BASTOS: LA SENDA DE LA MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD

7 de bastos

Carmelo Urso

Twitter: @carmelourso

Mas que descubrirlo, el ser humano aprendió a domesticar el fuego.

Hace un millón de años, nuestros antepasados cavernícolas (el Homo Erectus) vislumbraban –con estupor– la caída de un rayo en el bosque. Aquella centella celeste (¿acaso regalo de un Dios?) prendió en llamas a un árbol. Probablemente, la curiosidad de los más jóvenes les llevó a acercarse a ese espectáculo tan inusual como mágico. Uno de ellos –el más valiente o, tal vez, el menos cuerdo– tomó una llameante rama y la llevó a la cueva, donde el resto del grupo le recibió con una mezcla de miedo y admiración.

Cavernícolas

La historia no registra el nombre de ese primer portador de la llama –de ese Prometeo de las cavernas– pero el gesto de ese héroe anónimo confirma una de las características que definen a la humanidad: la de desafiar las más grandes adversidades para manifestar su voluntad en el mundo.

Dentro del tarot, esa rama o tronco tallado al que solemos llamar basto simboliza al elemento fuego. No sólo por ser la antorcha inmemorial en la que brilló la primera candela, sino porque cada árbol que crece en el mundo es una muestra del poder de la voluntad. El árbol –más sereno que cualquier gurú– se nutre literalmente de luz, del fuego solar que a otros marchita o abrasa. El árbol –más fuerte que cualquier gladiador– soporta incólume la furia de los elementos, anclado con firmeza a tierra. Desafiando a la gravedad, se encumbra hacia el cielo y durante siglos estira su nutrido follaje, aunque sus hábitos son más austeros que los de un vagabundo.

Rey de Bastos

Cualquiera que desee cumplir su misión de vida –cualquiera que anhele hacer realidad sus sueños en el mundo– deberá cultivar dentro de sí el fuego de la voluntad. Incluso, para algunos filósofos como el alemán Arthur Schopenhauer, la Voluntad vendría ser equivalente al Uno que dio origen al Universo y todas las fuerzas de la naturaleza estarían subordinadas a esa energía que da origen a todas las cosas que percibimos. En Sobre la Voluntad de la Naturaleza Schopenhauer expresa: “Allí donde observamos una inmediata y primera fuerza de algo originariamente movido, nos vemos obligados a pensar en la voluntad como su interna esencia; la vida misma es manifestación de la voluntad”. Esta última frase impacta pues, de acuerdo a esta línea de pensamiento, quien se inhibe de cumplir sus anhelos y deseos va en contra de la energía expansiva del Universo –que es vida materializando su voluntad.

El basto del tarot es fuego domesticado y que domestica –rama a la que el tallista ha dado forma de bastón, vara, cetro, cayado, antorcha o garrote. Cuando el fuego campea sin control quema, hiere, incendia, destruye y arrasa. Sólo si tiene el sabio gobierno de la buena voluntad sirve para templar, cocinar, construir, curtir, cauterizar y purificar. Un fuego incontrolado –al igual que una voluntad desbordada– es un caos que se vuelve contra quien lo enarbola.

El Ermitaño Rider

En sus numerosas versiones y apariencias, el basto ha tenido a lo largo de los siglos grandes atributos simbólicos. Como varita, permitía al mago canalizar la energía desde las alturas divinas al plano material. Como bastón solía tener dos usos: punto de apoyo para el abuelo de dubitante andar e instrumento de castigo que el maestro no escatimaba con sus alumnos más indóciles. En manos del viejo peregrino, se convierte en el cayado que le ayuda a transitar su camino hacia la sabiduría y la Iluminación. En manos del rey (o del Papa o del Mariscal que dirigía un ejército), era el cetro que representaba su autoridad –o su autoritarismo. Era el garrote del guerrero que defendía con amor y valentía a los suyos o que venía de lejos para traer muerte y destrucción. Era la antorcha que en tiempos de paz iluminaba la quietud del templo y en tiempos menos auspiciosos llevaba el fuego al campo de batalla.

