FÁBULAS DE FENELON

Ursus osoLA PACIENCIA Y LA EDUCACIÓN CORRIGEN PERFECTAMENTE LOS DEFECTOS

Una osa dio a luz un pequeño cachorro horriblemente feo.
No se reconocía en él ninguna forma de animal; era como una masa informe y repugnante. La osa, bien apesadumbrada a un tal hijo, fue en busca de su vecina la corneja, la cual cantaba a la sombra de un árbol murmurando de lo lindo.
-¡Mi buena comadre! -díjole-. ¿Qué he de hacer con mi cachorro? ¡Ganas me viene de estrangularlo!
-¡Guardaos de hacerlo! -contestó la murmuradora-. Yo he visto a otras osas en la misma situación embarazosa que vos. Id, pues; lamed dulcemente a vuestro hijo y le veréis hermoso y agraciado y os honrará.
La osa creyó fácilmente lo que le dijo la corneja su comadre en favor de su hijo y se esmeró cuidándole; y el cachorro, poco a poco, pareció menos disforme.
Yendo luego a dar gracias a su comadre, le habló de esta suerte:
-Si no hubiéseis moderado mi impaciencia hubiera desgarrado con seguridad al hijo que al presente constituye el placer de mi vida.
¡Cuántos bienes impide la impaciencia y cuántos males causa!

abeja buscando polen

LA ABEJA Y LA MOSCA
Cierto día la abeja vio a una mosca encima de su colmena.
-¿Qué haces tú aquí? -le dijo ella con tono furioso-. Verdaderamente eres atrevido, vil animalejo, mezclándote con las “reinas del aire”.
-Tienes mucha razón -contestó con frialdad la mosca-; es hacer un problema aproximarse a una nación tan fogosa como la tuya.
-Nadie es más sabio que nosotras -dijo la abeja-, únicamente nosotras tenemos leyes y una república civilizada; solamente libamos en el cáliz de las flores olorosas y no hacemos más que deliciosa miel comparable al néctar. ¡Lejos de mi presencia, villana mosca inoportuna, que no haces más que buscarte la vida entre la basura!
-Vivimos como podemos -contestó la mosca-: la pobreza no es un vicio; pero sí lo es, y muy grande, la cólera. Vosotras hacéis la miel que es dulce, pero vuestro corazón es siempre amargo: vosotras sois sabias con vuestras leyes, pero iracundas en vuestra conducta. Vuestra cólera, que os hace picar a vuestros enemigos, os causa la muerte, y vuestra loca crueldad os hace así peor daño a vosotras mismas, que a nadie. Es preferible tener unas cualidades menos admirables y un poco más de moderación.

dos zorros

LOS DOS ZORROS
Dos zorros entraron de noche y por sorpresa en un gallinero y estrangularon al gallo, las gallinas y a los polluelos y, después de la carnicería, apaciguaron su hambre. Uno de ellos, joven y ardiente, quería devorarlo todo; el otro, viejo y avaro, quería guardar alguna provisión para más adelante.
El viejo decía:
-Hijo mío, la experiencia me ha vuelto sabio: yo he visto muchas cosas desde que estoy en el mundo. No comamos todo esto en un solo día. Hemos tenido fortuna; es un tesoro lo que hemos encontrado y es preciso economizar.
El joven contestó:
-Yo quiero comerlo todo ahora que lo tengo y saciarme por ocho días; porque riámonos de lo que pueda suceder; el mañana no será tan bueno: el amo, para vengar la muerte de sus pollos, nos acogotará.
Después de esta conversación cada cual cogió su parte. El joven comió tanto que reventó; apenas pudo llegar a su madriguera para morir. El viejo, que se creyó más sabio moderando su apetito y vivir economizando, al día siguiente, al volver a su presa, fue acogotado por el amo.
Así, cada edad tiene sus defectos; los jóvenes son fogosos e insaciables en sus placeres; los viejos son incorregibles en su avaricia.

