestial me encanta.

Una tarde, dos ángeles de la guarda se encontraron ante la puerta de una ciudad. Se saludaron y conversaron.
-¿Qué estás haciendo en estos días y que trabajo te ha sido asignado? -preguntó un ángel.
-Me ha sido encomendada la custodia de un hombre degradado -respondió el otro-, que vive abajo en el valle, un gran pecador, el más depravado. Te aseguro que es una importante misión y un arduo trabajo.
-Esa misión es fácil -dijo el primer ángel-. He conocido muchos pecadores y he sido guardián numerosas veces. Pero ahora me ha sido asignado un buen hombre, un santo que habita al otro lado de la ciudad. Y te aseguro que es un trabajo en extremo difícil y sutil.
-Eso no es más que presunción -dijo el otro ángel-. ¿Cómo puede ser que custodiar a un santo sea más difícil que custodiar a un pecador?
-¡Qué impertinente eres al llamarme presuntuoso! -respondió el primero-. He afirmado sólo la verdad. ¡Creo que el presuntuoso eres tú!
De ahí en más los ángeles riñeron y pelearon, al principio de palabra y luego con puños y alas.
Mientras peleaban apareció un arcángel. Los detuvo y preguntó:
-¿Por qué peleáis? ¿De qué se trata? ¿Acaso no sabéis que es impropio que los ángeles de la guarda peleen frente a las puertas de la ciudad? Decidme: ¿por qué el desacuerdo?
Ambos hablaron al unísono, cada uno arguyendo que su trabajo era el más difícil y que les correspondía el premio mayor.
El arcángel sacudió la cabeza y meditó.
-Amigos míos -les dijo-, no puedo dilucidar ahora cuál de vosotros es el más merecedor de honor y recompensa. Y como se me ha conferido autoridad, y en bien de la paz y del buen custodiar, doy a cada uno de vosotros el trabajo del otro, ya que insistís en que la ocupación del otro es la más fácil. Ahora marchaos lejos de aquí y sed felices en vuestros oficios.
Los ángeles, así ordenados, tomaron sus respectivos caminos. Pero cada uno volvía la cabeza mirando con gran enojo al arcángel. Y en sus corazones decían: “¡Oh, estos arcángeles! ¡Cada día vuelven la vida más y más difícil para nosotros los ángeles!”
Pero el arcángel se detuvo y una vez más se puso a meditar. Y dijo en su corazón: “Debemos en verdad, ser cautelosos y montar guardia sobre nuestros ángeles de la guarda”.

(“Los dos ángeles”)

SADHU_-_Varanasi_India

Estas lúcidas paradojas nos llaman a ser humildes y a no creernos únicos dueños de la verdad. La verdad es un umbral al que se llega por mil distintos senderos y cada quien pavimenta el suyo con los adoquines de su singular experiencia. Para algunos, el camino apropiado será el de la tradición; para otros, será el de la rebelión y la irreverencia; para unos, la vía será la que le señale el gurú o planifiquen sus padres… y para unos pocos será la del solitario vagabundo que en cada calle vive una historia y en cada historia percibe un nuevo rasgo de la verdad.

Gibrán Khalil Gibrán nació en Bisharri, Líbano, el 6 de enero de 1883 y falleció en Nueva York el 10 de abril de 1931. Para disgusto de algunos encopetados críticos literarios, sus libros de prosa sencilla e insondables resonancias llevan un siglo vendiéndose como best-sellers. Suya es una rara cualidad: la de plasmar verdades eternas sin malgastar una palabra de más.

Gibran Khalil Gibran 2

FÁBULAS Y PARÁBOLAS: CUENTOS QUE TIENEN LA DULCE TERNURA DEL HABLA

bugs bunny conejo y tortuga
Carmelo Urso

twitter: @carmelourso

Una clásica pregunta del curioso de la literatura es la diferencia entre fábula y parábola. Apasionado por ambas expresiones de la ficción breve, redacto el siguiente artículo no como experto que tiene la última palabra en la materia, sino como estudiante que quisiera responderse a sí mismo tan amena interrogante.