Miguel Cabrera

Hoy en día, persiste como símbolo de la sabiduría médica en la forma del báculo del dios romano Esculapio –esa rama de olivo que lleva entrelazada una serpiente. En el deporte es –entre otros– el bate del beisbolista, el stick de los jugadores de hockey o lacrosse, el palo del golfista y la raqueta del tenista. En todo caso, sea cual sea su apariencia, el basto –símbolo de nuestros talentos y dones internos– es un instrumento de poder que debemos usar con pericia y sapiencia: de ello depende que nuestra voluntad sirva para construir o destruir, edificar o pervertir.

Resulta obvio que es también un símbolo fálico y de fertilidad. Es la energía sexual que, en lo personal, es fuente de afecto, sufrimiento y goce y que en lo colectivo es medio para perpetuar a la especie. Es el fuego instintivo y primario del amor –que debe ser equilibrado con el suave rocío de los sentimientos.

hoguera

La energía del fuego, representada por este palo de los arcanos menores, es necesaria para purificar lo que ya no es útil y renovar la vida –para cerrar ciclos que se agotan e iniciar los que nos devolverán la prosperidad. En las antiguas culturas agrarias, los campos eran quemados antes de la siembra: tiempo después, sobre las viejas cenizas, aparecía el hermoso manto verde de los retoños que crecían. De la mano del fuego, muerte y resurrección se alternan en un proceso tan necesario (e inevitable) como eterno. Tal como lo cantan unos versos de Andy Partridge: “Hoguera del sacrifico / lo viejo debes quemar/ pues al quemar lo viejo/ lo nuevo traerás”.

Recuerda que a partir del 11 de mayo estaré dictando de iniciación al tarot en el Centro Integral Pomaire de Altamira, Caracas. Para mayor información, los interesados pueden dirigirse a la sede de este importante local holístico, ubicada en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. También pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

Reina de Bastos Rider

ARCANOS MENORES: MÁGICOS HERALDOS DEL LADO PRÁCTICO DE LA VIDA (Parte 2)

2 de copas


Carmelo Urso

twitter: @carmelourso

La senda de la maestría emocional

En el tarot, las copas simbolizan la senda de la maestría emocional. Esotéricamente, representan al agua, vital elemento que fluye y es capaz de adaptarse a cualquier espacio, pero que también se desborda si no se le administra con sabiduría.
Así como el navegante que explora la inmensidad del océano, podemos surcar las aguas de nuestras emociones o zozobrar en ellas. A veces, las emociones nos llevan a buen puerto –al muelle del más cálido afecto– y en otras nos sumergen en los más profundos e íntimos abismos. El genuino viajero de la vida no se sustrae de tales experiencias: aprende de ellas y de éxito en éxito –de descalabro en descalabro– se va tornando en hábil nauta de la existencia.

as de copas

El agua de nuestras emociones puede ser como el rocío que humedece a la hoja sedienta o como el tsunami que abate a una ciudad balnearia: así, las copas que nos ofrece el tarot nos ayudan a escanciarlas con amoroso cuidado y a beberlas con sabio deleite.
La copa es símbolo de receptividad, de la potencialidad de recibir, del cariño compartido entre los amantes que beben del mismo recipiente. Y en la forma del cáliz del Cristo, nos recuerda los enormes sacrificios de los que somos capaces en nombre del amor.

Cuatro de espadas

La senda de la maestría mental

En el tarot, las peripecias del mundo mental están representadas por las cartas de la espada, a las cuales se les atribuye el elemento aire. Aunque intangible como el vacío, la mente tiene el poder de materializar lo que vislumbramos como anhelos o sueños; aunque impalpable como la brisa, es capaz de arrastrarnos con sus borrascas y causar los más dolorosos estragos.
La espada es símbolo de contradictorias resonancias que se reitera en diferentes culturas. Representa a la herida y a la capacidad de herir; a la muerte que liquida a lo decadente y a la muerte que fertiliza a la tierra en la que retoñarán nuevos brotes; es símbolo de guerra –los romanos la asociaban al Dios Marte– pero también es recia guardiana de la paz.

