MECANO: FÁUSTICAS AVENTURAS ENTRE EL CIELO Y EL SUELO

Mecano Entre el Cielo y el Suelo

Carmelo Urso (@carmelourso)

Confieso que en 1986, cuando en Venezuela todos eran adictos a ella, yo aborrecía la música del grupo español Mecano. Por aquella época, yo todavía era devoto del heavy metal y el rock progresivo, aunque ya era un habitual del jazz y la música académica. Lo de Mecano me parecía insípido y no veía nada notable en sus pegadizos temas pop y baladas de voz edulcorada.

La cosa cambió un tiempo después –y más por razones esotéricas que musicales. Era un secreto a voces que el disco Entre el Cielo y el Suelo contenía mensajes subliminales satánicos. Junto a dos queridos amigos, nos dimos a la tarea de escuchar al revés el célebre vinilo. Para ello, invertimos la polaridad eléctrica de un tocadiscos. Escuchamos una y otra vez la rocambolesca grabación… y sí, contenía unos cuantos recados infernales. Los de Mecano no eran los primeros ni serán los últimos en cometer tal tipo de diabluras. Aquella ociosidad investigativa nos entretuvo un mes, mientras esperábamos el ingreso a la Universidad; luego, volví a olvidarme de aquel grupo español con nombre de juguete de construcción para armar modelos a escala.

Christopher Marlowe
Christopher Marlowe

Pasaron los años y un día frecuentaba las páginas no tan célebres –al menos en español– de “La Trágica Historia del Doctor Fausto”, del autor inglés Christopher Marlowe (1564-1593), la cual narra la historia de un médico erudito que vende su alma al diablo a fin obtener el conocimiento de todas las cosas. No pocos críticos señalan que el teatro de Marlowe –quien inventó el verso blanco inglés (sin rima) de las tablas isabelinas– prefigura al de Shakespeare. El poeta Alfred Tennyson señaló en su momento que “si Shakespeare es el deslumbrante Sol de esta poderosa época, Marlowe es, ciertamente, su estrella matinal”. Tanta es la afinidad estilística de ambos bardos que ciertas teorías elucubran que Marlowe –perseguido por su fe católica en la Inglaterra protestante de Isabel I– se habría hecho pasar por muerto en un falso altercado de taberna para luego adoptar la legendaria personalidad de William Shakespeare. Lo cierto es que leyendo el Fausto de Marlowe –que por su aderezada ironía me parece más entretenido que el de Goethe– encontré este diálogo en la escena primera del segundo acto:

FAUSTO: Te preguntaré acerca del infierno. Dime, ¿dónde está ese lugar que los hombres llaman infierno?
MEFISTÓFELES: Debajo del cielo.
FAUSTO: Sí, pero ¿dónde?
MEFISTÓFELES: Dentro de las entrañas de los elementos, y en él somos torturados y permanecemos eternamente. No tiene límites, ni está circunscrito por nada. Porque el infierno es aquí donde estamos y aquí donde el infierno está siempre deberemos permanecer. Y, para concluir, cuando el mundo se disuelva y todas las criaturas sean purificadas, todo lo que no sea cielo será infierno.

William Shakespeare
William Shakespeare

De pronto, recordé el famoso título del disco de Mecano, cuyas peripecias transcurren “entre el cielo y el suelo”, lo cual es bastante similar a decir “debajo del cielo”, lo que, desde la perspectiva del poeta Marlowe implica a estar “en el infierno”. Empecé a escuchar con renovado interés aquella placa, desdeñada en mis tiempos pre-universitarios, y encontré en ella una lograda alegoría de la vivencia infernal, construida con sutil poesía y macabro sentido del humor.

