MADUREZ

Madurez

Ingrid Rivas

Su mirada no sólo refleja una vasta experiencia de vida: es también una especie de ventana por la cual se puede vislumbrar aquello que vendrá.

Reflexiona sobre todo lo vivido. Muchas son las historias que pesan sobre sus hombros.

¡Qué útiles son sus historias para las nuevas generaciones! Le sirven de guía en los senderos que han de tomar.

Contempla la vida con serenidad: ya asimiló la tristeza de sus tropiezos y la alegría de sus victorias.

De ahí viene esa paz que trasluce su mirada.

MIL CREPÚSCULOS (LA MADUREZ)

Mil crepúsculos

Carmelo Urso

https://carmelourso.wordpress.com

Mil crepúsculos contemplaron mis ojos… y mil veces vi naufragar al sol del ocaso en su fallido afán de pervivir.

Mil amaneceres contemplaron mis ojos… y mil veces vi festejar al sol su radiante resurrección del alba.

Por eso, cuando miro al futuro, sé que nada muere bajo el sol: mi linaje perdurará en la sangre de mis hijos y en la de los hijos de mis hijos…

Y cuando miro al pasado, sé que este otoño mío no es sino viejo verano que se convierte en invierno… ¡invierno que es fiel preludio de la más hermosa primavera!

POESÍAS PARA LOS PADRES EN SU DÍA

Padre e hijo

Mi Padre, cuando Yo tenía…..

4 años : Mi papá puede hacer de todo.
5 años : Mi papá sabe un montón.
6 años : Mi papá es más inteligente que el tuyo.
8 años : Mi papá no sabe exactamente todo.
10 años : En la época en que mi papá creció,
las cosas seguramente eran distintas.
12 años : Oh, bueno, claro,mi padre no sabe nada de eso.
Es demasiado viejo para recordar su infancia.
14 años : No le hagas caso a mi viejo.
¡Es tan anticuado!
21 años : ¿Él? Por favor, está fuera de onda,
sin recuperación posible.
25 años : Papá sabe un poco de eso,
pero no puede ser de otra manera,
puesto que ya tiene sus años.
30 años : No voy a hacer nada hasta no hablar con papá.
40 años : Me pregunto cómo habría manejado esto papá.
Era inteligente y tenía un mundo de experiencia.
50 años : Daría cualquier cosa por que papá estuviera aquí
para poder hablar esto con él.
Lástima que no valoré lo inteligente que era.
Podría haber aprendido mucho de él.

Ann Landers

Mi viejo...

Mi querido, mi viejo, mi amigo

Esos tus cabellos blancos, bonitos
ese hablar cansado, profundo
que me lee todo lo escrito
y me enseña tanto del mundo.

Esos pasos lentos que ahora
caminando siempre conmigo,
ya corrieron tanto en la vida
mi querido, mi viejo, mi amigo.

Esa vida llena de historias
y de arrugas marcadas por el viento,
recuerdos de antiguas victorias
son lágrimas lloradas al viento.

Tu voz dulce y serena me calma,
y me ofrece refugio y abrigo,
va calando dentro de mi alma,
mi querido, mi viejo, mi amigo.

Tu pasado vive presente
en las experiencias sentidas,
y en tu corazón consciente
de las cosas bellas de la vida.

Tu sonrisa franca me anima
tu consejo sabio me cría
abro el corazón y te digo
mi querido, mi viejo, mi amigo.

Yo, te he dicho casi todo,
y casi todo es poco,
frente a lo que yo siento.

Mirando tus cabellos
tan bonitos
abro el corazón
mi querido, mi viejo, mi amigo…
Mirando tus cabellos
tan bonitos
abro el corazón
mi querido, mi viejo, mi amigo…
Mirando tus cabellos
tan bonitos
abro el corazón
mi querido, mi viejo, mi amigo…

Roberto Carlos

Julio César Baldivieso y su hijo Mauricio Baldivieso

Mi viejo

Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando,
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.

Yo lo miro desde lejos,
pero somos tan distintos;
es que creció con el siglo
con tranvía y vino tinto.

Viejo mi querido viejo
ahora ya camina lerdo;
como perdonando el viento
yo soy tu sangre mi viejo
Yo, soy tu silencio y tu tiempo.