Gray Ghost of the Northfork

EL LOBO Y EL CORDERILLO
Dos corderos estaban tranquilamente en su redil. Los perros dormían y el pastor tocaba la flauta. Con otros pastores vecinos, a la sombra de un olmo: Llegándose un lobo hambriento observó por las rendijas del cercado el estado del redil. Un corderillo sin experiencia y que todavía no conocía al mundo entró en conversación con él.
-¿Qué buscáis aquí? -dijo el corderillo.
-Hierba tierna y florida -contestó el lobo-. Bien sabes que nada es más dulce que apacentar en un verde prado esmaltado de flores apaciguando el hambre y luego llegar a una clara fuentecilla para apagar la sed; yo he hallado aquí cerca el prado y la fuente. ¿Qué he de hacer? Mi filosofía es que hay que llevar la vida con alegría..
-¿Es verdad, entonces -dijo el corderillo-, que no coméis la carne de los animales y os contentáis con un poco de hierba? ¡Si es así, vivamos como hermanos y apacentemos juntos!
Con esto el corderillo, saliendo del redil, se dirigió a la pradera, donde el excesivo filósofo lo destrozó y devoró.
Desconfiad de las bellas palabras de la gente cuando hace alarde de su virtud. Juzgadla por sus acciones y no por sus palabras.

elefante africano 2

LOS ANIMALES SE REÚNEN EN ASAMBLEA PARA ELEGIR REY
Habiendo muerto el león, todos los animales fueron a su madriguera con objeto de dar el pésame a la leona, su viuda, cuyos gemidos resonaban en las montañas y en las forestas.
Después de haberle hecho los debidos cumplimientos, discurrieron sobre la elección del nuevo rey; la corona del difunto hallábase en medio de la asamblea. El cachorro del difunto era demasiado débil y pequeño para obtener el trono sobre tan fieros animales.
-Dejadme crecer -dijo él- y sabré reinar y engrandecerme. Entretanto, yo quiero estudiar la historia de las hermosas acciones de mi padre, para un día saber igualarle en su gloria.
-Por lo que a mí toca -dijo el leopardo-, como soy el animal que más se parece al león, pretendo ser coronado.
Y objetó el oso:
-Me hicisteis una injusticia prefiriendo al león a mi persona; porque yo soy fuerte, valeroso carnicero tanto o más que él, y tengo, además, la cualidad de poder subir a los árboles.
-Juzgad, señores -dijo el elefante-, que no existe animal alguno que pueda compartir la gloria de ser tan grande, tan fuerte y tan bravo como yo.
-Yo soy el más noble y el más bello de los animales -dijo el caballo.
-¡Y yo el más ligero en las carreras! -dijo el ciervo.
-Pues ¿seríais capaces de hallar un animal más industrioso y agradable que yo? -contestó el mono-.Divertiré todos los días a mis súbditos. Soy el más parecido al hombre, que es el rey de la creación.
Entonces el papagayo habló de esta manera:
-Puesto que haces alarde de tener mucho parecido con el hombre, más puedo envanecerme yo de ello. Tú le pareces por tu feo semblante y tus hechos ridículos; pero yo me parezco a él por la voz, que es la marca de la razón y constituye su más bello ornamento…
Y contestó el gorila:
-¡Cállate ya! ¡Charlatán! Tú hablas, pero no como habla el hombre; dices las mismas palabras, sin saber lo que dices.
La asamblea burlóse de los malos copistas del hombre y entregó la corona al elefante, porque tiene fuerza y sabiduría, sin ser cruel como las demás bestias furiosas y sin tener la necia vanidad de tantos otros que quieren parecer lo que no son en realidad.

loro

François Fénelon
François Fénelon

EL PÁJARO Y EL ÁRBOL

pájaro en la rama

Gerardo Díaz Díaz Infante

Vuela feliz el pájaro y en su
pico lleva una semilla;
El viento se la quita y la
semilla cae a la tierra y la
luna en silencio la germina.