ángel con espada

“Ángel”: fábula de un serafín burlón que abre y cierra las puertas del Cielo

En “Ángel”, pieza firmada por Nacho Cano, comienzan estas aventuras avernales. Se trata de una fábula burlona que se inicia con un milagro: “Detrás del sol apareció un ángel de Dios”. La Humanidad queda estupefacta. Y dice el alado ser celestial a la multitud que lo venera: “Vengo a anunciaros una decisión/ soy el ángel que guarda la puerta del Cielo/ esta mañana me ha ordenado mi Señor: baja la espada que guarda la puerta del Reino”. Las instrucciones para acceder al Paraíso parecen sencillas y recuerdan a las que Dios le facilitó a Noé: “Entrad de dos en dos/ con una sola ocupación/ y es llevar bien la respiración”.

Pero como suele suceder en estos casos, la neurótica Humanidad, en lugar de seguir al pie de la letra la orden –en lugar de centrar su atención en el acto de respirar en paz, tal como sugería el Buda– se abalanza en violento tropel hacia la puerta del Cielo, tal como ocurre en ciertas estaciones del Metro de nuestra natal Caracas a tempranas horas de la mañana. La consecuencia: el ángel revierte la orden de Dios y “ni niños, ni viejos, ni enfermos, ni sordos, ni muertos” pueden ingresar al reino celestial, pues “en la puerta del cielo se formó un tapón y sólo pudo entrar el ruido del viento”. Literalmente, la Humanidad se queda “entre el cielo y el suelo”, o sea, “debajo del cielo”, es decir… dónde ustedes ya saben.

Ángel de Mecano en youtube http://www.youtube.com/watch?v=CtpN7KsgHmE

Moonchild


“Hijo de la Luna”: las consecuencias de engendrar un vástago de los dioses

“Hijo de la Luna”, de José María Cano, tiene el ancestral tono de una leyenda –algunos dicen que gitana (pueblo nómada que en tiempos remotos solía adorar a la luna), otros dicen que celta (Cerridwen, la diosa-bruja lunar del caldero, era matrona del nacimiento), otros japonesa (la historia de La princesa Kaguya). La anécdota de esta canción es harto conocida: una gitana –al amanecer– conjura a la Luna. La mujer pide que le sea concedido el deseo de desposar a un hombre de su raza (un calé). La diosa Luna accede, pero a cambio pide que la gitana le entregue su primogénito. Ambas suscriben un pacto cuyos efectos no se hacen esperar: la gitana se casa con su calé, de quien queda encinta. Pero el nacimiento trae tragedia: el niño nace “albino de luna”, “blanco como el lomo de un armiño”. El moreno gitano, creyendo que el aspecto del bebé revela una infidelidad, apuñala de muerte a su esposa de piel aceitunada. Luego, abandona al recién nacido en lo alto de un monte donde la Luna –la progenitora verdadera– se hará cargo de él.

La historia, pese a tener como protagonista al astro lunar, tiene un cierto aire de contrato fáustico. Al igual que cuando se pacta con el diablo, los supuestos beneficios del acuerdo son inútiles, efímeros, y sus crueles consecuencias se vuelven contra el firmante –que siempre pierde en este tipo de transacciones. Según la tradición oral –y la mala prensa de la Inquisición– algunas brujas medievales conjuraban a la Luna para obtener la satisfacción de sus deseos y, como contrapartida, realizaban al alba un sacrificio de sangre (de niño o animal). Aún hoy, de tanto en tanto, la prensa amarillista reseña la ejecución de estos rituales atroces. En todo caso, más allá de tendenciosas interpretaciones, “Hijo de la Luna” es una magnífica canción que nos alerta sobre el peligro de subordinarnos a los caprichosos poderes de los dioses –o de aquellos que se creen tales.