El tiene los ojos buenos
y una figura pesada;
la edad se le vino encima
sin carnaval ni comparsa.

Yo tengo los años nuevos
y el hombre los años viejos;
el dolor lo lleva adentro
y tiene historia sin tiempo.

Viejo mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo
como perdonando al viento;
yo soy tu sangre mi viejo.
yo, soy tu silencio y tu tiempo.

Piero

Padre e hijo en bicicleta

Canción a mi Padre

Hoy quiero cantarle a mi Padre
a ese buen hombre que ahora está viejo,
al que los años le dieron la sapiencia
de dar siempre buenos consejos.

Hoy quiero cantarle al hombre
que quiso yo fuera su reflejo,
que jugó conmigo a la pelota
y juntos, rompimos varios espejos.

Hoy quiero cantarle a ese ser
que mis hijos llaman abuelo,
porque en sus ojos pueden ver la bondad
que yo también vi cuando pequeño.

Hoy quiero cantarle al no tan joven
al que vive del pasado y los recuerdos,
al que cuenta historias repetidas
y las quiere revivir como nuevos sueños.

Hoy quiero dedicarte estos versos Papá
y decirte lo mucho que te quiero,
que en este mundo o en la eternidad
tu amor tendrá el brillo de un lucero.

Por: José Alberto Ayala


A mi Padre hoy

Hoy,
que ha pasado el tiempo
Los años me han entregado
Y sembrado con dulzura
De ese amor que llevas dentro…

Por ser mi héroe de siempre,
Por esos juegos de niño,
Por esos besos de noche
Donde a mi habitación llegabas
De puntitas en silencio
Y me abrigabas tan tierno…

Por esas palabras tuyas,
Tan amadas…
“Mi papito”…
Así te nombraba…PADRE

Por los años que aun esperan
Por los mágicos momentos
Y el eterno DIA
Donde sellaré con besos
Tu nombre
¡PADRE ADORADO!

Editaré en gran cariño
con letras de Oro grabadas
En páginas de nuestra historia
Y de una promesa
Que jamás será olvidada,
Cuando acaricié tu rostro
Y cobijaste en tus brazos
La infancia de todos mis sueños.


Alma Cervantes

Papá e hijo en la playa

Una plegaria para el Padre del siglo XXI

Amado Padre-Madre del Todo Armonioso
(o como quieras llamarlo):

Bendíceme
Y ensancha cada día el territorio de mis afectos.

Dótame de valor
Y hazme trascender cualquier inútil barrera
Que impida expresar a mis hijos
Mis más íntimos sentimientos…

Capacítame
Para ser abundante proveedor de candor y ternura
Incluso cuando me aneguen el tedio y el hastío,
El desgano o el cansancio.

Que cada pañal que cambie
Me enseñe que la humildad es el sendero que debo transitar
Para modelar la grandeza de mis hijos.

Que cada noche de desvelo
Me despierte de mis sueños egoístas
Y me faculte para ponerme en el lugar del otro, especialmente
Cuando el otro es la forma de vida
Más frágil y sagrada del Universo.

Habilítame
Para entender que cada consejo que brinde
Carece de substancia y Verdad
Si no se nutre de Tu propio Verbo y Deseo.

Hazme entender
Que la mejor forma de aprender algo
Es enseñándoselo a otro.

Hazme elocuente
Para que cada oportuna reprimenda
Sea mi más grande muestra de amor,
Aunque la atavíe con palabras duras y gestos adustos.

En fin,
Dota a mis cuidados, desvelos, consejos y regaños
De Tu perfecta armonía
De Tu atinado y feliz discernimiento
De modo que se constituyan para mis hijos
En preciados tesoros, amorosos legados
Que iluminen los senderos de sus vidas
Incluso, cuando ya yo no esté…

Amén.

Carmelo Urso
https://carmelourso.wordpress.com

MADRE TERESA DE CALCUTA: AMOR INCONDICIONAL PARA EL MUNDO

La Madre Teresa de Calcuta

Kaonashi

http://absolutgaby.blogspot.com/

En 1910 nació Agnes Gonxha Bojaxhiu en lo que hoy sería territorio de Albania. Siendo muy joven, el llamado de Dios tocó su corazón.