Etimológicamente, resulta claro el origen oral de ambos géneros. En las lenguas latinas, el verbo que describe a la expresión hablada tomó –a lo largo de los siglos– dos cursos bien diferenciados: uno, en la península ibérica, en donde cobraron forma los verbos hablar (español) y falar (portugués y gallego); otro, en la península itálica y la nación gala, donde prosperaron los verbos parlare y parler, respectivamente.

Hablar y falar provienen del latín fabulare (conversar), que a su vez deriva de fabula (conversación, relato); de hecho, en castellano medieval, dicho verbo se pronunciaba fablar. Por su parte, parlare y parler proceden del latín parabolare (contar historias). El sustantivo parlamento comparte el mismo origen y, tristemente, designa a un lugar donde el ardor de la habladuría pérfida y el fuego de la murmuración insidiosa hacen que se cuezan muchos cuentos –a veces edificantes, no pocas veces atroces.

diálogo

Así, fábulas y parábolas intentan reproducir la sencillez ancestral de la madre, del maestro, del juglar o de la nana que en la seguridad del hogar, en el aula de clase, al calor de una fogata o justo antes de dormir nos contaban una historia. El propósito de tales relatos varía: en ocasiones, encubren (o descubren) una verdad profunda; en otras, nos hacen reflexionar sobre aspectos prácticos de la vida; es raro que nos dejen indiferentes y casi siempre aleccionan, consuelan, intrigan, asustan o divierten.
Otras similitudes emparentan a fábulas y parábolas: el lenguaje llano, despojado, casi espontáneo, exento de excesos retóricos; la eficaz brevedad de su extensión, que en pocos párrafos resuelve argumentos felices o falaces, fáciles o difíciles; el ágil ritmo narrativo que descarta la abundancia de detalles y la menudencia inútil; la escasa cantidad de personajes que pueblan estas
historias –historias que pueden ser tan antiguas como el mundo y tan valiosas como el intangible oro de la sabiduría.

Esopo

Las diferencias son menos obvias. Suele decirse que las fábulas son protagonizadas por animales humanizados y las parábolas por personas –aunque no se puede hacer de esto una regla ya que existen fábulas famosas como El joven pastor anunciando al lobo y El labrador y sus hijos en las que los personajes son humanos y parábolas bíblicas como la de los lirios o la de las aves cuyos sujetos no son personas.

asno y caballo

En cambio, hay una regla que indefectiblemente caracteriza a la fábula: la presencia de un mensaje final o moraleja que transmite una enseñanza. Este texto está separado del cuerpo narrativo de la fábula y suele tener forma de lema, refrán o reflexión. Transcribimos, a modo de ejemplo, El caballo y el asno, cuyo autor –el griego Esopo (570-526 a.C.)– suele ser considerado el máximo exponente del género:

Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
–Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:
–¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.

En la fábula el final es siempre cerrado –rematado por la implacable moraleja. No deja lugar a dudas o a interpretaciones posteriores. A la vez que fina pieza literaria, constituye una incontrovertible lección de carácter ético o moral. Éste es quizá el principal rasgo que le diferencia de la parábola, donde el final es abierto y sujeto a postreras elucidaciones.

jesus corazón

Recordemos la famosa Parábola del Hijo Pródigo, atribuida a Jesús de Nazareth (Evangelio de San Lucas, capítulo 15, versículos 11 al 33):

11Un hombre tenía dos hijos;
12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;
26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.
28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.
31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

La indignación del primogénito es muy humana y, desde Caín y Abel, la envidia entre hermanos ha sido caldo de innumerables historias que se resuelven por amor o por venganza. La ley mosaica le da la razón al primogénito, pues el benjamín ya recibió su porción de herencia. Pero la actitud del padre misericordioso no puede ser entendida en términos de esta lógica materialista. El corazón del primogénito está gobernado por la dura ley del talión y su obediencia al padre oculta un soterrado rencor, la más celosa soberbia. La parábola, en cambio, nos invita a ir más allá de la despiadada ley del ojo por ojo y el diente por diente. El amor verdadero es incondicional y su perdón lo supera todo. El padre, en esta historia, obra a imagen y semejanza de Dios, de ese Dios que para Jesús de Nazareth era sinónimo absoluto de amor. Y a los ojos del amor absoluto, la letra de la justicia humana no es sino una enmascarada forma de vendetta, perecedera tinta que el tiempo corroe y borra. Pues entre el perdón y la venganza, el Dios que es amor siempre escogerá al perdón.