Escucha Hija de la Luna de Mecano en Youtube http://www.youtube.com/watch?v=4HOlH50NxsM

navaja

“Cruz de Navajas”: Retrato de una María infiel con magdalenas del sexo convexo

La cruz fue eficaz instrumento de muerte inventado por los romanos. Cristo murió en ella y se transformó en instrumento de fe para millones. Ahora, si la cruz de madera era temible, imaginemos una Cruz de Navajas. Este tema, de José María Cano, puede ser escuchado –en primera instancia– como una crónica policial. Mario Postigo, dependiente de un bar llamado “El 33”, trabaja cada día hasta las cinco de la mañana y termina llegando a casa a las seis. Su esposa María “le espera medio desnuda”, con ganas de cama. El cansado Mario “quiere cama pero de otra variedad”. Es decir, anhela un sueño reparador –lejano de la apetencia erótica de su pareja.

Cristo crucificado

María “se moja las ganas en el café” y se consuela con “magdalenas del sexo convexo”. Las magdalenas son lo que en Venezuela llamamos “ponquecitos” y en Estados Unidos “cupcakes”. Que sean “del sexo convexo” puede aludir a que María (de sexo cóncavo como toda mujer), termina gratificándose en solitario ante la indiferencia del marido. En todo caso, la frustrada esposa se marcha en la mañana a su empleo como dependienta en un gran almacén. Al retornar a casa, tiene por única compañía una cama (“un somier”) y –quizás– su travieso “dedo convexo”.

MAGDALENAS

Tan tediosa rutina se repite a día a día. Hasta que una noche Mario regresa antes de tiempo a casa, ya que han cerrado “El 33” por una redada policial. Cuál no será la sorpresa del señor Postigo –aunque no debiera ser tanta, tomando en cuenta su bajo rendimiento carnal– al conseguir a María “comiéndose a besos” con un hombre a las puertas de su casa. Luego, nos enteramos por el noticiero “que dos drogadictos en plena ansiedad/ roban y matan a Mario Postigo/ mientras su esposa es testigo desde el portal”.

Ana Torroja
Ana Torroja

Mario es asesinado de tres navajazos; de tres cruces –dos literales y una moral: la primera, en la frente, “la que más dolió”; la segunda, en el pecho, “la que le mató”; y la última, “que miente en el noticiero” según la balada, es la crucifixión pública de difundir la noticia de su asesinato. Lo de los drogadictos es falsa coartada que escuda a la esposa y al amante –seguros ejecutores del crimen. Esta traidora María es siniestra contraparte de las Marías bíblicas, fieles hasta la muerte.

Las tres cruces no son inocentes de simbolismo y aluden al acto de persignarse. Según el catecismo católico romano, la cruz que trazamos en la frente nos protege de los malos pensamientos, la de la boca de las malas palabras y la del corazón de las malas emociones. Al pobre Mario, el malogrado dependiente de “El 33” (número recordatorio de la edad en que crucificaron a Cristo), la sangrienta persignación de su atacante le privó del pensamiento de saberse traicionado, de las palabras que le ayudaran a drenar ese dolor y de la punzante emoción del despecho. Y el infierno de su desamor con María acabó con “brillos mortales que despuntan al alba”, “sangres que tiñen de malva al amanecer”, hora propicia, según algunos grimorios medievales, para efectuar “sacrificios y rituales poderosos”.

Escucha “Cruz de Navajas” en youtube http://www.youtube.com/watch?v=lUYq3RZU39Q

cementerio gótico

“No es serio este cementerio”: el infierno visto como alegre camposanto

No son pocas las culturas que designaban al subsuelo como sede del reino de los muertos. Lo cual no es de extrañar porque solemos enterrarlos allí. El Duat egipcio era laberíntico e implicaba sortear una serie de pruebas, puertas y peligros antes de acceder al Dat –el cielo que estaba en las alturas. En el Hades griego –que rebosaba de actividad– algunos difuntos eran premiados por sus virtudes terrenas y otros castigados por sus indignidades. El Seol judío era menos activo: podías yacer allí una tediosa eternidad sin que te redimieran o escarmentaran. Fue el cristianismo el que le puso calor a la cosa, reiventándolo como lugar de llameante tormento eterno. La palabra latina infernum describe al mundo inferior. De inframundo a inmundo, de inmundo a infierno, hay una misma certeza semántica: el reino de abajo no es limpio ni agradable.