Días y noches transcurrieron y
una mañana se presenta a la
vida como un alegre tallo. Crece
en amores al latido de todos los
corazones; y de ellos se forma
un árbol, con grandes hojas,
dulces frutos y bellas flores.

Y desde entonces anida el pájaro
una vez al año, y agradece al sol
por la luz que envuelve al árbol,
por las semillas que lo alimentan
y la almohada en cada rama que
lo duerme con dulces sonidos del
viento que lo arrullan como un manto.

PARÁBOLA DE KRYON: EL ZAPATERO… LA ESENCIA ESPIRITUAL DEL CAMBIO (CANALIZACIÓN BRINDADA POR KRYON A TRAVÉS DEL CANAL DE MARÍA JOSÉ BAYARD)

 

María José Bayard
María José Bayard

Parábola del Libro 1 de Kryon “Historias para despertar en la Nueva Era” canalizado por María José Bayard

 

Canalizado por María José Bayard el día 26 de Septiembre de 2011 – Buenos Aires, Argentina 

Puedes escuchar esta hermosa parábola pinchando este enlace.

http://www.youtube.com/watch?v=BfHCDb_1wyQ

 

KRYON POR MARÍA JOSÉ BAYARD

http://mariajosebayard.com

http://simboloscuanticos.com

 

LAS FÁBULAS ESPIRITUALES DEL POETA LIBANÉS ILIYA ABU MADI

ILIYA ABU MADI

Las ranas y las estrellas

La rana gritó al ver alrededor,
en el agua, la sombra de los astros:
— ¡Compañeras, mis tropas, concentraos!
Los enemigos han cruzado
en la noche las fronteras.
Expulsadlos, y expulsad con ellos a la noche,
que también es injusta y criminal.
El eco de este grito viajó en las tinieblas.
La orilla se llenó de bultos y figuras.
Vibró la piel del agua febril con sus croares,
mientras la noche guardaba silencio.
Cuando rasgó la aurora los velos de la sombra,
y se desvanecieron sus vestigios de la faz de la tierra,
se fue pavoneándose
como un rey victorioso entre sus jefes.
— ¡Alegraos conmigo —dijo luego—,
ahora estamos a salvo de una trampa terrible!
Si no hubiéramos vencido a estos luceros
que nos han atacado, nos habrían
hecho sentir su ley inapelable;
se habrían instalado en nuestra tierra,
logrando un bienestar
que entre las nubes no hallarían.
¡Oh, Historia: deja escrito que somos
una nación que ha vencido a las mismas estrellas!

ruiseñor

Un gusano y un ruiseñor

Un gusano, que por la tierra andaba deslizándose,
miró hacia un ruiseñor que volaba cantando,
y se puso a quejarse, a las hojas caídas
en el campo, de que no tenía alas.
Una hormiga llegose a él y dijo:
— Confórmate y calla, mejor es para ti.
Si deseas ser pájaro, sólo deseas ser
pájaro al que dan caza y sacrifican.
Aférrate a la tierra, que ampara a los gusanos,
y deja las palabras, que el silencio es más grato.

 

La piedra pequeña

Oyó un gemido la noche estrellada
que envolvía la blanca ciudad.
Se inclinó sobre ella, como quien conteniendo
el aliento prolonga su escucha en silencio.
Vio a sus gentes dormir como a la Gente
de la Caverna, sin ruido ni alboroto.
Y vio detrás la presa de sólida estructura,
y el agua, que un desierto parecía.
Venía aquel gemido de una de sus piedras
que se estaba quejando de su ciego destino.
— ¿Qué hago yo en este mundo,
si en él no soy nada, ni siquiera polvo?
No soy mármol para hacer estatuas,
ni roca para edificar.
No soy tierra que absorba el agua,
ni agua que riegue los ricos jardines.
No soy perla por la que suspire
la bella joven, llena de hermosura y de gracia.
No soy una lágrima, ni un ojo,
ni un lunar, ni una rosada mejilla.
Soy una piedra gris y diminuta,
sin belleza, sin ciencia, sin ingenio.
Dejaré esta existencia y me iré en paz,
porque me he hartado de seguir viviendo.
Y abandonó su sitio, quejándose
a la tierra y los astros, al cielo y las tinieblas.
Pero, cuando la aurora abrió sus párpados,
la inundación cubría la blanca ciudad.