el hijo pródigo

En la parábola no hay moraleja que tutele nuestro entendimiento. La parábola nos confronta con nuestro propio sistema de creencias y nos incita a trascenderlo. Estas historias, al igual que los koan budistas, no pueden ser comprendidas desde la perspectiva meramente racional, sino que tienen que ser leídas con el alma abierta y el corazón en la mano.

Esopo 2

LA SALUD: EL DELICADO EQUILIBRIO ENTRE ACIDEZ Y ALCALINIDAD

Carmelo Urso

Twitter: @carmelourso

kos mapa

Cos es una pequeña isla situada en el archipiélago griego del Dodecaneso, en pleno Mar Egeo. Apenas 4 kilómetros la separan de la costa turca. A lo largo de los siglos su estratégica ubicación la hizo codiciable para imperios y naciones: fue ateniense, persa, romana, macedonia, bizantina, veneciana, otomana e italiana. Hoy día pertenece a Grecia. Cos ha sido escenario de múltiples sucesos históricos, pero uno destaca sobre los demás: en el año 460 a.C. nació en ella Hipócrates, considerado el padre de la medicina occidental.

Hipócrates
Hipócrates

Hipócrates creía en el poder sanativo de lo natural, en la capacidad del cuerpo para sanarse a sí mismo. Para él, la enfermedad era un desequilibrio de los humores del organismo y las emociones de la mente. Reacio a administrar drogas, rehabilitaba a sus pacientes a fuerza de dietas, pócimas y reposo. Cuando alguna vez le preguntaron cuál era la mayor amenaza para la salud, respondió: “El estado más perjudicial de los humores es, sin duda, el ácido”.

Dos mil quinientos años después, esta sabia sentencia aún sigue vigente. En su natal Cos –cálida tierra plantada de cítricos, vides y olivos– Hipócrates hacía énfasis en que los hábitos alimenticios y el estilo de vida eran determinantes para gozar de buena salud. Así, su terapéutica se cimentaba en dietas abundantes en legumbres, hortalizas y frutas que buscaban recuperar el delicado equilibrio entre acidez y alcalinidad. Este aspecto crucial ha sido reiteradamente olvidado por los galenos contemporáneos, cuya praxis privilegia el uso de potentes fármacos que atenúan síntomas en lugar de sanar los tejidos orgánicos debilitados por las toxinas y la acidez.

frutas

La alimentación actual acidifica nuestro organismo y genera una miríada de enfermedades. El consumo excesivo de productos cárnicos, lácteos, bebidas carbonatadas, fritangas, dulces y fast-food es el detonante oculto de múltiples dolencias que sanarían si recobrásemos el equilibrio perdido del cuerpo.

silueta de mujer

Nuestro cuerpo: un río interior cuyo equilibrio debemos preservar

Pese a las apariencias, nuestro cuerpo se compone principalmente de líquidos. La sangre, la linfa y los sueros celulares constituyen 70% de nuestro peso corporal: se trata de un río interior que sirve de medio nutricio y vía de evacuación para nuestras células. Si su pH es ácido se convierte en caldo de enfermedades.

Así como el metro es la unidad de medida de las longitudes y el litro mide los volúmenes de líquido, el pH comprueba la alcalinidad o acidez de una substancia. Esta escala fue concebida en 1909 por el químico danés S. P. L. Sørensen (1868-1939), quien fungía como jefe del Laboratorio Carlsberg de Copenhague.