infierno

El tema de José María Cano “No es serio este cementerio” representa una amena reinterpretación del feudo de los interfectos. Allí, los no-vivos viven una vida chévere: los negros cantan misa luba los domingos, “las flores de colores” matizan con sus tonos el paisaje, e incluso los viernes, “sin en la fosa no hay plan”, los muertos “nos vestimos y salimos para dar una vuelta”. Con una sola prohibición mefistofélica: “Sin pasar de la puerta, eso sí/ que los muertos aquí es donde deben estar/ que el Cielo por mí se puede esperar”. Este verso recuerda al recurrente Fausto de Marlowe. Donde Cano escribe “que los muertos aquí es donde deben estar”, Marlowe refrenda: “aquí donde el infierno está siempre deberemos permanecer”. No importa si lo llamas inframundo o camposanto: en ambos casos, el Cielo está vedado para los que optaron vivir –por voluntad propia u obras indignas– en la comarca de los abajo.

Finis gloriae mundi Juan Valdez Leal

Cuando la gente la escucha, suele no reparar en un verso en latín que se recita al final de la canción: mientras Ana Torroja repite una y otra vez “No es serio este cementerio”, la segunda voz (que hace ella misma) sentencia “Finis gloriæ mvndi homini”, que podemos traducir por “el fin de la glorias mundanas del hombre”. El autor del barroco español Juan Valdés Leal (1622-1690) pintó un cuadro de nombre similar (“Finis gloriæ mvndi”) en el que se muestra el esqueleto de un rico caballero, rodeado de los tesoros (oro, joyas, cálices, espadas) que no se llevó “al otro mundo”. Y es así de sencillo: cementerio e infierno son remedios eficaces para la vanidad humana.

No es serio este cementerio en youtube http://www.youtube.com/watch?v=f0GqhFfKrFQ

José María Cano
José María Cano

“Me cuesta tanto olvidarte”: Un extraño y romántico caso de bifrontismo

“Entre el Cielo y el suelo hay algo/ con tendencia a quedarse calvo/ de tanto recordar/ Ese algo que soy yo mismo/ es un caso de bifrontismo/ que sólo da una faz/ La cara vista es un anuncio de Signal/ la cara oculta es la resulta/ de mi idea genial de echarte/ Me cuesta tanto olvidarte”. Cuando una canción romántica incluye –a quemarropa– la palabra “bifrontismo” en sus primeros versos, algo extraño se trae entre manos. Es el caso de “Me cuesta tanto olvidarte”, la obra maestra, en mi opinión, de su autor José María Cano.

Jano Bifronte

Desde la perspectiva de Marlowe, ya sabemos lo que implica estar “entre el Cielo y el suelo”. Quien canta padece el infierno de la separación. El infierno de estar anclado en el pasado, de estar dividido entre la razón y el corazón –entre lo que se quiere y lo que se debe. El “bifrontismo” implica tener dos cabezas. En la mitología romana, el primer mes del año estaba consagrado al dios Jano Bifronte. Esta deidad tenía dos rostros mirando en sentidos opuestos: uno, hacia el pasado y el otro hacia el futuro. Un poco como el dios Jano, nosotros también tenemos dos caras: una que contempla titubeante las frustraciones del pasado y otra que vislumbra con temor las incertidumbres del futuro. Esta doble visión –dividida entre los dolorosos recuerdos de lo que sucedió y los fantasmas de un porvenir que nos acobarda– alejan nuestros ojos del único tiempo que realmente existe: el tiempo presente.