 

higuera

La higuera necia

Una higuera de tiernas ramas, alta,
dijo a sus compañeras al llegar el verano:
— Maldito sea el destino que en la tierra me puso,
que me dio a mí belleza para que otros la miren.
A mí misma concederé mis dones
y los demás no verán ni rastro.
¡Es más de lo que puedo soportar,
que sean para otros,
no para mí, la sombra y el fruto!
Soy la meta de aves y de bestias,
pero no veo qué meta tengo yo en la vida.
Recortada mi sombra a la medida de mi cuerpo,
sin que sobre ni falte,
no tendré fruto si no estoy segura
de que no se me acerque ni pájaro ni hombre.
Volvió la primavera, con su cortejo, al mundo,
se ornaron y vistieron de brocado los árboles.
Y siguió desnuda la higuera ignorante,
como piedra o estaca en la tierra.
El dueño del huerto no soportó verla
y la arrancó, y fue a consumirse en el fuego.
Quien no es generoso con lo que la vida le otorga
es un ignorante que por codicia se pierde.

 

Luna Llena

La hija de la noche

La luna llena se erguía sobre el bosque una noche
y vio al zorro pasar furtivo entre las viñas;
cada vez que una sombra aparecía, temeroso de ella
estremecíase.
Y vio un feroz león junto al estanque,
llenando de rugidos el valle, cada vez que advertía un murmullo,
mientras corría el agua entre las piedras, temerosa
y sombría.
Y un chacal vio a la luna columpiarse en el espacio,
como un rey rodeado de luceros, sus soldados y esclavas
y dijo: — Si fuera compañero de la luna, o la luna del cielo ,
o su sombra,
no me preocuparía la irrupción del pastor, ni el perro experto
y sus ataques.
Pero el león, al ver a la luna burlona, le dijo:
— ¡Hija de la noche , sea lo que sea
lo que me apetezca, no me apeteces tú;
eres brillante pero seca, no hay caza en ti
ni junto a ti!
Tuyo es este horizonte, pero es también de las estrellas.
Si fueses un león con colmillos y garras
no dañarían tu blanco rostro las miradas de los zorros.
¡Preserva tu belleza!

espiga de trigo

La ermitaña

Vi en el campo, cerca del ocaso,
una espiga que, al pie de la colina,
se cimbreaba inclinando la cabeza, como adorando al sol,
o como recitando la oración de la tarde.
Me aburrí de la ermitaña del campo
y, sin esperar a mi sombra,
me puse a recoger y aventar el grano, a echarlo luego al fuego,
sacando de él para mi cuerpo alimento.
El sol se ocultaba detrás de las cimas,
callaron los pájaros que aún no dormían,
pero mi hoguera siguió creciendo, y seguí comiendo lo que se cocía.
¡Qué bueno el fuego, qué sabroso el asado!
Yo hacía mi gusto y me divertía.
Y hete aquí que una voz no esperada me grita:
— ¡No es grano ni espiga lo que el fuego consume, lo que consumes tú,
sino tus ilustres antepasados!
Ni hombre ni pájaro había.
¡Cosa extraña: una voz y nadie hablaba!
¿De dónde llegaría la voz? No lo sé, pero la ermitaña del campo
levantó la cabeza hacia lo alto.