As de espadas

Como símbolo de la mente, la espada representa la capacidad de decidir con sabiduría, de discernir lo conveniente de lo inconveniente, de cortar –en su justa medida– lo que no sirve y preservar lo que es útil e indispensable. En manos del tallista, del chef o del acróbata, el acero del arma blanca se convierte en escultura, en delicia gastronómica, en hazaña circense. En manos del loco o del asesino, deviene en hecho de sangre –letal instrumento de la desgracia.

Maestro Osho

La dualidad de esa espada que es la mente es ilustrada de modo magistral por el maestro Osho con las siguientes palabras: “la mente tiene dos significados. Uno, el contenido; otro, el continente. Cuando digo «contenido», quiero decir memorias, pensamientos, el pasado muerto, su acumulación. Pero eso es sólo el contenido. Si todo el contenido es expulsado, sólo resta el continente. Ese continente es el que puedes ofrecer. Los pensamientos, las memorias, el pasado, carecen realmente de valor, no vale la pena el ofrecerlos, pero sí el continente (…) Cuando ofreces el continente, la mente viva, la capacidad vital de saber, la capacidad vital de ser, cuando ofreces eso, eso constituye una ofrenda. Y no es fácil, sucede raramente porque es arduo. Y vale la pena ofrecerlo. Y cuando algo así sucede, cuando un Buda o un Krishna o un Cristo se ofrecen a sí mismos, ofrecen la mente a lo Divino, no sólo ocurre que el Buda o el Jesús son enriquecidos: lo Divino también se enriquece”.

Rachel Pollack

Los arcanos menores: un requisito cósmico para experimentar la maravilla de lo divino

En su clásico texto “El Tarot: los 78 grados de la sabiduría”, la autora norteamericana Rachel Pollack expresa: “Los arcanos menores nos muestran aspectos de la vida tal como realmente la vive la gente. En los cuatro palos, y más especialmente en las combinaciones que forman las cartas cuando las disponemos para una consulta, encontramos un panorama de la experiencia que nos da una penetración constantemente renovada de las maravillas de la naturaleza humana”.

Hay quien quiere experimentar los prodigios de lo eterno sin haber alcanzado la maestría mundana, la terrenal sabiduría de la cotidianidad. Así, el tarot nos hace un afable recordatorio: paso a paso, estos arcanos que jamás deberían ser considerados menores constituyen un requisito –tan familiar como cósmico– para experimentar las maravillas de lo divino.

3 de copas

Recuerda que a partir del 11 de mayo estaré dictando de iniciación al tarot en el Centro Integral Pomaire de Altamira, Caracas. Para mayor información, los interesados pueden dirigirse a la sede de este importante local holístico, ubicada en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. También pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

Nueve de copas

ARCANOS MENORES: MÁGICOS HERALDOS DEL LADO PRÁCTICO DE LA VIDA (Parte 1)

as de bastos

Carmelo Urso

twitter: @carmelourso

Durante siglos, los estudiosos del tarot desestimaron la importancia de los arcanos menores. En alguna ocasión, escuché decir a un supuesto erudito: “Estas cartas son menos significativas que los arcanos mayores porque versan sobre el lado práctico de la vida”. Y me pregunto: ¿nuestra existencia cotidiana no es un asunto crucial? ¿Salud, pareja, hijos, trabajo, sueños, frustraciones y anhelos son temas irrelevantes? No, precisamente son los problemas de la cotidianidad los que nos hacen consultar con más frecuencia al mágico tarot y los arcanos menores tienen mucha información que proveernos.

Dos de Bastos Rider

Existen sendas místicas que recomiendan renunciar a las cosas del mundo para alcanzar la Iluminación. Pero, en términos prácticos, la mayoría de nosotros elige vivir a diario con las mieles y amarguras del trabajo, las delicias y desamores de las relaciones de pareja, las dichas y angustias de la paternidad, las cúspides y abismos de la condición humana. En lo particular, considero que todo camino espiritual que descarte la experiencia mundana está incompleto. ¿Experimentarás la cima del Absoluto cuando desconoces la ternura del amor filial, la disciplina del trabajo duro, los azares de la victoria y la derrota, el éxtasis que sólo se comparte con el más íntimo de los amantes?