S. P. L. Sørensen
S. P. L. Sørensen

La escala del pH establece como patrón de neutralidad al agua. El líquido vital posee una acidez y alcalinidad nulas –su pH es de 7– por lo que se le considera el punto medio entre los extremos ácido y alcalino. Una substancia es ácida cuando libera gran cantidad de iones de hidrógeno. Su pH oscila entre 0 (acidez absoluta) y 6,9 (acidez suave). Una substancia es alcalina cuando su concentración de iones de hidrógeno es inferior y su pH oscila entre 7,1 y 14.

agua

El pH que permite un óptimo funcionamiento de nuestro cuerpo es de 7,4 –ligeramente alcalino. Tal es el pH de nuestra sangre. Mantener el equilibrio de este indicador es vital para nuestra salud. El pH de nuestro organismo no debe ser inferior a 7 ni superior a 7,8. Se denomina acidosis a la condición del organismo cuando su pH es inferior a 7,35. Se denomina alcalosis a la condición del organismo cuando su pH se sitúa entre 7,45 y 7,8. En ambos casos, nuestra salud se ve amenazada.

Los alimentos que consumimos acidifican o alcalinizan nuestros tejidos y líquidos corporales. Frutas, verduras y legumbres son los alimentos más alcalinizantes; carnes rojas, aves, embutidos, huevos, quesos, lácteos, aceites hidrogenados (margarina), pan, pastas, dulces, bollería, café, té cacao, vino y sal son los más acidificantes. La acidificación de nuestro organismo genera trastornos metabólicos. De tal suerte, quien metaboliza mal los glúcidos se tornará diabético u obeso. Quien metaboliza mal los ácidos padecerá una severa desmineralización de sus tejidos. Quien metaboliza mal las grasas verá elevarse sus niveles de colesterol. Quien metaboliza mal la sal retendrá agua. Quien metaboliza mal las proteínas sufrirá reumatismo.

carnes rojas

Cuando tus intestinos están demasiado acidificados producen sustancias tan tóxicas como los ácidos sulfúrico y fosfórico (este último es ingrediente fundamental de la coca-cola). Sobrecargados de toxinas, los líquidos corporales se tornan más espesos y las células no funcionan bien, ahogadas entre sus propios desechos. Las toxinas que saturan a los líquidos corporales acaban irritando, inflamando y destruyendo (cáncer) nuestros tejidos. Cuanto más se acidifican nuestros tejidos más nos enfermamos; y sólo si se rehabilitan habrá posibilidad de sanar.

Coca cola

La nocividad de los ácidos es tal que corroe al perdurable mármol. La intemperie de los siglos es incapaz –tal como lo comprueban los paleontólogos– de dañar la dentadura de un fósil de millones de años de antigüedad. En cambio, alimentos inadecuados consiguen cariar nuestros dientes en pocos años o décadas.

De acuerdo al médico suizo Christopher Vasey en su libro “Curación y Vitalidad por el Equilibrio Ácido-Básico” (Ediciones Urano, 1991), el catálogo de enfermedades producidas por la acidificación del organismo es vasto. Así, males tan disímiles como fatiga crónica, depresión, encías inflamadas, caries, sensibilidad dental, acidosis renal, eccemas, uñas agrietadas, conjuntivitis, queratitis, aftas, amigdalitis, úlceras, ardor rectal, hemorroides, cálculos renales, cálculos vesiculares, sinusitis, micosis, urticaria, lumbago, tortícolis, osteoporosis, dispepsia, neuralgias e insomnio tendrían un origen común: la acumulación morbosa de ácidos en nuestros líquidos y tejidos corporales.

Homo_floresiensis

Cuando le inquirían sobre qué debían hacer para curarse, el genial Hipócrates respondía a sus interlocutores: “Si deseas recuperar la salud, pregúntate primero si deseas suprimir las causas de tu enfermedad”. En aquella época, la superstición imputaba el origen de las dolencias a dioses iracundos y espíritus malignos. Hoy, pese al avance de la tecnología, la gente sigue atribuyendo sus males a causas externas, sin poner atención a su alimentación y estilo de vida. Qué sorpresa se llevaría aquel gran sabio griego si comprobase que hoy –al igual que ayer– los seres humanos siguen siendo presa de sus adicciones, emociones malsanas y hábitos autodestructivos: los verdaderos demonios ocultos tras el velo de toda enfermedad.

Hipócrates de Kos