 

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El riachuelo ambicioso

Decíase el riachuelo:
— ¡Ojalá fuese un caudaloso río,
como el Éufrates dulce
o el Nilo, que abundante se desborda,
que los barcos navegan abrumados
de copiosas provisiones!
Sólo quien es vulgar
con los deseos vulgares se conforma.
Y hacía el río fluyó rápidamente,
sin entretenerse en el verde prado.
Mas, cuando allá llegó,
el bramido acalló su murmullo.

 

cuervo

El cuervo y el ruiseñor

Dijo el cuervo al ver el afecto apasionado
de los hombres por el ruiseñor canoro:
— ¿Por qué no me adoran a mí los oídos como a él,
qué diferencia hay entre mis alas y las suyas?
Yo soy más fuerte y tengo las garras más agudas,
¿por qué la gente se olvida de alabarme?
— ¿Es que separo a los que se aman
o enturbio las delicias y alegrías?
Hay muchos líquidos semejantes al vino,
¿por qué no se les venera como al vino?
La suerte no es de los cuerpos y sus formas.
Todo el misterio está en los espíritus.
La voz es un don del cielo, y el cielo
no se complace más que en el cantor.
El destino sentencia, y si criticas al destino
te corta el cuello el cuchillo del ejecutor.

perros

Visión

Visiones en el sueño… ¡Cuántas veces en sueños
se muestra la verdad de las cosas!
Yo soñé que pasaba
por un jardín de seductora opulencia.
Una alfombra de luz en sus senderos,
el perfume en las brisas y las sombras.
La hierba era un brocado ondulante;
el aire, luz y luz.
Y resonó una voz como un gañido en mis oídos,
y tras mí unos colmillos rechinaron.
Volví la vista, sorprendido, en busca
del sonido que escuchaba. No estaba en un desierto.
Detrás de mí, en el huerto, había un perro,
ávidos los ojos, resecas las entrañas,
a punto de asomar las venas en su piel,
y con ellas su ansia de mi sangre.
Temiendo que clavara sus colmillos en mi traje,
le di una patada, y voló mi zapato.
En él hincó los dientes
como si los hincara en el fénix,
se lo llevó a sus compañeros
y se lo repartieron, jubilosos,
pues era buena cena.
Nadie se extrañe si me ve descalzo:
me han roto los zapatos las lenguas de los necios.

burro

El asno disfrazado

Afirma el sabio que hubo una vez un asno
que estaba triste porque no lo llevaban a la plaza.
Y un día lo llevaron, le cortaron la cola con tijeras
y sus agudos filos le asaltaron las orejas.
El domador montábase a sus lomos,
y aún sus flancos inspiraban sospechas al jinete.
Pero siguió dudando hasta que oyó
una voz que se alzaba, como la de los genios;
desenvainó el acero y cortó su cabeza,
y arrojó su cadáver a los cuervos.
Mientras a todo ser viviente le acompañe
su propia voz,
¡que no esconda al asno la piel del caballo!

langosta insecto

Segunda visión

Volví a soñar, cuando aún no se habían marchado
del mundo las tinieblas.
Vi una langosta, con los miembros exhaustos,
echada en una ciénaga, mirar embelesada el horizonte
con pupilas heridas, insultando a las estrellas de Géminis.
— ¿Qué te ha pasado?, dije. Pero no respondió.
Pregunté a sus amigos y ellos me contestaron:
— Nuestra compañera es testimonio
de lo que es burlarse de los buenos consejos.
Cuando tenía hambre, un grano de mostaza le bastaba,
y una gota de agua cuando tenía sed.
Oyó hablar de un río en el cielo y de un paraíso
que no se secaba, que no perecía,
cuyos frutos tenían perfume,
sus ríos miel, y su rocío hechizo.
Y no quiso ya vivir en la tierra,
yaciendo en el polvo.
Echó a volar por el espacio,
hasta que se cansó y cayó a la tierra.
Volvió al mundo para el que fue creada,
pues no fueron creados los insectos para el aire.
Ésta es su historia: en ella hay un aviso
para los insensatos que son como esta necia.

Poesía árabe 2