3 de bastos

Estos arcanos tampoco son menores en número: corresponden a 56 de los 78 triunfos del tarot –es decir, 70% del mazo. Están divididos en cuatro series que podemos considerar como vías que conducen a la autorrealización: la senda de la manifestación de la voluntad, representada por los bastos; el sendero de la maestría material, simbolizado por los oros; la senda de la maestría emocional, simbolizada por las copas; y el sendero de la maestría mental, ilustrado por las espadas.

Cada uno de estos senderos consta de 14 cartas. Las numeradas del 1 al 10 suelen representar circunstancias, entornos, situaciones. Las llamadas cartas de corte (sotas, caballeros, reinas, reyes) suelen representar a personas y hay cartománticos que las consideran como la antesala de los arcanos mayores.

4 de bastos

La senda de la manifestación de la voluntad

Algunas personas se extrañan al enterarse que los bastos –o cetros o palos como también se les denomina– representan al elemento fuego. Los árboles, al igual que el resto de las especies del reino vegetal, tienen una íntima relación con el sol: desafiando a la gravedad, sus troncos crecen lenta pero inexorablemente hacia el cielo y el follaje de sus ramas se nutre de la propia luz del astro rey, prodigio que ningún otro ser vivo emula.

El basto convertido en antorcha es también ancestral portador del poder de la candela. Hace medio millón de años, los homínidos se convirtieron en la única especie capaz de domesticar el fuego. Este conocimiento cambió para siempre la historia humana: procuró calor en medio del frío y luz en medio de la oscuridad; su abrasador contacto mantenía a raya a las grandes fieras y predadores; su humo sirvió para ahumar, conservar y cocinar los alimentos, así como curtir las pieles con las que nuestros antepasados se vestían. El fuego, como describen diversas leyendas, se consideraba obsequio sagrado y su posesión equivalía a compartir el poder y la voluntad de los mismísimos dioses.

fuego cavernícola

El uso masivo de la energía, simbolizado por el fuego, es uno de los pilares básicos de la civilización y representa el poder que tiene el ser humano para imponerse ante las fuerzas más adversas. Por eso, en los arcanos menores del tarot, los bastos representan el camino de la manifestación de nuestra voluntad. Nuestros sueños, iniciativas y anhelos sólo cobran forma cuando develamos los arduos secretos que el tránsito de este sendero nos deparará.

as de pentáculos

El sendero de la maestría material

Este camino de autorrealización esta representado por los oros, monedas o pentáculos. Se le atribuye el elemento tierra –donde la vida arraiga, se multiplica y prospera.

En la niñez, los padres velan por cada una de nuestras necesidades. Con el correr de los años, el mundo nos exige desenvolvernos con eficacia en sus distintos ámbitos: los estudios, el trabajo, la familia, el Estado.

Sabemos que hemos madurado –sabemos que hemos dejado de ser niños– cuando de criaturas protegidas pasamos a ser protectores de otros; cuando de críos mantenidos pasamos a ser proveedores de bienes y afectos. Hay quienes pretenden alcanzar cimas espirituales cuando ni siquiera son capaces de pagar sus facturas. En épocas pretéritas, el ermitaño se apartaba de la sociedad para experimentar el goce de la paz. En nuestro mundo actual –globalizado e interconectado en todas sus facetas– eso es prácticamente imposible y desarrollar la maestría material se vuelve una tarea obligada y urgente.

Recuerda que partir del próximo sábado 11 de mayo estaré dictando un taller de iniciación al tarot en el Centro Integral Pomaire, ubicado en la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira, Caracas. Los interesados pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

10 de pentáculos

A partir del sábado 11 de mayo: CARMELO URSO DICTARÁ TALLER DE INICIACIÓN AL TAROT EN EL CENTRO INTEGRAL POMAIRE

REY DE OROS RIDER WAITE

El Centro Integral Pomaire anuncia a la comunidad de la Gran Caracas que a partir del próximo sábado 11 de mayo será dictado en su sede de Altamira un Taller de Iniciación al Tarot, el cual estará cargo del licenciado Carmelo Urso. Esta actividad se desarrollará durante tres sábados consecutivos (11, 18 y 25 de mayo) en horario de 11:00AM a 4:00PM, con una inversión de Bs. 600.

