LOS HUEVOS DEL DRAGÓN DE LA AURORA (UNA FÁBULA COSMOGÓNICA DEL UNIVERSO #DRAGONLANCE)

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Por Douglas Niles

En el tiempo en que nacieron las estrellas y los sueños empezaron, los dioses de la luz y la oscuridad donaron al mundo sus hijos: eran los primeros dragones. Esos regios reptiles que se encumbraban por los cielos de Krynn eran diez: cinco hijas predilectas de Paladine y otros cinco hijos audaces de Takhisis.
Los dragones hembra del Padre de Platino eran criaturas de luz y bondad y tenían los colores de los metales que dan brillo y fuerza al mundo: el oro, la plata, el latón, el cobre y el bronce. Aquel quinteto de dragones hembra tenía su guarida al oeste de Ansalon y ahí moraba desde hacía muchos eones cantando alabanzas a Paladine, en la enorme cordillera de altas cumbres que un día se llamaría Kharolis.

En oposición a estos dragones hembra, existían los cinco hijos de la Reina Oscura, uñas criaturas de maldad implacable ordenadas conforme a los colores de su matriarca: rojo, azul, negro, verde y blanco. Ellos sembraban la confusión y la destrucción en nombre de Takhisis y cada reptil era un azote de caos y desolación para una parte del mundo. En los últimos tiempos, igual que las hijas de Paladine, estos dragones de colores se habían asentado y las grandes montañas de la parte central de Ansalon eran su guarida. Posteriormente aquella región de fuegos latentes y volcanes se conocería con el nombre de Montañas Khalkist.

Había transcurrido más de la mitad de una era y el número de diez dragones se conservaba. Como eran seres de tiempos antiguos, cuando alcanzaban la madurez completa no envejecían más pero tampoco procreaban. Naturalmente, Paladine y Takhisis deseaban que sus poderosos hijos les dieran nidadas para así poder poblar Krynn con dragones.

Pero durante los eternos milenios de la prehistoria, los esfuerzos de los dioses fracasaron hasta que al final el mundo sufrió un cambio en la historia de la evolución y los ogros y los elfos poblaron la Tierra. Cada uno de estos pueblos reclamó reinos para sí aliándose con los dragones poderosos o bien enemistándose con ellos. Adoraban al Padre de Platino y a la Reina Oscura, pero les dieron otros nombres; Paladine fue E’li para los elfos y los ogros llamaron diosa de las Tinieblas a la Reina Oscura.

Por fin, con la ayuda de sacrificios mortales y magia cósmica, Paladine y Takhisis averiguaron el secreto del engendramiento: la creación de huevos. Ambos dioses se aparearon con los dragones de su propia descendencia y por fin sus esfuerzos se vieron recompensados con una nidada de la propia Reina Oscura y otras cinco más pequeñas de cada una de las hijas de Paladine.

Por fin la Reina Oscura tenía esperanzas de alcanzar la dominación total: la solución para su plan era la guerra. Un aterrador grito de furia agitó los cielos de Krynn para convocar a los dragones de colores a su misión. Los descendientes de su enemigo tenían que ser aniquilados y así el Mal dominaría el mundo.

En aquellos tiempos los ogros eran poderosos y con su ayuda los dragones de Takhisis atacaron y provocaron una sucesión rápida de muertes. En poco tiempo los Dragones de Plata, Bronce, Latón y Cobre fueron sorprendidos, sufrieron una emboscada y murieron. Al saber que sólo uno de sus enemigos había sobrevivido, Takhisis empezó a hacer planes para alcanzar la dominación total…

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