Su vocación la llevó a la India donde materializó su obra: la defensa activa de los pobres, huérfanos, enfermos, ancianos y moribundos, lo que la hizo merecedora del premio Nobel de la Paz en 1979.

POEMAS PARA TODAS LAS MADRES

MAMÁ E HIJO

Enseñarás

Enseñarás a volar…
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar…
pero no soñarán tus sueños.

Enseñarás a vivir…
pero no vivirán tu vida.

Enseñarás a cantar…
pero no cantarán tu canción.

Enseñarás a pensar…
pero no pensarán como tú.

Pero sabrás
que cada vez que ellos vuelen, sueñen,
vivan, canten y piensen…

¡Estará en ellos la semilla
del camino enseñado y aprendido!

Madre Teresa de Calcuta

MAMÁ E HIJO UNIDOS

Pensamientos

Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,
Los días se convierten en años, pero lo importante no cambia,
Tu fuerza y tu convicción no tienen edad,
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

Detrás de cada línea de llegada hay una de partida,
Detrás de cada logro hay otro desafío.

Mientras vivas, si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo,
No vivas de fotos amarillas.
Aunque todos esperen que abandones,
Nunca dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Y por último, cuando por los años no puedas correr: trota;
Cuando no puedas trotar, camina;
Cuando no puedas caminar usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta

MAMÁ E HIJO DORMIDOS

Amor Eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Gustavo Adolfo Bécquer

MAMÁ E HIJA EN JARDÍN

El Comienzo

“¿De dónde he venido?
¿De dónde me tomaste?”
Esto preguntó el niño a la madre.
Ella respondió, un poco llorando, un poco riendo,
y apretando a su hijo contra el pecho:
“Estabas escondido en mi corazón como un deseo, mi cielo.
Estabas en mis juegos infantiles de muñecas;
y luego con arcilla modelé la imagen de mi dios cada mañana,
te hice y te deshice en ese momento.
Estabas en el vientre de nuestra divinidad hogareña,
y al adorarla te adoraba a ti.
En mis esperanzas y amores,
en mi vida, y en la vida de mi madre has vivido tu.
En el cuenco espiritual de nuestro hogar fuiste cuidado por siglos.
Y cuando en mi juventud mi corazón abrió sus pétalos,
lo rondabas como una fragancia.
Tu ternura floreció en mi juvenil esencia,
como un resplandor en el cielo, como un amanecer.
El primogénito querido del cielo, mellizo de la luz de la mañana.
Has flotado por la corriente de la vida del mundo
y finalmente te quedaste en mi corazón.
Contemplo tu rostro y el misterio me invade;
tu que a todos perteneces ahora eres mío.
Y por miedo a perderte te abrazo contra mi pecho.
¿Qué magia ha atrapado el tesoro del mundo en estas manos mías?

Rabindranath Tagore

MAMÁ DURMIENDO A SU HIJO

Mi madre en un pueblito de recuerdos (extracto)

Madre, pequeña fábrica de amor, mansa esposa del Tiempo,
Milagro de tu carne fue darles forma humana a las tinieblas
Y recoger la noche en tus entrañas para levantarla como una espiga hacia la aurora.
Yo lo sé, yo lo sé, porque mis ojos,
No han conocido estrellas más suntuosas, ni mañanas más claras, ni flores más augustas, ni en fin nubes
Como las que aprendí desde tu cuerpo a mirar a través de tu mirada.

Aquiles Nazoa

A LA VUELTA DE LA ESQUINA HAY UNA MAMÁ

Madre e hijo

Juan Rodrigo Urso

http://juanrodrigourso.wordpress.com

Hay hijas que se vuelven mamás,
Mamás que se vuelven abuelas

Hay mamás que son pintoras
Hay mamás que son entrenadoras
Hay mamás que son policías
Hay mamás que son maestras
Hay mamás que son gimnastas
Hay mamás que son cocineras
Hay mamás que son abogadas
Hay mamás que pilotan aviones

Pero no importa en qué tiempo hayan nacido
Todas tienen algo en común:
Que todas tienen tiempo para sus hijos.