Signal

El bifrontismo de este personaje lo lleva a tener dos caras: la pública, la sonriente –que parece un anuncio de pasta dental (de la marca española Signal)– y la que oculta la tiniebla de una infinita tristeza. Parece estar marcado por los rigores del trastorno bipolar, que alterna períodos de maníaca alegría con episodios de depresiva desesperación, verdadero sube-y-baja emocional. Sólo la paz, que el protagonista no llega nunca a experimentar, podría reconciliar estas íntimas mitades enfrentadas en cruenta guerra civil interior.

En síntesis, y más allá de sus fechorías subliminales, “Entre el Cielo y el Suelo” de Mecano recorre, en forma de carrusel pop, distintas versiones del infierno –desde el Paraíso negado por los ángeles y la metafísica placidez de un cementerio suburbano, hasta los avernos personales de la traición, el despecho y la muerte. En su variedad emocional, refleja desde las cimas de la alegría hasta los abismos de la melancolía más profunda. Nada le es ajeno y retrata con igual habilidad las vicisitudes de dioses y hombres. Otra frase de Marlowe puede describir su alta factura artística y su afán por vislumbrar realidades que trascienden a nuestros sentidos: “Perseguiré siempre lo que vuela más allá de mi alcance, aunque la caída me precipite al infierno más profundo”.

me cuesta tanto olvidarte en youtube http://www.youtube.com/watch?v=7rpGxVgGh5E

Nacho Cano
Nacho Cano

4 comentarios en “MECANO: FÁUSTICAS AVENTURAS ENTRE EL CIELO Y EL SUELO

  1. ” El Encuentro “.

    El cielo existe el infierno también,
    polaridades que se desvanecen
    en el silencio del corazón.

    La razón te aleja del sol y te lleva
    por sinuosos caminos donde está
    la cara oscura de la luna,

    De ti depende bajar con ella y
    entregarla a tu divina alma,
    como encuentro sagrado de amor.

    Con cariño y gratitud.

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  2. ” El Encuentro “.

    El cielo existe, el infierno también,
    polaridades que se desvanecen
    en el silencio de tu corazón.

    La razón te aleja del sol y te lleva
    por sinuosos caminos donde está
    la cara oscura de la luna.

    De ti depende bajar con ella y
    entregarla a tu divina alma,
    en un encuentro sagrado de amor.

    Con cariño y gratitud.

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  3. Hola no creo que la canción Hijo de la luna este relacionado con pacto con el Diablo, es estupido, el que dijo eso debe ser un cristiano inquisisor que lo califica así y sin mantener respeto a las demás creencias religiosas. Pues en el tiempo de la colonia en las Américas los europeos y la imposición del cristianismo, lo mismo consideraban pagano a las creencias de los pueblos indígenas originarios cuando ellos adoraban o rezaban al Sol. Pues a este astro incluso en la misma religión cristiana hablando de un dios creador, todas las creencias representraban a un ser supremo con la imagen del Sol. Pues los mismo tal vez tengan esa concepción el pueblo gitano con la Luna. Si no lo sabián en la misma religión católica veran la sagrada imagen de la virgen María que su trono es la luna nueva. Digan lo que digan de este grupo, pues sigue siendo uno de mis favoritos y no le veo nada de satánico. Si no que los mismos ex-integrantes del grupo de retracten.

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  4. Hola también dijieron que el lado oscuro de la canción es el tema Mujer contra Mujer, que habla sobre el lesbianismo. Se dice que la iglesia católica estuvo a punto en ex-comulgar a esta banda de Madrid por considerar algo inmoral a nivel global. Pues escuche la canción y es una invitación al respeto y la tolerancia. Lamentablemente los que consideran de oscuro por mostrar la realidad del lesbianismo, debe ser algún gupo de homofobicos que lo consideran así, como el tiempo del Gobierno de Adolfo Hitler de considerar a judíos, negros, gitanos y otros del mismo modo, con sus criterios racistas. Pues como hay otras creencias religiosas que consideran la homosexualidad como sagrado y divino, tal vez a ellos nos les afecte al escuchar este tema musical.

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