El Taller está dividido en seis módulos (dos por cada sesión). El primero versa sobre los diversos usos del tarot (como oráculo, sistema de iniciación espiritual y herramienta para la meditación). Los cuatros módulos siguientes contemplan el estudio de los arcanos menores como vías que nos conducen a la autorrealización: la senda de la manifestación de la voluntad, representada por los bastos; el sendero de la maestría material, simbolizado por los oros; la senda de la maestría emocional, simbolizada por las copas; y el sendero de la maestría mental, ilustrado por las espadas. El último módulo abordará la iniciación en el arte de la lectura del tarot.

LA ESTRELLA RIDER WAITE

El tarot que se utilizará en este taller es el famoso Rider Waite (o versiones similares); los participantes podrán ser llevar su propio mazo o adquirirlo en el Centro Integral Pomaire de Altamira.

La perspectiva del taller es que el tarot puede ser utilizado como una herramienta de autoconocimiento, que libere de ataduras emocionales y espirituales. Quien estudia sistemáticamente los significados y misterios encerrados en cada carta comienza un viaje al interior de sí mismo, cuya meta es el pleno desarrollo personal.

En próxima fecha, será dictado otro taller en el que se abordará el estudio de los arcanos mayores.

Para mayor información, los interesados pueden dirigirse a la sede del Centro Integral Pomaire, ubicada la Planta Baja del Edificio Santa Clara, en la parte sur de la Avenida Luis Roche de Altamira. También pueden llamar a los teléfonos 261.71.37 y 266.81.23. Entérate de éste y otros eventos a través de la cuenta Twitter @CipAltamira.

REINA DE OROS RIDER WAITE

TAROT: EL ARTE DE PENSAR EN IMÁGENES

El Carro Rider Waite

Carmelo Urso

Twitter: @carmelourso

¿Qué es el tarot? La pregunta parece sencilla; la respuesta –en cambio– admite múltiples explicaciones, dependiendo de quien argumente o impugne. Hay quien lo tiene por fetiche de culto, objeto sagrado; hay quien lo condena por instigar el fraude y la superstición. Entre ambos extremos, el tarot tiene muchas cosas que decir para aquel que quiera aprender y escuchar.

Antes que nada se trata de un mazo de cartas. Esto se olvida con frecuencia. De China a Grecia, de África a Escandinavia, los naipes son una herencia con al menos tres milenios de antigüedad. Constituyen, sin duda, el principal juego de mesa de todas las épocas. Han tenido, además, los más diversos usos: divertir a las concubinas de los harenes hindúes, enseñar las virtudes teologales a los niños de la Edad Media, recrear –con artes de envite y azar– tanto a la nobleza como al pueblo y hasta fungir como amuletos mágicos.

La justicia Rider Waite

Algunos investigadores sostienen que, incluso, fueron utilizados alguna vez como papel moneda. Han sido alternadamente prohibidos y rehabilitados, siguiendo el capricho de gobernantes y teólogos de las más variopintas condiciones. En todo caso, como mazo de naipes, el primer propósito del tarot es entretener a quien lo usa. Se trata de un juego sagrado –pero juego al fin.

El tarot, con sus coloridas situaciones e impredecibles personajes, inspira solaz y recreo. Es juego transcendente –o transpersonal, como sugiere la psicología jungiana– hecho de perspicacia y clarividencia. Un divertimento en el que lector y consultante –a través de secuencias y mandalas– cosechan desde de su intuición esas certeras visiones que la simple razón no concede.