YING Y YANG: LOS AMOROSOS ROLES DE LA MATERNIDAD Y LA PATERNIDAD

El padre del siglo XXI se libera de antiguas ataduras arquetípicas
El padre del siglo XXI se libera de antiguas ataduras arquetípicas

Este texto obtuvo -en el año 2008- el primer premio del concurso de ensayos “La Paternidad del Siglo XXI”, convocado por el Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo de Venezuela.

Carmelo Urso

entiempopresente4@gmail.com

La dualidad ying/yang es quizá el tema de la filosofía china más difundido en el hemisferio occidental. Se originó, según el filósofo Feng Youlan, hace unos tres milenios en el seno de las primitivas artes esotéricas de esa extensa nación asiática.

De acuerdo a esta concepción, el Universo es el producto de la tensión dialéctica de dos principios opuestos que, en realidad, no son más que dos fases complementarias del Uno (o en términos occidentales, de Dios). Reposo y movimiento, contracción y expansión, condensación y dispersión, retroceso y avance, masculino y femenino: desde sus manifestaciones más simples y hasta las más complejas, en todo ser viviente se expresará esta polaridad originaria.

De tal suerte, es común atribuir papeles opuestos a mujeres y hombres: lo femenino sería ying, lo masculino yang; la energía receptiva ying, la expansiva yang; lo débil ying, lo fuerte yang; la luna ying, el sol yang; lo frío ying, lo caliente yang…

El ancestral símbolo del Ying y el Yang
El ancestral símbolo del Ying y el Yang

Pero esa dicotomía no es sólo cosa de asiáticos: en Occidente –y América Latina no escapa a ello- también hemos compartimentado la realidad en esas regiones opuestas. Durante siglos, nuestras sociedades han asignado roles antinómicos a hombres y mujeres. Pero el amanecer del siglo XXI, comienza a traernos nuevas realidades, especialmente en la manera que ejercemos la maternidad y la paternidad.

En el antiguo paradigma, la mujer era administradora doméstica, el hombre proveedor de bienes materiales; la mujer, cercano lazo afectivo; el hombre, reprensor y distante; la una, gestadora de vida; el otro, cazador y guerrero; la primera, subordinada; el segundo, regente.

No por nada, llamamos “matrimonio” (matri es prefijo latino que significa “madre”) a la unión afectiva entre esposo y esposa y “patrimonio” (patri es prefijo latino que significa “padre”) a la suma de bienes materiales que acaudala una familia o persona. Los roles estaban claros: la madre proveía cuidados y afectos; el padre, bienes y cosas.

En la actualidad, tales roles no sólo se han invertido, sino que en muchos casos, se complementan: muchos padres del siglo XXI saben asear cacas, cocer el diario alimento, disfrutar horas de juegos con sus hijos e hijas, dar consuelo oportuno en momentos de tristeza y hasta se “embarazan” cuando acompañan a su pareja en cursos pre-maternales y viven juntos el especial momento del parto.

Por su parte, la madre de hoy se tornado en ágil guerrera del trabajo, en moderna cazadora del sustento; se puso –literalmente- los pantalones del hombre y ejerce funciones que antaño les estaban vedadas; gerencia, administra, pero también lleva a efecto labores donde la fuerza física tiene primacía; preside organismos, empresas, naciones; todo ello sin perder el natural encanto de su belleza y femineidad.

En palabras de los chinos, los padres se han un vuelto un poco más ying y las madres un poco más yang. De pronto, los antiguos opuestos se han dado cuenta de que no lo son tanto… sino que más bien, sus vidas, ocupaciones y afectos son dos fases complementarias del mismo Yo Superior.

La paternidad de hoy se ejerce desde el momento en que el bebé comienza a desarrollarse en el vientre materno. El padre del siglo XXI –inédito proveedor de ternura- le habla y canta a su “barriga”; susurra con cariño el nombre de su hijo cuando éste apenas es un indefenso habitante del estanque uterino; cuando emerge el neonato a la vida, ya conoce las cálidas inflexiones de la voz de su padre.

También funge como administrador doméstico: no es raro verlo haciendo cola en el automercado, adquiriendo los enseres básicos del diario vivir; tampoco es extraño verlo comprando y escogiendo la ropa de sus hijos; y al final del día, sellar el sueño de sus pequeños con un cuento, una oración, un beso…

Este sano intercambio de roles ha hecho que hombres y mujeres, padres y madres, comprendan mucho mejor sus naturalezas, energías y lazos emocionales. Refrenda valores como la tolerancia y el respeto. Crece la familia del siglo XXI con esta esperanza: no más barreras arquetípicas, no más limitantes estereotipos; la paternidad y la maternidad se nutren hoy con la amorosa comprensión de la igualdad.

UNA PLEGARIA PARA EL PADRE DEL SIGLO XXI

Amado Uno, confiérenos sabiduría para criar a nuestros hijos...
Amado Uno, confiérenos sabiduría para criar a nuestros hijos...

Carmelo Urso

entiempopresente4@gmail.com

En días pasados, me encargaron –en la empresa donde laboro- escribir un poema con motivo del Día del Padre. En mi país –Venezuela- la figura paterna suele estar bastante desacreditada (desconozco si acontece lo mismo en las hermanas naciones vecinas); los motivos que explican esa mala reputación exceden los límites del presente escrito, pero, evidentemente, muchos tienen asidero en la realidad.

En el acervo poético latinoamericano es fácil hallar poemas que exornen y enaltezcan la figura de la madre… ¡pero del padre, se ha escrito nada o casi nada! No es difícil explicar las causas de tal omisión: el antiguo paradigma de paternidad, donde el progenitor se mostraba como una figura hostil y distante, no sólo tiene efectos negativos para la vida afectiva y psicológica de los hijos; también repercute de manera devastadora en su vida espiritual.

Herederos de una cultura donde el Uno es llamado “Padre”, muchos hemos tenido que superar gigantescos obstáculos emocionales para reestablecer nuestra comunicación con el Poder Superior, a quien percibíamos como una versión amplificada de nuestro papá terrenal.

En todo caso, aunque sepamos (o creamos saber) que el Todo está más allá de géneros sexuales, fronteras físicas e ingenuas idealizaciones antropomórficas, muchos de nosotros debemos aún comprender, perdonar y trascender el arquetipo del Padre que la educación y la sociedad instalaron en nuestras mentes, a fin de constituirnos en esos guías de vida que realmente se merecen nuestros hijos y ensanchar ese Reino de los Cielos que palpita en el interior de nosotros mismos.

A esos hombres que se han atrevido a ejercer la paternidad –pese a no estar preparados para tan titánica tarea- y a multiplicar el amor sobre la faz de la Tierra, dedico la siguiente plegaria, que espero les conforte y dote de fortaleza:

Amado Padre-Madre del Todo Armonioso
(o como quieras llamarlo):

Bendíceme
Y ensancha cada día el territorio de mis afectos.

Dótame de valor
Y hazme trascender cualquier inútil barrera
Que impida expresar a mis hijos
Mis más íntimos sentimientos…

Capacítame
Para ser abundante proveedor de candor y ternura
Incluso cuando me aneguen el tedio y el hastío,
El desgano o el cansancio.

Que cada pañal que cambie
Me enseñe que la humildad es el sendero que debo transitar
Para modelar la grandeza de mis hijos.

Que cada noche de desvelo
Me despierte de mis sueños egoístas
Y me faculte para ponerme en el lugar del otro, especialmente
Cuando el otro es la forma de vida
Más frágil y sagrada del Universo.

Habilítame
Para entender que cada consejo que brinde
Carece de substancia y Verdad
Si no se nutre de Tu propio Verbo y Deseo.

Hazme entender
Que la mejor forma de aprender algo
Es enseñándoselo a otro.

Hazme elocuente
Para que cada oportuna reprimenda
Sea mi más grande muestra de amor,
Aunque la atavíe con palabras duras y gestos adustos.

En fin,
Dota a mis cuidados, desvelos, consejos y regaños
De Tu perfecta armonía
De Tu atinado y feliz discernimiento
De modo que se constituyan para mis hijos
En preciados tesoros, amorosos legados
Que iluminen los senderos de sus vidas
Incluso, cuando ya yo no esté…

Amén.