La Suma Sacerdotisa Rider Waite

Cuando jugamos con el tarot –cuando con franca confianza dialogamos con él– comenzamos a percibir en él otras cualidades. Una de ellas es la de contener un vasto sistema de símbolos que entrañan enseñanzas universales. Y cada símbolo es, ante todo, una imagen.

Según el filósofo hindú Ananda Coomataswanry el simbolismo es “el arte de pensar en imágenes”. Así, el lenguaje del tarot está hecho de imágenes que suscitan en nosotros intuitivas revelaciones. Tales íconos no son fortuitos: se sostienen en una sabiduría ancestral que ha tomado forma en el inconsciente colectivo de la humanidad durante miles de años.

paloma símbolo de la paz para colorear

Todos los símbolos son imágenes, pero no toda imagen se transforma en símbolo. ¿Qué convierte a una imagen determinada en símbolo? Un símbolo sintetiza una verdad trascendente (de orden cósmico o metafísico) y de modo elegante la conecta con nuestro mundo personal, esa íntima esfera hecha de emociones, pensamientos y creencias. Un símbolo es capaz de ligar el macrocosmos de todo lo creado con ese singular microcosmos que es cada uno de nosotros. Tal síntesis de planos de realidad se resume en las sentencias herméticas “como es arriba es abajo” y “como es adentro es afuera”.

De tal modo, la balanza que usaban los mercaderes de siglos pasados remite hoy a las nociones de justicia terrenal y justicia kármica. La blancura de la paloma –ave que algunos consideran una plaga urbana y hasta un riesgo para la salud– es capaz de simbolizar la paz, la pureza espiritual y al mismísimo Dios en la persona del Espíritu Santo. Un objeto como la espada inspira significaciones tan diferentes como el dolor, el poder, la muerte y el sabio discernimiento intelectual. La esvástica –que tras la tragedia del nazismo es vivo recuerdo del horror y el genocidio– era para los hindúes un ícono de buena suerte que representaba la armonía de los cuatro elementos de la Naturaleza.

Nostradamus

Esta es una característica inherente al símbolo: su apertura a las interpretaciones más diversas; sus metamorfosis de época en época, de sociedad en sociedad. Un símbolo nunca es estático; jamás se encierra en sí mismo, sino que interactúa libremente con nuestra subjetividad, desplegando con la fuerza de un rayo toda su riqueza significante. De ese intercambio entre el observador y lo observado –que en un instante de revelación se hacen uno– nacen ideas, intuiciones, poemas, profecías y hasta certezas científicas. Una fruta que desde lo alto cae sobre la cabeza suele ser un molesto incidente: para Newton, en cambio, fue la certidumbre de la gravedad. Una vela encendida es grata compañía nocturna: Einstein fue más allá y dedujo que la luz era onda y partícula tras contemplar largo rato la llama de un cirio. Nostradamus observaba con calmada atención el agua contenida en un recipiente y ésta le retribuía con turbulentas visiones de los siglos por venir.

Newton y la manzana

El tarot es un gran acervo de símbolos, reunidos y refinados de generación en generación por una amplia gama de culturas. Abundan en él símbolos cristianos, cabalísticos, paganos, numerológicos, astrológicos, arquitectónicos o cromáticos: quien los estudia integralmente se apropia de ellos tanto en su dimensión intelectual y estética como en la emotiva y espiritual; no se limita a rumiar los significados de los manuales adivinatorios, sino que explora cada símbolo en todos sus aspectos: los piensa, los siente, los intuye, los visualiza, los dibuja, los ama. Y al discernirlos amorosamente en sus diversas facetas, el estudiante del tarot se convierte en maestro de sí mismo.

El tarot –al igual que los sueños, la inspiración artística, las visiones proféticas y los centellazos de intuición– habla en imágenes que se abren paso desde nuestro inconsciente para revelarnos verdades que de otra manera nos estarían vedadas. El tarot nos enseña a contemplar el Universo como un espacio simbólico –y la serena contemplación de cada símbolo hace fluir caudales de vislumbres. Es milenario heraldo de lo divino, dinámico instrumento de comunicación que vuelve tangibles los sagrados senderos de lo intangible.

tarot connolly